<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964</id><updated>2012-01-16T23:15:46.274-03:00</updated><category term='BILL HICKS'/><category term='GONZALO ARANGO'/><category term='FRANK BAEZ'/><category term='CESAR VALLEJO'/><category term='RAYMOND CARVER'/><category term='KURT VONNEGUT'/><category term='BILLY COLLINS'/><category term='BUKOWSKI'/><category term='J. G. BALLARD'/><category term='JORGE ENRIQUE LAGE'/><category term='ENTREVISTA Y SELECCION POETICA'/><category term='MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO'/><category term='AMY HEMPEL'/><category term='Entrevista a James Ellroy'/><category term='Una sátira futurista'/><category term='JACOBO FIJMAN'/><category term='MARK TWAIN'/><category term='Tobias Wolff: &quot;Me cuesta mucho escribir algo que me guste&quot;'/><category term='JOHN UPDIKE'/><category term='David Foster Wallace'/><category term='ENTREVISTA'/><title type='text'>TEXTOS QUE DESPARRAMAN ELEGANCIA</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>23</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-3728033054368346337</id><published>2012-01-16T23:15:00.002-03:00</published><updated>2012-01-16T23:15:46.279-03:00</updated><title type='text'>OK</title><content type='html'>OK.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-3728033054368346337?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/3728033054368346337/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2012/01/ok_16.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/3728033054368346337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/3728033054368346337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2012/01/ok_16.html' title='OK'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-9066578610584476805</id><published>2011-05-13T20:33:00.000-03:00</published><updated>2011-05-13T20:33:25.984-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Una sátira futurista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='David Foster Wallace'/><title type='text'>David Foster Wallace, Una sátira futurista</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-R8KLlfJ8fBY/Tc2_Ow6kYTI/AAAAAAAADKg/g1THrcq_VuY/s1600/david-foster-wallace.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="165" src="http://1.bp.blogspot.com/-R8KLlfJ8fBY/Tc2_Ow6kYTI/AAAAAAAADKg/g1THrcq_VuY/s320/david-foster-wallace.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;ENTREVISTA: ESTADOS UNIDOS, UNA SÁTIRA FUTURISTA David Foster Wallace&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Una obra de ficción es una conversación que permite enfrentarse a la soledad esencial del mundo"&lt;br /&gt;EDUARDO LAGO 21/11/2002&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La broma infinita es una de las novelas más audaces publicadas a finales del siglo XX en Estados Unidos. Recién traducida al castellano, es una obra futurista que se desarrolla entre una academia de tenis y un centro de rehabilitación de drogadictos. Su autor quiso reflexionar sobre la adicción que producen las imágenes combinando la metaficción posmoderna con la emoción del realismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seis años después de su publicación, el lector en España tiene acceso a La broma infinita, que muchos, en particular otros escritores, consideran la novela más audaz e innovadora escrita en Estados Unidos en la década final del siglo XX. Su autor, David Foster Wallace, que contaba a la sazón 33 años, piensa que el adjetivo que mejor define su apabullante propuesta narrativa es "anular", en alusión a los diversos desarrollos más o menos circulares en que se mueven sus personajes. El protagonista, de 18 años, se llama Hal, como el ordenador de 2001: Una odisea del espacio, y ha memorizado en su totalidad el Diccionario Oxford de la Lengua Inglesa. Los dos enclaves en los que se desarrolla principalmente la acción son Enfield, una academia de tenis, y Ennet House, un centro de rehabilitación de drogadictos. Estamos, quizá, en la segunda década del siglo XXI. Varios Estados norteamericanos son inhabitables, debido a un accidente nuclear, y el tiempo no se mide en años, sino por unidades que llevan nombres de compañías comerciales, que pagan dividendos al Gobierno estadounidense a cambio de tan insólito usufructo. Hay, naturalmente, mucho más en esta extrañísima novela, sobre todo, una reflexión sobre las posibilidades del arte y la literatura en el paradigma cultural que nos ha tocado vivir. La lectura de La broma infinita plantea un reto al que no todos serán capaces de hacer frente. Es una obra inteligente, difícil, brillante y, no lo duden, vale la pena llegar hasta el final. Como afirmó el crítico Sven Birkerts, autor de Las elegías de Gutenberg, quienes lo hagan tendrán el raro privilegio de contemplar el universo iluminado por un torrente de luz negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PREGUNTA. ¿Cómo surgió La broma infinita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RESPUESTA. Uno de los impulsos que me motivaron fue el deseo de hacer frente al malestar de la cultura norteamericana desde la perspectiva de las generaciones más jóvenes. Pese a sus muchos momentos de comicidad, es una obra impregnada de tristeza. Muchos jóvenes de clase media-alta sentíamos en nuestras vidas una enorme tristeza y vaciedad, y ello a pesar de los bienes materiales que teníamos a nuestra disposición. Uno de mis objetivos era centrarme en las preocupaciones de quienes eran más jóvenes que yo, porque me daba la sensación de que podían constituir la última generación de mi país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿Cómo se le ocurrió mezclar el tenis con la cibernética, la filosofía, el cine de vanguardia, las drogas, la industria del entretenimiento como forma de adicción, y por si fuera poco, el terrorismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Aparte de que siempre he pensado que el autor de un libro es la persona menos indicada para hablar de él, no se me ocurre cómo resumir una novela de mil doscientas páginas sin que suene absurdo. Una vez, al rellenar la solicitud de una beca con cuya dotación pensaba vivir para llevar a término la redacción de La broma infinita, me topé con un apartado que decía: "Indique el tema de la novela", y escribí: "La libertad". Lo hice pensando en que uno de los grandes ejes del desarrollo narrativo es el tema de la adicción. Muchos de los personajes padecen las más diversas formas de adicción que hacen del individuo contemporáneo un esclavo de una manera u otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. La broma infinita tiene lugar en un futuro imprecisamente cercano, que cabe cifrar en torno al año 2025. Orwell hizo algo semejante con 1984, y también Arthur C. Clarke con 2001: Una odisea del espacio. ¿Qué cree que ocurrirá cuando su visión futurista se entrecruce con la histórica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Creo que además de especular acerca de lo que pudiera aguardar a la gente de mi generación, me interesaba lo que podría suceder con ciertas características de la sociedad norteamericana una vez entrados en el tercer milencio, pero sobre todo lo hacía con intención paródica, exagerando ciertos rasgos, como por ejemplo la idea de que el Gobierno sustituyera los años del calendario por el de los nombres de ciertas corporaciones, a cambio de que éstas pagaran un precio. En cuanto al componente de terrorismo, no tiene absolutamente nada que ver con lo que está pasando ahora en el mundo. La idea de que Canadá pudiera llegar a ser un enemigo serio de Estados Unidos es ridícula, y lo hago a propósito, a fin de explotar las posibilidades paródicas. Sin embargo, la situación política actual, en la que la posibilidad de que el Gobierno norteamericano lleve a cabo una matanza de iraquíes con la excusa de que así vamos a estar más seguros en casa, es algo muy real, no tiene nada de ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. En La broma infinita hay tres líneas argumentales diferentes, ninguna de las cuales se resuelve claramente, y cien páginas de notas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. No es exacto decir que la novela no llega a una resolución clara. Si se examina el principio, se ven indicios que apuntan hacia lo que va a pasar. En parte, el libro trata de la diferencia entre lo que se entiende como entretenimiento y el arte. En mi opinión, lo que caracteriza a la cultura del entretenimiento es que se propone consolar, dar soluciones cómodas y fáciles, no exigir mucho por parte del consumidor de cultura. Creo que en parte ésa es la razón por la que le hurto al lector un final convencional. En cuanto a las notas, es una forma de crear una segunda voz. Uno de los rasgos del diseño narrativo de La broma infinita es que los distintos leitmotiv no se hilvanan de manera lineal, entre otras cosas porque así es como procede el pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿Qué piensa de la atención que se le ha prestado a la novela?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Escribir algo tan extenso es una experiencia muy extraña. En teoría de la información es tan importante eliminar datos como antes lo fue adquirirlos. Cuando llegó a manos de los lectores, decidí borrar el disco duro de mi cerebro, por decirlo de alguna manera. Supuse que tal vez despertaría un interés moderado en un público lector de corte serio. No estaba preparado para la recepción que tuvo por parte de un público tan amplio. Supongo que cuenta algo el hecho de que le presto atención a una serie de elementos que normalmente no encuentran cabida en las formas de ficción convencionales. En parte yo quería propiciar un flujo libre lleno de fuerza, más que proporcionar dosis discretas de información eficaz. Técnicamente, se hacía imperativo emplear una multiplicidad de perspectivas. Yo creo que hay muchas partes del libro en que la escritura refleja más la textura del pensamiento que la del lenguaje discursivo. Digo esto con cautela, porque seguramente si yo oyera a un autor decir algo así de su libro, se me quitarían las ganas de leerlo. Por otra parte, la novela salió en un momento en que se publicaba casi exclusivamente literatura tradicional de corte realista o metaficción posmoderna... y mi libro se planteaba como una alternativa al imperio de esas dos tendencias. Con La broma infinita me proponía encontrar una tercera vía, combinando los logros técnicos del posmodernismo con la emoción asociada al realismo, sin la que no puede haber buena literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿Cuál es su posición respecto a la distancia que separa el arte de la literatura, que sólo están atentos a los aspectos comerciales de las formas más elevadas de producción artística, cuyo fin, para usar sus propias palabras, no es ni el beneficio económico ni el placer, sino una exploración dolorosa de las zonas más oscuras de la condición humana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. No creo que haya nada intrínsecamente malo en la voluntad de hacer dinero. Lo que sí creo es que la experiencia del capitalismo norteamericano y la industria del entretenimiento, sea en cine, televisión o literatura, al tener como objetivo prioritario generar beneficios económicos, se ve obligado a satisfacer a grandes sectores del público, que es de donde procede el dinero. Y si se quiere satisfacer necesidades compartidas por un número muy elevado de gente, es obvio que el producto a ofertar será algo bajo e infantil. Los intereses que comparte una gran mayoría de la gente no son particularmente nobles, refinados y complejos, sino que se trata más bien, hablando claro, de instintos animales. Al "arte bajo" se le da muy bien gratificar esas necesidades de orden inferior. Desde luego, hay gente que prefiere internalizar el arte auténtico efectuando un esfuerzo, un gasto de energía que requiere que los seres humanos hagan frente a ciertos elementos problemáticos de su vida en lugar de ignorarlos o dejarse distraer brevemente. Pero eso no genera beneficios, porque no hay millones de personas que se presten a ello. El problema en Estados Unidos es que la presión para que el arte de calidad se someta al rasero impuesto por el éxito de ventas es casi insoportable. Pero el artista de verdad ha de intentar hacer algo que es sencillamente diferente, porque en eso consiste la magia de la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿En qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Una obra de ficción es una conversación que permite enfrentarse a la soledad esencial que se da en el mundo. Entre los seres humanos se da una situación de incomunicabilidad de emociones. La comunicación entre el creador y el lector es algo extraordinariamente misterioso. La buena literatura provoca una experiencia que permite trascender el aislamiento de orden subjetivo. Yo no sé si funcionará en español, porque es un término sumamente idiomático e idiosincrático, en realidad, la expresión de un sonido. Lo encontré una vez leyendo a Auden o Yeats, no recuerdo exactamente. Es como una epifanía, en el sentido que le daba Joyce al término, una revelación, la sensación de armonía y perfección que se siente en presencia de la obra bien hecha, de la obra de arte que logra su cometido. Es como un clic, el sonido que hace una caja que está perfectamente elaborada al cerrarse. El efecto inefable que provoca el contacto con la obra de arte. La comunicación entre distintas conciencias pensantes que se deriva de la contemplación de la belleza poética. En el acto de la lectura se da un componente que es el intento de establecer comunicación con otra conciencia, una interpenetración. Lo que llamo el clic es la capacidad de reconocer pensamientos y sentimientos que el lector siente como suyos, pero que no es capaz de verbalizar. Yo, como lector, en el momento de la lectura siento que el autor ha dado con las palabras que necesito para dar expresión a mis sentimientos. No les he dado forma yo, pero no por eso son menos mías: gracias al poeta, al escritor, han sido transfiguradas, y expresadas en una frase de gran belleza. En ese momento, el mundo cobra plenitud, solidez, rectitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿Con qué escritores ha sentido algo así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. A lo largo de mi vida, muchas veces. La primera vez, siendo muy niño, con C. S. Lewis. Los ejemplos son incontables: la oración fúnebre de Sócrates, la poesía de John Donne, Gerard Manley Hopkins y los poemas cortos de John Keats... Kafka, Camus, Moby Dick, el Joyce del Retrato del artista adolescente, Flannery O'Connor, Cormac McCarthy, algunos de los cuentos de Thomas Mann, ciertos momentos de la prosa de John Barth, Thomas Pynchon y Don DeLillo. Entre los poetas más cercanos a nosotros en el tiempo, Philip Larkin. La filosofía también puede provocar ese efecto: Schopenhauer, William James y seguramente más que nadie Wittgenstein.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿Por qué más que nadie?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Encuentro que las ideas de Wittgenstein sobre el lenguaje encierran un sentimiento trágico. En su frialdad y abstracción, el Tractatus es la obra de filosofía más solitaria que cabe leer. Luego evolucionó. Una de las cosas que hacen de él un artista, en mi opinión, es que su horror ante la idea del solipsismo lo llevó a desdeñar la perfección que había alcanzado, decidiéndolo a sumergirse en las profundidades de las Investigaciones filosóficas, que constituyen el argumento más hermoso que se haya hecho jamás en contra del solipsismo. Creo que estamos muy lejos de agotar la riqueza de un pensamiento como el de Wittgenstein.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-9066578610584476805?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/9066578610584476805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2011/05/david-foster-wallace-una-satira.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/9066578610584476805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/9066578610584476805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2011/05/david-foster-wallace-una-satira.html' title='David Foster Wallace, Una sátira futurista'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-R8KLlfJ8fBY/Tc2_Ow6kYTI/AAAAAAAADKg/g1THrcq_VuY/s72-c/david-foster-wallace.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-8488968704972876251</id><published>2011-02-08T09:17:00.000-03:00</published><updated>2011-02-08T09:17:56.510-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='JACOBO FIJMAN'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ENTREVISTA'/><title type='text'>JACOBO FIJMAN, ENTREVISTA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/TVE0K-ye0YI/AAAAAAAADJw/pBm442PmgpM/s1600/fijman.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/TVE0K-ye0YI/AAAAAAAADJw/pBm442PmgpM/s1600/fijman.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Reportaje a Jacobo Fijman&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Vicente Zito Lema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Vicente Zito Lema es el principal difusor de la obra de Fijman. Este reportaje fue publicado en la revista Talismán en mayo de 1969, un año antes de la muerte del poeta, luego reproducido en la revista Crisis en 1970.]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrevista a Jacobo Fijman&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de más de un año de entrevistas, lo que más nos ha impresionado de Jacobo Fijman fue su humor; corrosivo. En el extricto sentido de humor surrelista. Su autencidad de poeta: que trasciende hasta en sus menores gestos. Que le ha determinado estas formas de vida. Estos castigos sobre su persona. Más allá de los que supieron de su situación y nada hicieron, la enorme bondad de Jacobo Fijman, equilibrando tantas de nuestras maldades, perdonándonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuáles son sus relaciones con los colores; y en especial con el blanco, el rojo y el negro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los colores centrales son el violeta y el verde. Y los periféricos son el rojo, el amarillo, el anaranjado y el azul. Yo siento preferencia por el blanco y negro. Me gustaría ir vestido todo de negro con guantes blancos. Estos son los dos primeros colores nombrados en el Génesis. Separó Dios la luz de las tinieblas... Amo el blanco, el negro es melancolía. En cuanto al rojo. ¡Ah! El accidente del aire fácilmente conjuga con el fuego. Pero el secreto es saber cuál es el accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo siente la poesía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un estado de ánimo, antes de la reflexión. Yo he tenido una infancia poética. Desde niño me llamaban el poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué autores han tenido mayor incidencia en su formación literaria? En mi infancia toda la obra de Sherlock Holmes; que me sirvió después para hacerle una crítica a Dostoiesky, quien alardeaba de sus novelas psicológicas. También Pushkin, un negro comprado por un embajador de Pedro El Grande y Víctor Hugo. Ya de grande, ningún escritor ha tenido en mí una influencia decisiva. Aunque he leido muchísimo; especialemente a Santo Tomás de Aquino, a todos los maestros de la patrística latina y griega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es su símbolo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra; que es símbolo. Y cruz, el símbolo de San Atanasio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hay equilibrio entre su poesía y al que le cortan la lengua por no mentir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. En primer lugar, por aquello "de que al principio fue el verbo". Y quise dar con ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué valor le asiste a un asesinato?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los asesinatos tienen el valor de que el asesino va al infierno. Es pecado de segundo modo. Primer modo es pensarlo. En general, la decapitación es el más fácil de los métodos de matar. Y el más espantoso es el estrangulamiento. Pero yo deploro los asesinatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué significan los títulos de cada uno de sus libros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Molino Rojo recuerda la demencia, el vértigo. Yo buscaba un título para esa obra que significara mis estados y reparé en un molinito viejo que tenía en la cocina. De color rojo. Para moler pimienta. Y ví en ese objeto todo lo que mi poesía quería expresar. Estrella de la Mañana, en cambio, se refiere a los estados místicos que yo había adquirido en esos años. Ya había sido bautizado, convirtiéndome a la religión católica, y quise expresar con ese título la encarnación de la verdad. En cuanto a Hecho de Estampas, yo trataba de volver a la filosofía escolástica. Y volver fundamentalmente a Aristóteles. Y en una visita al museo del Louvre quedé impresionado por los maestros clásicos, por su pintura religiosa. Cuando luego ví unas estampas de esos cuadros religiosos, las asocié a mis poemas. De ahí Hecho de Estampas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué medida la enfermedad mental puede influir en una obra artística?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corelli, el músico, escribió una sonata, "La Locura", después de estudiar esas enfermedades. Después de tocar la sonata, él salía a la calle a conocer gente. Y veía que todos estaban locos. Yo he estudiado psiquiatría. Y sé que los ciegos y sordomudos son dementes. En cuanto a mi obra, los médicos dicen que no hay en ella signos de enfermedad. Y yo lo creo; ya que no hay en mi poesía nada en contra de la gramática. Hay que estudiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se relaciona el hecho de ser usted violinista con su poesía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la medida. Mi poesía es toda medida. De una manera que la acerca a lo musical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es su visión de la realidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad es el ente. Y el ideal de realidad Dios. Ente increado. No hay nada más real y más evidente que Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuáles son las cosas a las que tiene mayor afecto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es muy fuerte mi afecto con los objetos. Además, prácticamente no tengo nada. Alguna ropa, unos libros, una pipa...n Pero hay casa hasta donde un cuadro de Modigliani está fuera de lugar. Y amo entonces la mesa y el mantel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Piensa que su obra se identifica con alguna corriente poética?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Está fuera de cualquier escuela literaria. Nunca seguí a nadie. Aunque espontáneamente me considero un surrealista. Los surrealistas son auténticos poetas; pero blasfeman y son satánicos. Un poeta tiene que estar al servicio de Dios. Y sino es que está al servicio del demonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué dejó de publicar su poesía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar porque la publicación de mis libros me la tenía que pagar yo. Y apenas tenía para comer... Pero fundamentalmente, por miedo a perderme en la literatura y alejarme de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se considera un santo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo me considero, lo soy. Pero mejor no decirlo porque no lo entenderían. Para los médicos eso es enfermedad. Y ellos no saben lo que es un santo. Solo tratan a los demás como enfermos. Se guían por los síntomas. Y otras obligaciones no tienen. En esta sociedad está prohibido ser santo. Aún por la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tiene miedo de la muerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ningún miedo. El que hace la vía ya no tiene miedo. Además ya lo he dicho; me considero un muerto. Un muerto en vida. Vivo en Cristo. Todas las enfermedades ya están en potencia. Simplemente se hacen visibles en el momento de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La Biblia es un texto poético?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Biblia es un libro de Dios. Y no tiene fondo. Aunque realmente el Apocalipsis es un poema terrible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para qué escribe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hago para que mis actos se ordenen a Dios. Buscando la verdad y no la oscuridad. Escribo para Dios y para mi perfección. Y dios sencillamente lo aprueba. Y esto dicho en lengua baja. Para que todos me entiendan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para qué pinta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre mi pintura y mi poesía hay una misma mano. Las mismas concepciones. De niño me dijeron que sería un gran pintor. Y entonces quemé todo. Ahora lo hago para perfeccionar mis sentidos, externos e interiores. Sólo de esa forma es válido pintar y escribir. Y hasta que los pintores y escritores no lo entiendan, deberían dejar esas cosas. Porque están mintiendo. El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo ve esta ciudad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una ciudad que no es buena. Es realmente mala. Corrupta. Llena de gente depravada. Hay una falta absoluta de moralidad. Es una ciudad hipócrita. Hasta parece que fuera la hipocresía su estado natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué motivó su conversión de judío a católico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es conversión de judío a católico. Es simplemente la aceptación de la religión católica, apostólica y romana. Porque lo de judío no se pierde. Esta conversión es una concepción de la gracia. Porque Dios seguramente ha encontrado méritos para convertirme. Para concederme ese conocimiento y esa fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ha sufrido castigos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Pero no me quejo. ¿Quien se podría quejar luego de la pasión de Cristo? Hace ya de esto muchos años. Yo era joven (...) "yo soy el Cristo Rojo" fue mi única respuesta a los golpes y me quedé quieto contra la pared...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué está internado en este sitio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según los médicos debido a que estoy enfermo. Trastornos mentales. Yo creo sin embargo que la mayoría de la gente padece de trastornos mentales, incluso los propios médicos. El que más o el que menos padece de psicosis. ¿Y es que alguien sabe lo que es el alma, lo que es el intelecto? En el año 1942 me aplicaron electroshock. Se ve que querían sacarme la enfermedad del cuerpo. Pero yo no me quejo. Los médicos son buenos, hacen lo que pueden. Recetan, dan consejos... Y además si me fuera de acá ¿adonde iría?. No tengo nada, no tengo a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es esa demencia que se invoca en su poesía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la demencia en sentido total. Hay formas que obedecen a los nervios centrales y otras a los periféricos. Y puede ser también un castigo. El que va a nacer elige ser bueno o malo. Eso tambien pasa hasta con las vacas. Ahora bien, la mayoría de los dementes tiene la médula desviada. Cualquier enfermedad, aún el cáncer, es estado de locura. Y hay incluso gente que se alegra de estar loca. La demencia debe ser vista desde un punto de referencia moral. Y a esa pobre gente que está en este hospicio, habría que darle buena comida; la comida es mala. Enseñarles a sentarse en la mesa, a no robar, a no blasfemar. Y cambiar fundamentalmente la higiene. En mi poesía invocaba la locura. Aquí se conoce la locura. Ya estaban anunciados mis sufrimientos. Yo soy el Jacobo Fijman que aparece en los textos de Notredamus. Y ese día vi como un puñal. Y me dije:"Quien sabe lo que van a creer de mí, quien sabe lo que van a hacer de mí". Pero yo nunca he querido ser dictador. Ni matar a nadie. Soy un santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se siente un enfermo mental?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Rotundamente. No. En primer lugar porque tengo intelecto, agente y paciente. Y mis obras prueban que no sólo soy hombre de razón, sino de razón de gracia. Los médicos no entienden esas cosas. Se portan fácilmente bien. Pero no pueden ser lo que no son. Simplemente toman la temperatura de la piel. Dan pastillas, inyecciones, como si se tratara de un almacén. Y olvidan que en el fondo es una cuestión moral. Y es que no conozco a nadie que pueda entender la mente. Sin embargo no los odio. Hacen lo que pueden. Lo terrible es que nos traen para que uno no se muera por la calle. Y luego todos nos morimos aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vicente Zito Lema&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-8488968704972876251?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/8488968704972876251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2011/02/jacobo-fijman-entrevista.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/8488968704972876251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/8488968704972876251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2011/02/jacobo-fijman-entrevista.html' title='JACOBO FIJMAN, ENTREVISTA'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/TVE0K-ye0YI/AAAAAAAADJw/pBm442PmgpM/s72-c/fijman.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-577080018804749788</id><published>2011-02-07T14:54:00.001-03:00</published><updated>2011-02-07T14:54:59.138-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entrevista a James Ellroy'/><title type='text'>Entrevista a James Ellroy</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/TVAwgNRsIbI/AAAAAAAADJs/HadrJvwSLqc/s1600/james+ellroy.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/TVAwgNRsIbI/AAAAAAAADJs/HadrJvwSLqc/s320/james+ellroy.jpg" width="216" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Entrevista a James Ellroy&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Stephen Conley &lt;br /&gt;[Traducción Alejandro Soifer]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Hablanos de la época de tu primer libro, Brown´s Réquiem. ¿Dónde te estabas cuando escribiste este libro y cuando fue publicado?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en 1979, yo tenía treinta y un años. Estaba trabajando como caddy en el Bel Air Country club de Los Ángeles. Acababa de salir del alcohol y las drogas. Quería tener una novia por la peor vía. Combiné elementos de mi vida real, como crecer en Beverly Blvd. y Western Ave en Los Ángeles. La experiencia de caddy. Mi obsesión con el Club Mecca of firebombers que convertí en el Club Utopía of firebombers. Y mi amor por la música clásica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Cuándo dejaste tu vida criminal? Porque sos un poco notorio por ese pasado.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue tanto como una vida criminal. Era emborracharme y drogarme y escabullirme en casas para oler ropa interior de mujeres. Y era el sistema carcelario de Los Ángeles. No era prisión, era la gran casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Compará cómo escribías en esa época a cómo escribís ahora. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo significativamente mejor, con mucha más conciencia y hábitos de trabajo más diligentes. Intenté, concientemente, convertirme en una mejor persona y un mejor escritor. Escribo copiosos y largos esquemas que sigo hasta los puntos de las ies y las cruces de las tes. En orden de escribir libros más grandes, más importante y me atrevo a decir, más profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;En tu última novela, Blood´s a Rover, sos definitivamente más refinado. Cuando leí Cold Six Thousand (traducida al español como Seis de los grandes), comparado con tus trabajos más tempranos, eras mucho más técnico y detallado. Blood´s a Rover acaba de salir y también se puede ver una marcada mejoría.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, tomé la decisión consciente de escribir en un estilo más accesible y darle al libro una profundidad emocional más grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Puede decirse que te divertiste escribiéndolo?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seeh, hay algunos momentos graciosos en el libro. Hay algunos buenos momentos ordinarios y unas tremendas historias de amor y es el retorno a una forma emocional que quizás tiene el cenit en mi novela La Dalia Negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Creo que es tu libro más conocido. Mi sobrina tiene dieciséis y sabe acerca del libro. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seeh, te lo acepto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿&lt;b&gt;Qué te motiva a escribir?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesito contar historias. Necesito reescribir la historia bajo mis propias especificaciones. Me encanta proveer mi infraestructura personal a los grandes eventos públicos. En el caso de Blood´s Rover, por ejemplo, te llevo a la República Dominicana; te hago tomar hierbas vudú; te hago pasar un rato con Howard Hughes en Las Vegas; aparecer en escena con J. Edgar Hoover en su intento de destruir al movimiento de militancia negra; te hago ser parte del riesgo de robar un auto blindado; hacerle el amor a dos grandes revolucionarias de izquierda, Joan Klein y Karen Sifakis; tener un ataque de pánico como resultado de tu trabajo en el asesinato de Martin Luther King; y nadie sale lastimado. ¡Que quilombo! Y me pagan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;En los primeros capítulos, hay un par de menciones a ciertos hippies. Me generó curiosidad porque esto era justo en el tiempo del verano del amor y Charlie Manson así como Woodstock y todo eso. Me preguntaba cuánto de esto investigaste en el Nuevo libro.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada. No estoy interesado en Woodstock, hippies o verano del amor. Verano del amor fue en realidad en el ´67. No me interesa porque escribo desde la perspectiva de tipos a los que todo eso les importaba una mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Escuché que escribías con lenguaje taquigráfico. ¿Todavía lo hacés?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, tomo muchas notas taquigráficas y después las vuelco en esos esquemas extraordinariamente grandes que ya te describí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Siempre lo hiciste así?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seeh, siempre lo hice así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Lo encontrás más inspirador?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso muy muy rápido. Soy un analfabeto de las computadoras, no tengo una. No tengo un celular. No miro TV, no voy al cine, ni leo los diarios. Me encierro en soledad con papel y lapicera. Tengo una mujer que tipea por mí y cuando estoy pensando demasiado rápido, puedo seguir mis propias notas taquigráficas. Entonces lo vuelco en los grandes esquemas. Todo está tramado, planificado, meticulosa y diligentemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Se nota en tu trabajo, te lo aseguro. &amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Además tenés una visión muy profunda hacia el interior de tus personajes y la gente. Creo que eso es lo que te separa de otros escritores y en especial de los escritores de policial. ¿Es algo que siempre tuviste o lo desarrollaste?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo muy buen instinto para los seres humanos y lo que los hace sonar. Soy un excelente juez de personajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Entonces, ¿lo tenés desde que tenés memoria?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un buen detector de mierda en la gente y mis libros exponen una visión moral. Tengo un sentido moralista de los personajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Dirías que Blood´s a Rover es tu mejor libro?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Blood´s a Rover es mi obra maestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Puedo decir desde ya que se nos introducen todos estos personajes con backgrounds diferentes y me imagino lo que viene por haber leído tus otros libros.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo estuviste escarbando, ¿eh?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Seeh, es muy divertido. ¿Qué le dirías a alguien que no conoce quién sos y que no leyó ninguno de tus libros? Vendeles Blood´s a Rover.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blood´s a Rover es un romance histórico. Es una historia sobre gente importante &lt;br /&gt;con grandes ideas. Es acerca de la necesidad de la revolución, acerca de conversión política. Es acerca de ideales y guerra y el extremismo del amor. Y si querés una buena puta novela, 656 páginas, mucho sexo, mucha violencia, mucha velocidad, ¿un poco de buena mierda del amor, un poco de buena mierda de carreras? Entonces este es tu libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Cuál fue la parte más difícil de escribir Blood´s a Rover? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, la extensión de la puta cosa. Fue mucho tiempo solo en la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La Trilogía USA, de la que este es el ultimo libro, ¿fue planificada? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No en mi mente desde el comienzo. No. Empezó con American Tabloid (traducido como América) y de ahí creció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Escuché que había un trato con la productora de Tom Hanks para llevarla a la TV en formato de serie.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo creo. Reservaron los derechos, eso es todo. Si sucede, me van a avisar. No es que esté conteniendo el aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Cómo funciona? Reservaron el derecho de compra y queda fuera de tus manos? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos reservaron, te dan más plata para comprarla, se van. Probablemente nunca suceda. A mí me pagan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Eso suena bien. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Qué pasó con White Jazz? Escuché que llamaron a Nick Nolte en vez de George Clooney. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la primera vez que escucho de eso. No lo creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Escuchaste hablar de Joe Carnahan? Se suponía que la iba a dirigir. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Conoczco a Joe Carnahan bastante bien. Tampoco lo creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Viste Smokin´Aces? ¿Te gustó?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no me gustó. White Jazz está muerta. Todas las adaptaciones de mis libros están muertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Eso es una cagada. Entonces, ¿Cuándo sentiste que te habías convertido en un autor?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Blood´s a Rover.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Eso es lo que yo también pensé. Es muy grande como tus otros libros pero muchísimo más accesible, mucho más como White Jazz. Siempre pensé que White Jazz era tu libro más accesible de los mainstream. Es considerado por varios como tu mejor novela. Yo lo conisdero tu mejor libro, pero no terminé todavía Blood´s a Rover por lo que no sé. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Blood´s a Rover es mi mejor novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Si comparás tu Trilogía Underworld USA con tu Cuarteto de L.A., ¿Cuál te resultó más difícil de escribir?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, los libros están volviéndose más difíciles de escribir porque me estoy volviendo más duro conmigo mismo. Mis hábitos de escritura están mejorando. Eran estratosféricamente diligentes con el Cuarteto de L.A. y se convirtieron en más todavía ahora. Me estoy volviendo más consciente como ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Qué sigue? Sé que estás trabajando en un segundo libro de memorias &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La memoria, The Hilliker Curse, que está subtitulado "My Pursuit of Women". Las primeras tres partes se pueden leer en Playboy, la cuarta parte se va a publicar en noviembre. Va a ser un libro de la editorial Alfred A. Knopf el próximo invierno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Podrías compararlo con My Dark Places? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Quién dirías que es tu personaje histórico favorito en tus libros? ¿Cuál es el más divertido para escribir?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;J. Edgar Hoover es muy divertido de escribir. Mi personaje favorito de ficción es una mujer que vas a conocer más adelante en Blood´s a Rover. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Entonces, ¿Cuál es el personaje al que más te referís? ¿Podría ser Crutchfield?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me refiero a Crutchfield, Holly, y Tedrow con iguales dosis de energía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Sos un escritor bastante temerario, creo. Sos realmente honesto en tu escritura. ¿Hay algo que te de miedo como individuo? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Seeh, no me quiero morir. A la mierda con eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Alguna vez fuiste interrogado o investigado? Porque escribís mucho material acerca de conspiraciones.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, a nadie le importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Entonces, ¿no crees que el FBI tenga un expediente tuyo o algo así?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, a nadie le importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Contanos como es un día perfecto para James Ellroy.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, estoy bastante enamorado. Depende en si me despierto al lado de mi novia o no. Empieza el día mal o bien dependiendo de eso. Pongámoslo de ese modo. Gira promocional de Bood´s a Rover que se viene, sólo soy feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Escribirías un libro sobre estos años, digamos dentro de unos veinte años?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;No escribiría un libro sobre el ahora dentro de veinte años porque no leo, no voy al cine, no tengo computadora, no tengo celular, no veo TV, no leo diarios. Nunca voy a escribir un libro sobre estos años. &lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Seguramente no sean tan interesantes como fueron los años 60´s. La gente cree que sí lo son pero realmente no lo son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nah…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-577080018804749788?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/577080018804749788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2011/02/entrevista-james-ellroy-por-stephen.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/577080018804749788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/577080018804749788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2011/02/entrevista-james-ellroy-por-stephen.html' title='Entrevista a James Ellroy'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/TVAwgNRsIbI/AAAAAAAADJs/HadrJvwSLqc/s72-c/james+ellroy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-8301518412326135459</id><published>2011-02-06T10:24:00.001-03:00</published><updated>2011-02-06T10:27:43.461-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tobias Wolff: &quot;Me cuesta mucho escribir algo que me guste&quot;'/><title type='text'>Tobias Wolff: "Me cuesta mucho escribir algo que me guste"</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/TU6gyuK9vyI/AAAAAAAADJo/VJrx-NGIR7Q/s1600/wolff.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/TU6gyuK9vyI/AAAAAAAADJo/VJrx-NGIR7Q/s1600/wolff.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Tobias Wolff: "Me cuesta mucho escribir algo que me guste"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor estadounidense edita 'Vieja escuela', novela inspirada en sus años de estudiante &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años sesenta, Estados Unidos: Kennedy gana contra Nixon. En Nueva Inglaterra, un internado de jóvenes ricos y con ínfulas, fascinados con Kerouac y Hemingway, organiza concursos literarios. El ganador pasa un rato con Robert Frost. Allí anda el narrador de Vieja escuela (Alfaguara). Es Tobias Wolff (Alabama, 1945), justo antes de ser marine en Vietnam (experiencia que relató en la novela En el ejército del faraón) y después de dejar la dura adolescencia que narró en Vida de este chico, su primera pieza autobiográfica, que le dio fama en 1989.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le falta la punta de un dedo de la mano izquierda, y aunque es un hombre cordialísimo, media hora de entrevista no da para descubrir si lo perdió en Vietnam o haciendo bricolaje. Tobias Wolff, el ex marine que encontró la gracia de la escritura en la guerra y el escritor que se hizo célebre cuando Robert de Niro y Leonardo DiCaprio llevaron al cine su libro Vida de este chico, ya no escribe memorias. Vieja escuela es una novela, y aunque tiene elementos de biografía, es su primera novela: publicó otra de joven, pero reniega absolutamente de ella: "Otro la escribió por mí".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras páginas de Vieja escuela, el ambiente que describe, recuerdan a El guardián entre el centeno. Wolff admite la influencia: "Leí la maravillosa novela de Salinger de niño y todavía me gusta, incluso la he enseñado en mis clases. Es probable que sin darme cuenta me haya influido. Pero mi colegio y el suyo eran muy distintos. El suyo estaba lleno de gente afectada y cruel; en el mío había otros problemas: de clase, raza y género, pero las relaciones eran más cordiales, casi idealistas. La influencia fue, creo, en dirección contraria: su foco era individual, el mío colectivo, y no quería usar su dialecto juvenil, sino hablar como un escritor adulto".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela trata sobre la vocación literaria, sobre escritores en ciernes que intentan encontrar su voz entre plagios evidentes de los autores que admiran. "Yo tardé mucho en ser yo, hasta los 35 años, cuando edité Cazadores en la nieve. Escribir, como hablar, tiene mucho que ver con imitar. No hay otra forma de empezar. El proceso requiere seguir sin piedad tus intereses, quitar los adornos y hablar con la mayor naturalidad posible. Si te sientas a hacer literatura, te sale un espanto".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y es más fácil ese camino cuando se hace autobiografía? "No. Es muy complicado encontrar la voz, poner los límites para no dañar a gente que sigue viva. Escribir nunca es fácil, es un trabajo muy duro. A mí me cuesta muchísimo escribir algo que me guste, una página de la que me sienta orgulloso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como consejo para los jóvenes que empiezan, Wolff cree que lo principal es "no compararse con otros autores porque entonces estás perdido". "Cuando yo empecé", añade, "mi ilusión era tener el glamour aventurero de Hemingway; luego te quedas en la aventura del lenguaje, en la verdad de lo que has escrito, en que lo que haces te haga pensar: 'Esto me gustaría leerlo'. Es un sentimiento maravilloso: traer algo al mundo que no estaba antes".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, entre otras cosas, escribir no es tan duro como ir a la guerra, o a la mina. "No, desde luego. Pero yo trabajé en una oficina una temporada y no he conocido nada tan duro. Escribir tiene siempre la desventaja de la soledad, porque te aísla del mundo; y la fama tiene el problema de que puedes acabar plagiándote a ti mismo, o, si atiendes todas las peticiones de actos benéficos, quedarte sin tiempo para escribir, o hartarte de oír tu propia voz".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Wolff no le gusta pontificar, que es otra de las servidumbres del escritor célebre, pero como ex marine y gran crítico de la apisonadora bélica de su país, es imposible no preguntarle por Irak, sobre todo ahora que ha montado un taller de escritura con soldados repatriados de la guerra: "Mi país nunca ha vivido un debate tan amargo. Hay dos bloques férreos que no se entienden en nada. Un terapeuta diría que la cosa irá a peor antes de mejorar. El gran problema es que los políticos no controlan las consecuencias de sus decisiones. Con su estúpida autoconfianza y su optimismo florido, los republicanos consideran cualquier desastre un éxito. Por eso no llaman a la gente a filas. Si lo hicieran, la guerra acabaría mañana mismo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-8301518412326135459?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/8301518412326135459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2011/02/tobias-wolff-me-cuesta-mucho-escribir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/8301518412326135459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/8301518412326135459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2011/02/tobias-wolff-me-cuesta-mucho-escribir.html' title='Tobias Wolff: &quot;Me cuesta mucho escribir algo que me guste&quot;'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/TU6gyuK9vyI/AAAAAAAADJo/VJrx-NGIR7Q/s72-c/wolff.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-7318813853350407270</id><published>2010-03-26T18:52:00.001-03:00</published><updated>2010-03-26T18:55:57.813-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='MARK TWAIN'/><title type='text'>MARK TWAIN</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/S60snATCURI/AAAAAAAADFM/aRfFR_r1HgA/s1600/mark-twain.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5453063772421902610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 222px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/S60snATCURI/AAAAAAAADFM/aRfFR_r1HgA/s320/mark-twain.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La verdad es lo mas valioso que tenemos. Economicémosla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Un banquero es alguien que te deja su paraguas cuando hace buen tiempo, pero en cuanto empieza a llover te exige que se lo devuelvas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Dejar de fumar es fácil, yo lo he dejado como cien veces. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que siento ganas de hacer gimnasia, me echo un rato a descansar hasta que se me pase.&lt;br /&gt;Prefiero el paraíso por el clima, y el infierno por la compañía. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;A mi edad cuando me presentan a alguien ya no me importa si es blanco, negro, católico, musulmán, judío, capitalista, comunista... me basta y me sobra con que sea un ser humano. Peor cosa no podría ser. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué nos alegramos en los casamientos y lloramos en los funerales? Porque no somos la persona involucrada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos, Ud. se quedaría afuera y su perro entraría. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Suelen hacer falta tres semanas para preparar un discurso improvisado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Si recoges a un perro que anda muerto de hambre, y lo engordas, no te morderá. Esa es la diferencia más notable entre un perro y un hombre. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El hombre es un experimento; el tiempo demostrará si valía la pena. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Cuando era más joven podía recordar todo, hubiera sucedido o no.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Cumplamos la tarea de vivir de tal modo que cuando muramos, incluso el de la funeraria lo sienta.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-7318813853350407270?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/7318813853350407270/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2010/03/mark-twain.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/7318813853350407270'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/7318813853350407270'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2010/03/mark-twain.html' title='MARK TWAIN'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/S60snATCURI/AAAAAAAADFM/aRfFR_r1HgA/s72-c/mark-twain.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-7685530249975686400</id><published>2009-08-03T12:37:00.001-03:00</published><updated>2009-08-03T12:41:28.912-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='BUKOWSKI'/><title type='text'>BUKOWSKI</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SncE67Ej2PI/AAAAAAAAC9s/yS6-e2YCJpQ/s1600-h/charles+bukowski.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 235px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SncE67Ej2PI/AAAAAAAAC9s/yS6-e2YCJpQ/s320/charles+bukowski.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365762891370977522" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bares:&lt;/strong&gt; &lt;p&gt;"Ya no voy mucho a bares. Saqué eso de mi sistema. Ahora, cuando entro a un bar, siento náuseas. Estuve en demasiados, es apabullante. Son para cuando uno es más joven: todo eso de irse a las manos con un tipo, hacerse el macho, levantarse minas. A mi edad, ya no lo necesito. Hoy sólo entro a los bares para mear. A veces cruzo la puerta y empiezo a vomitar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El alcohol:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Siempre fui reticente durante el sexo, y el alcohol me ha permitido ser más libre en la cama. Es una liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo un montón de cosas atrevidas... Entonces el alcohol me gusta, cómo no".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fumar:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt; "Me gusta fumar. El cigarrillo y el alcohol se equilibran. Yo solía despertarme de una borrachera y había fumado tanto que mis dos manos estaban amarillas, casi marrones, como si tuviera puestos guantes. Y me preguntaba: '¡Mierda! ¿Cómo se verán mis pulmones?'".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pelear:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"La mejor sensación es cuando golpeás a un tipo que no se supone que puedas golpear. Una vez me metí con un tipo, me estaba insultando. Le dije: 'Bueno, adelante'. No tuve ningún problema, le gané la pelea fácilmente. Estaba tirado en el piso. Tenía la nariz ensangrentada. Me dijo: 'Jesús, te movés siempre tan lentamente que pensé que serías fácil. Y cuando empezó la condenada pelea, ya no podía ver tus manos, te volviste tan rápido. ¿Qué pasó?'. Le dije: 'No sé, hombre. Así son las cosas. Uno ahorra para cuando tiene que usarlo'".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los gatos:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores. Cuantos más gatos uno tenga, más tiempo vivirá. Si tenés cien gatos, vivirás diez veces más que si tenés diez. Algún día esto será descubierto: la gente tendrá mil gatos y vivirá para siempre. Realmente es ridículo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las mujeres y el sexo:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;"Yo las llamo máquinas de quejarse. Las cosas con un tipo nunca están bien para ellas. Y cuando me tiran toda esa histeria... Tengo que salir, agarrar el auto e irme. A cualquier parte. Tomar una taza de café en algún lado. En cualquier lado. Cualquier cosa menos otra mujer. Supongo que están construidas de diferente manera, ¿no? Cuando la histeria empieza, se acaba todo. Uno se tiene que ir, ellas no entienden por qué. '¿Adónde vas?', te gritan. '¡Me voy a la mierda, nena!'. Piensan que soy un misógino, pero no es verdad. Es puro boca a boca. Escuchan que Bukowski es 'un cerdo macho chauvinista', pero no chequean la fuente. Seguro, a veces pinto una mala imagen de las mujeres en mis cuentos, pero con los hombres hago lo mismo. Incluso yo salgo mal parado muchas veces. Si realmente pienso que algo es malo, digo que es malo, sea hombre, mujer, niño o perro. Las mujeres son tan quisquillosas, piensan que me las agarro con ellas en particular. Ése es su problema".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La primera vez:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Mi primera vez fue la más rara. No sabía cómo hacerlo, y ella me enseñó a chuparle la concha y todas esas cosas de coger. Me acuerdo de que me decía: 'Hank, sos un buen escritor, pero no sabés una mierda sobre las mujeres'. '¿Qué querés decir? Estuve con un montón de mujeres.' 'No, no sabés nada. Dejame enseñarte algunas cosas.' Le dije que bueno y ella: 'Sos buen estudiante, entendés rápido'. Eso fue todo. (Está un poco avergonzado. No por los detalles sino por el sentimentalismo del recuerdo.) Pero todo ese asunto de chupar conchas se puede poner un poco servil. Me gusta hacerlas gozar, pero... Todo está sobrevalorado. El sexo sólo es una gran cosa cuando no lo hacés".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El sexo antes del sida (y su casamiento):&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;Yo nada más entraba y salía de entre las sábanas. No sé, era como un trance, un trance de coger. Y las mujeres... uno les decía algo, las tomaba de la muñeca, 'vamos, nena', las guiaba hasta el dormitorio y se las cogía. Cuando uno entra en el ritmo, sigue adelante. Hay un montón de mujeres solitarias allá afuera. Son lindas, pero no se saben conectar. Están sentadas solas, van al trabajo, vuelven a la casa... es algo maravilloso para ellas que un tipo se les aparezca. Y si se sienta cerca, bebe y habla, es entretenimiento. Estuvo bien, tuve suerte. Las mujeres modernas... no te cosen los botones".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escribir:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Escribí un cuento desde el punto de vista de un violador de una niña muy pequeña. Y la gente me acusó. Me hicieron entrevistas. Decían: '¿Le gusta violar a niñitas?'. Dije: 'Por supuesto que no. Estoy fotografiando la vida'. Me metí en problemas con montones de cosas. Pero, por otro lado, los problemas venden libros. Pero, en última instancia, escribo para mí. (Da una larga pitada a su cigarrillo.) Es así. La pitada es para mí, la ceniza es para el cenicero. Eso es publicar. Nunca escribo de día. Es como ir al supermercado desnudo. Todo el mundo te puede ver. De noche es cuando se sacan los trucos de la manga... la magia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La poesía:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Siempre recuerdo que, en el patio de la escuela, cuando aparecía la palabra 'poeta' o 'poesía', todos los pendejos se reían y se burlaban. Puedo ver por qué: es un producto falso. Ha sido falso y snob y endogámico por siglos. Es ultradelicado, sobreapreciado. Es un montón de mierda. Durante siglos, la poesía es casi basura total. Es una farsa. Ha habido grandes poetas, no me entienda mal. Hay un poeta chino llamado Li Po. Podía poner más sentimiento, realismo y pasión en cuatro o cinco sencillas líneas que la mayoría de los poetas en sus doce o trece páginas de mierda. Y bebía vino también. Solía quemar sus poemas, navegar por el río y beber vino. Los emperadores lo amaban porque podían entender lo que decía. Por supuesto, sólo quemó sus poemas malos. Lo que yo quise hacer, si me disculpa, es incorporar el punto de vista de los obreros sobre la vida... los gritos de sus esposas que los esperan cuando vuelven del trabajo. Las realidades básicas de la existencia del hombre común... algo que pocas veces se menciona en la poesía desde hace siglos. Mejor, que quede registrado que dije que la poesía es una mierda desde hace siglos. Y una vergüenza".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Céline:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"La primera vez que leí a Céline, me fui a la cama con una caja grande de galletitas Ritz. Empecé a leerle y me comía una galletita Ritz, me reía, me comía una Ritz, leía. Leí la novela entera de un tirón y me terminé la caja de galletitas. Y me levanté y tomé agua. Tendrías que haberme visto. No me podía mover. Eso es lo que un buen escritor te puede hacer. Casi te puede matar. Un mal escritor puede hacerlo, también".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Shakespeare:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt; "Es ilegible y está sobrevalorado. Pero la gente no quiere escuchar esto. Uno no puede atacar templos. Ha sido fijado a lo largo de los siglos. Uno puede decir que tal es un pésimo actor, pero no puede decir que Shakespeare es mierda. Cuando algo dura mucho tiempo, los snobs empiezan a aferrarse a él, como ventosas. Cuando los snobs sienten que algo es seguro, se aferran. Pero si les decís la verdad, se ponen salvajes. No pueden soportarlo. Es atacar su propio proceso de pensamiento. Me desagradan".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Su material de lectura favorito:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt; "Leí en el The National Enquirer una nota titulada '¿Es su marido homosexual?'. Linda me dijo: '¡Tenés voz de puto!'. Yo dije: 'Oh, sí, siempre me lo pregunté'. Ese artículo decía: '¿Su marido se depila las cejas?'. Y yo pensé, mierda, lo hago todo el tiempo. Ahora sé lo que soy. Me depilo las cejas, soy un puto. Es muy amable de parte de The National Enquirer decirme lo que soy".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;El humor y la muerte:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"El último gran humorista era un tipo llamado James Thurber. Pero su humor era tan magnífico que tuvieron que ignorarlo. Este tipo era, podría decirse, un psiquiatra de las edades. Tenía algo ambiguo, hombre-mujer, veía cosas. Era sanador. Su humor era tan real que uno gritaba de risa, era como una liberación frenética. Aparte de Thurber, no puedo pensar en nadie... Yo tengo algo de humorista, pero no como él. No llamo humor a lo que tengo, lo llamo un 'filo cómico'. Estoy colgado en eso. Casi todo lo que pasa es ridículo. Cagamos todos los días. Eso es ridículo, ¿no te parece? Tenemos que seguir meando, poniendo comida en nuestras bocas, nos sale cera de los oídos. Tenemos que rascarnos. Cosas feas y tontas, ¿o no? Las tetas no sirven para nada, salvo...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nosotros:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"La verdad es que somos monstruosidades. Si pudiéramos vernos, podríamos amarnos, darnos cuenta de lo ridículos que somos, con nuestros intestinos retorcidos por los que se desliza lentamente la mierda mientras nos miramos a los ojos y decimos: 'Te amo'. Nos carbonizamos y producimos mierda, pero no nos tiramos pedos cerca del otro. Todo tiene un filo cómico".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ganar:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Y después nos morimos. Pero la muerte no nos ha ganado. No ha mostrado ninguna credencial. Nosotros hemos mostrado todas las credenciales. Con el nacimiento, ¿nos ganamos la vida? No realmente, pero de seguro la hija de puta nos tiene atrapados... La muerte me provoca resentimiento, la vida también, y mucho más estar atrapado entre las dos. ¿Sabés cuantas veces intenté suicidarme? Dame tiempo, sólo tengo 66 años. Sigo trabajando en eso. Cuando uno tiene tendencias suicidas, nada lo molesta, excepto perder en las carreras de caballos. ¿Por qué será? A lo mejor porque uno usa su mente en las carreras, no su corazón. Pero nunca cabalgué. No estoy muy interesado en el caballo sino en el proceso de acertar o no, selectivamente".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las carreras:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Traté de ganarme la vida con las carreras por un tiempo. Es doloroso. Es vigorizante. Todo está al límite, el alquiler, todo. Pero uno tiende a ser cuidadoso. Una vez estaba sentado en una curva. Había doce caballos en la carrera y estaban todos amontonados. Parecía un gran ataque. Todo lo que veía era esos grandes culos de caballo subiendo y bajando. Parecían salvajes. Miré esos culos de caballos y pensé: 'Esto es una locura total'. Pero hay otros días en los que ganás cuatrocientos o quinientos dólares, ganás ocho o nueve carreras al hilo, y te sentís Dios, como si lo supieras todo. Y todo queda en su lugar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La gente:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"No miro mucho a la gente. Es perturbador. Dicen que si mirás mucho a otra persona, te empezás a parecer a ella. Pobre Linda. La mayoría de las veces me la puedo pasar sin la gente. La gente no me llena, me vacía. No respeto a nadie. Tengo un problema en ese sentido. Estoy mintiendo pero, creeme, es verdad".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La fama:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Es destructora. Es una puta, una perra, la destructora más grande de todos los tiempos. A mí me tocó la mejor parte porque soy famoso en Europa y desconocido aquí, en Estados Unidos. Soy uno de los hombres más afortunados. La fama es terrible. Es una media en una escala del denominador común, la meten trabajando a un nivel bajo. No tiene valor. Una audiencia selecta es mucho mejor".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La soledad:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Nunca me sentí solo. He estado en una habitación, me he sentido suicida. Estuve deprimido, me he sentido horrible más allá de lo descriptible, pero nunca pensé que una persona podía entrar a una habitación y curarme. Ni varias personas. En otras palabras, la soledad no es algo que me molesta porque siempre tuve este terrible deseo de estar solo. Siento la soledad cuando estoy en una fiesta, o en un estadio lleno de gente vitoreando algo. Citaré a Ibsen: 'Los hombres más fuertes son los más solitarios'. Nunca pensé: 'Bueno, ahora va a entrar una rubia hermosa y vamos a garchar, y me va a frotar las bolas, y me voy a sentir bien'. No, eso no iba a ayudar. Viste cómo piensa la gente común: 'Guau, es viernes a la noche, ¿qué vamos a hacer? ¿Quedarnos acá sentados?'. Bueno, sí. Porque no hay nada allá afuera. Es estupidez. Gente estúpida mezclándose con gente estúpida. Que se estupidicen entre ellos. Nunca tuve la ansiedad de lanzarme a la noche. Me escondía en bares porque no quería esconderme en fábricas. Eso es todo. Les pido perdón a los millones, pero nunca me sentí solo. Me gusta estar conmigo mismo. Soy la mejor forma de entretenimiento que puedo encontrar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;El tiempo libre:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Es muy importante tener tiempo libre. Hay que parar por completo y no hacer nada por largos períodos para no perderlo todo. Seas un actor o una ama de casa, cualquier cosa, tiene que haber grandes pausas en las que no hacés nada. Uno se tira en una cama a mirar el techo. Hacer nada es muy, muy importante. ¿Y cuánta gente lo hace en la sociedad moderna? Muy poca. Por eso la mayoría está totalmente loca, frustrada, enojada y odiosa. Antes de casarme, o de conocer a muchas mujeres, bajaba las cortinas y me metía en la cama por tres o cuatro días. Me levantaba para cagar y para comer una lata de porotos. Después me vestía y salía a la calle, y el sol brillaba y los sonidos eran maravillosos. Me sentía poderoso, como una batería recargada. Pero, ¿sabés qué me tiraba abajo? El primer rostro humano que veía en la vereda. Esa cara nomás me hacía perder la mitad de la carga. Esta cara monstruosa, sin expresión, tonta, sin sentimientos, cargada de capitalismo. Pero aún así valía la pena, me quedaba la mitad de la carga todavía. Por eso el tiempo libre es importante. Y no digo tomarse tiempo para tener pensamientos profundos. Hablo de no pensar en absoluto. Sin pensamientos de progreso, sin pensamientos sobre uno mismo. Sólo ser un haragán. Es hermoso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La belleza:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"No existe algo como la belleza, especialmente en un rostro humano, eso que llamamos fisonomía. Todo es un imaginado y matemático alineamiento de rasgos. Por ejemplo, si la nariz no sobresale mucho, si los costados están bien, si las orejas no son demasiado grandes, si el cabello no es demasiado largo. Es una mirada generalizadora. La gente piensa que ciertos rostros son hermosos, pero, realmente, no lo son. La verdadera belleza, por supuesto, viene de la personalidad. No tiene nada que ver con la forma de las cejas. Me dicen de tantas mujeres que son hermosas... pero cuando las veo, es como mirar un plato de sopa".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La fealdad:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"No existe. Hay algo llamado deformidad, pero la simple fealdad no existe. He dicho".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Érase una vez:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Era invierno, yo me estaba muriendo de hambre intentando ser escritor en Nueva York. No había comido en tres o cuatro días. Así que finalmente dije: 'Me voy a comer una gran bolsa de pochoclo'. Cada grano era como un churrasco. Tragaba y echaba pochoclo a mi estómago que decía '¡Gracias, gracias!'. Estaba en el paraíso, caminando por ahí, hasta que dos tipos pasaron a mi lado y uno le dijo al otro: '¡Jesús!'. El otro dijo: '¿Qué pasa?' '¿Viste a ese tipo comiendo pochoclo? Dios, era horrible.' Así que no pude disfrutar el resto del pochoclo. Pensé qué quisieron decir con eso de que 'era horrible'. Yo estaba en el paraíso. Supongo que era un poco cochino. Ellos siempre pueden distinguir a un tipo hecho mierda".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La prensa:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Disfruto las cosas malas que se dicen sobre mí. Aumenta la venta de libros y me hace sentir malvado. No me gusta sentirme bien porque soy bueno. ¿Pero malo? Sí. Me da otra dimensión. Me gusta ser atacado. '¡Bukowski es desagradable!' Eso me hace reír, me gusta. '¡Es un escritor desastroso!' Sonrío más. Me alimento de eso. Pero cuando un tipo me dice que dan un texto mío como material de lectura en una universidad, me quedo boquiabierto. No sé, me aterra ser demasiado aceptado. Siento que hice algo mal".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El dedo:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;(Levanta el dedo meñique de su mano izquierda) "¿Viste alguna vez este dedo? (El dedo parece paralizado en una forma de "L"). Me lo rompí una noche, borracho. No sé por qué, pero nunca se acomodó. Pero funciona perfecto para la letra 'a' de la máquina de escribir, y qué demonios, le agrega algo a mi personaje".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La valentía:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"A la mayoría de la gente supuestamente valiente le falta imaginación. Es como si no pudieran concebir lo que sucedería si algo saliera mal. Los verdaderos valientes vencen a su imaginación y hacen lo que deben hacer".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El miedo:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"No sé nada sobre eso".&lt;br /&gt;(Se ríe.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La violencia:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Creo que, la mayoría de las veces, la violencia es malinterpretada. Hace falta cierta violencia. En nosotros hay una energía que necesita ser sacada. Creo que si esa energía es contenida, nos volvemos locos. La paz última que todos deseamos no es un área deseable. De alguna manera, no estamos destinados a eso. Por eso me gusta ver peleas de boxeo, y por eso yo mismo las protagonizaba en mi juventud. A veces se llama violencia a la expulsión de energía con honor. Hay locura interesante y locura desagradable. Hay buenas y malas formas de violencia. Es un término vago. Está bien si no se hace a expensas de otros".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El dolor físico:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Con el tiempo uno se endurece, aguanta el dolor físico. Cuando estaba en el Hospital General, un tipo entró y dijo: 'Nunca vi a nadie aguantar la aguja con tanta frialdad'. Eso no es valentía. Si uno aguanta suficiente dolor, uno cede. Es un proceso, un ajuste. Pero no hay forma de acostumbrarse al dolor mental. Me mantengo lejos de él".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La psiquiatría:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"¿Qué consiguen los pacientes psiquiátricos? Una cuenta. Creo que el problema entre un psiquiatra y su paciente es que el psiquiatra actúa de acuerdo al libro, mientras que el paciente llega por lo que la vida le ha hecho. Y aunque el libro pueda tener cierta perspicacia, las páginas siempre son las mismas y cada paciente es diferente. Hay muchos más problemas individuales que páginas. Hay demasiada gente loca como para resolverlo diciendo: 'Tantos dólares por hora, cuando suena el timbre terminamos'. Eso sólo puede llevar a una persona un poco loca a la locura total. Recién empiezan a abrirse y a sentirse bien cuando el psiquiatra dice: 'Enfermera, arregle la próxima cita'. Todo es asquerosamente mundano. El tipo está ahí para quedarse con tu culo, no para curarte. Quiere tu dinero. Cuando suena el timbre, que entre el siguiente loco. Ahora, el loco sensible se va a dar cuenta de que cuando el timbre suena, significa que lo cagaron. No hay límites de tiempo para curar la locura, y no hay cuentas para eso, tampoco. Muchos de los psiquiatras que yo he visto parecen estar al límite ellos mismos, además. Pero están demasiado cómodos. Creo que el paciente quiere ver un poco de locura, no demasiado. Ah, los psiquiatras son totalmente inútiles. ¿Siguiente pregunta?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La fe:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"La fe está bien para los que la tienen. Mientras no me la tiren por la cabeza. Tengo más fe en mi plomero que en el ser eterno. Los plomeros hacen un buen trabajo. Dejan que la mierda fluya".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El cinismo:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Siempre me acusaron de cínico. Creo que el cinismo es una uva amarga. Es una debilidad. Es decir: '¡Todo está mal! ¿Entendés? ¡Esto no está bien! ¡Aquello no está bien!'. El cinismo es la debilidad que evita que nos ajustemos a lo que ocurre en el momento. El optimismo también es una debilidad. 'El sol brilla, los pájaros cantan, sonríe.' Eso es mierda también. La verdad está en algún lugar entre los dos. Lo que es, es. Si no estás listo para soportarlo, joderse".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La moralidad convencional: &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;"Puede que no exista el infierno, pero los que juzgan pueden crearlo. Pienso que la gente está sobredomesticada. Uno tiene que averiguar lo que le pasa, y cómo va a reaccionar. Voy a usar un término extraño aquí: el bien. No sé de dónde viene, pero siento que hay un básico rasgo de bondad en cada uno de nosotros. No creo en Dios, pero creo en esta 'bondad', como un tubo dentro de nuestros cuerpos. Puede ser alimentada. Siempre es mágica, por ejemplo cuando en una autopista sobrecargada de tráfico un extraño hace lugar para que alguien pueda cambiar de mano... es esperanzador".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sobre ser entrevistado:&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;"Es como ser arrinconado. Es vergonzoso. Por eso, no siempre digo toda la verdad. Me gusta jugar y burlarme un poco, así que doy información falsa sólo por el gusto de entretener y mentir. Así que si quieren saber algo sobre mí, no lean una entrevista. Ignoren ésta, también".&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-7685530249975686400?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/7685530249975686400/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/08/bukowski.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/7685530249975686400'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/7685530249975686400'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/08/bukowski.html' title='BUKOWSKI'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SncE67Ej2PI/AAAAAAAAC9s/yS6-e2YCJpQ/s72-c/charles+bukowski.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-2855983069519888976</id><published>2009-05-12T21:49:00.002-03:00</published><updated>2009-05-12T22:16:20.031-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='BILL HICKS'/><title type='text'>BILL HICKS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SgoaPmF9X2I/AAAAAAAAC68/SiaYzEUG-WQ/s1600-h/BillHicks.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; 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Es conocido por su hilarante misantropía y su odio al consumismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Extractos de Rutinas de Comedia]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ustedes saben que armamos a Iraq. Me pregunto también eso, saben, esos reportes de inteligencia que salían: "Iraq: armas increíbles – armas increíbles." ¿Cómo sabes eso? "Eh, bueno... miramos los recibos”."&lt;br /&gt;[“Revelations”, 1990's]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Estoy tan aburrido de armar al mundo y luego enviar tropas para destruir esas armas, ¿saben a lo que me refiero? Seguimos armando a estos pequeños países y luego vamos, y les volamos toda la mierda. Somos como los matones del mundo, saben. Somos como Jack Palance en la película Shane...Tirando una pistola a los pies de un pastor: "Levántala." "No la quiero levantar señor, usted me disparará." "Toma el arma". "Señor, no quiero ningún problema. Solamente bajé a la ciudad para conseguir algún caramelo para mis niños, y algún guingam para mi esposa. Ni siquiera sé cual guingam es, pero usa como 10 rollos semanales de esa cosa. No estoy buscando problemas señor." "Levanta la pistola." Boom, boom. "Todos ustedes lo vieron. Él tenia el arma”."&lt;br /&gt;[“Revelations”, 1990's]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Pueden creer que el mundo tiene 12 mil años? "Así es." Okay tengo una palabra que preguntarte, una pregunta de una palabra, ¿listo? "Uh huh." Dinosaurios. Sabes que el mundo tiene 12 mil años y que los dinosaurios existieron, existieron en ese tiempo, ¿creen que habrían sido mencionados en la Biblia en algún punto?. "Y así Jesús y sus discípulos caminaron a Nazaret. Pero el camino estaba bloqueado por un gigantesco brontosaurio... con una astilla en su pata: 'Que puta lagartija más grande, Señor!' Pero Jesús no tenía miedo y tomó la astilla de la pata del brontosaurio y la gran lagartija se convirtió en su amiga.“&lt;br /&gt;[“Revelations”, 1990's]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Fósiles de dinosaurios? Dios los puso ahí para probar nuestra fe." Gracias a Dios que estoy atado ahora mismo aquí, hombre. Creo que Dios te puso aquí para probar mi fe, amigo. ¿Puedes creer eso? "Uh huh." ¿Molesta eso a alguien aquí? La idea de que Dios pueda estar...¿jodiendo con nuestras cabezas? Tengo problemas para dormir con ese conocimiento. Un Dios bromista corriendo por ahí: "Hu hu ho. Ahora veremos quien cree en mí, ha HA."&lt;br /&gt;[“Revelations”, 1990's]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra contra las drogas, para mí, es absolutamente falsa; es obviamente falsa, ¿ok? Es una droga contra nuestros derechos civiles, esos es todo lo que es. La usan para que nos de miedo salir en las noches, miedo entre nosotros, para que nos encerremos en nuestras casas y ellos sigan suspendiendo nuestros derechos uno a uno.&lt;br /&gt;[“Revelations”, 1990's]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Porqué la yerba es ilegal? No sería ilegal si es que nadie pudiera cultivarla, por lo tanto no le pueden sacar ganancias, ¿no es así?&lt;br /&gt;[“Revelations”, 1990's]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos Cristianos usan cruces alrededor de sus cuellos – ¿creen que cuando Jesús vuelva, él querrá volver a ver una puta cruz?&lt;br /&gt;[“Revelations”, 1990's]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo se parece a un paseo en un parque de diversiones. Va de arriba abajo, da vueltas y vueltas. Esto tiene emociones y frialdad y es intensamente coloreado, es muy ruidoso y es divertido, por un rato. Algunas personas han estado en este paseo por un largo tiempo y empiezan a preguntarse, ¿es esto real, o es sólo un viaje? Y otras personas han recordado, y se vuelven hacia nosotros, y dicen, "hey – no te preocupes, no tengas miedo, jamás, porque, esto es sólo un viaje..." Y nosotros... matamos a esas personas. Ha ha "Cállenlos." "Tenemos mucho invertido en este viaje. Cállalo. Mire mis arrugas de preocupación. Mira mi gran cuenta corriente y mi familia. Esto tiene que ser real." Es sólo un viaje. Pero nosotros matamos a esos buenos tipos que nos trataban de decir eso, ¿te has dado cuenta? Y deje a los demonios volverse locos. Jesús asesinado; Martin Luther King asesinado; Malcolm X asesinado; Gandhi asesinado; John Lennon asesinado; Reagan.... herido. Pero no importa porque: Es sólo un viaje. Y podemos cambiarlo cada vez que uno quiera. Es sólo una opción. Ni esfuerzo, ni trabajo, ni ahorros o dinero. Una opción, ahora mismo, entre el miedo y el amor.&lt;br /&gt;Los ojos del miedo quieren que pongas cerraduras más grandes en tus puertas, que compres armas, que te cierres. Los ojos del amor, en cambio, nos ven a todos como uno. Esto es lo que podemos hacer para cambiar el mundo, ahora mismo, para un mejor viaje. Toma todo ese dinero que gastamos en armas y defensas todo el año, y en cambio, gástalo en alimentar, vestir y educar a los pobres del mundo, que muchas veces más, ningún ser humano será excluido, y podremos explorar el espacio, juntos, ambos exterior e interior, para siempre, en paz. Muchas gracias, han sido excelentes.&lt;br /&gt;Efectos de sonido de tres disparos, Hicks pretende caer muerto, las luces bajan.&lt;br /&gt;[“Revelations”, 1990's]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tienen que tener paciencia conmigo, estoy muy cansado, muy cansado de viajar, y muy cansado de hacer comedia, y muy cansado de mirar fijamente hacia sus caras vacantes que miran hacia mí, esperando que llene sus vacías vidas con humor que ustedes no pueden pensar por sí mismos. Buenas tardes.&lt;br /&gt;He sido comediante por un largo tiempo, así que perdónenme si luzco una sonrisa falsa y hago esta mierda una vez más.&lt;br /&gt;Soy un comediante y un poeta, así que para todo lo que no consigue una risa, hay un poema.“&lt;br /&gt;[Inicio de una rutina]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tu negación está dentro de ti, y gracias al uso de las drogas alucinógenas, veo a través de ti.“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hoy, un joven que tomó ácido se dio cuenta de que toda materia es meramente energía condensada a una vibración más lenta. Que todos somos una conciencia experimentándose a sí misma. Que la muerte no existe, la vida es sólo un sueño y somos la imaginación de nosotros mismos. Aquí está Tom con el clima.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mirar televisión es como pintar tu tercer ojo con pintura en spray negra.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es realmente raro como cambia tu vida. Esta noche estoy tomando agua. ¿Cuatro años atrás? Opio. Día y noche, ¿sabes?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nunca he visto a dos personas voladas pelear porque es una mierda IMPOSIBLE. "¡Oye, amigo!" "¿Oye, que?" "Ummmmmmm... " Fin del argumento.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Como ves, creo que las drogas han hecho cosas buenas por nosotros. Realmente. Y si tu no crees que las drogas han hecho cosas buenas por nosotros, hazme un favor. Ve a casa esta noche y toma todos tus álbumes, todas tus cintas y todos tus CDs y quémalos. Porque ¿saben como estaban los músicos que hicieron toda esa gran música que ha marcado sus vidas a lo largo de los años? RrrrrrrrrrrrrrrrrrEALMENTE volados con drogas... Los Beatles estaban tan putamente volados, que dejaron a Ringo cantar unas cuantas canciones.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Estuve en Nashville, Tennessee el año pasado. Luego del show fui a una Casa de Waffles. No estoy orgulloso de ello, estaba hambriento. Estoy solo, estoy comiendo y leyendo un libro, ¿cierto? La camarera camina hacia mí: &lt;smack&gt;&lt;br /&gt;"¿Hey, para qué estás leyendo?"&lt;br /&gt;¿No es esa la puta pregunta más rara que han escuchado? No que estoy leyendo, si no ¿para qué estoy leyendo? Bueno, maldición, ¡me dejaste perplejo! ¿Por qué leo? Bueno... hmmm... no sé... creo que leo por un montón de razones, y la principal es para que no termine siendo una puta camarera de waffles.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Aquí está mi punto final. Sobre las drogas, sobre el alcohol, sobre la pornografía y fumar y cualquier otra cosa. ¿Que les importa a ustedes lo que yo haga, leer, comprar, ver, decir, pensar, a quién fornico, que meto en mi cuerpo mientras que no le haga daño a otro ser humano en este planeta?“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Creo que Dios dejó que ciertas drogas crezcan naturalmente sobre nuestro planeta para ayudar acelerar y facilitar nuestra evolución. OK, no es la más popular idea jamás expresada. Es esto o ustedes están todos verdaderamente volados y están de acuerdo conmigo del único modo que pueden en este momento. (Comienza a guiñar el ojo)“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ellos mienten acerca de la marihuana. Te dicen que fumar te pone desanimado. ¡Mentira! Cuando estás volado puedes hacer todo lo que normalmente haces, igual de bien. Sólo comprendes que no vale el puto esfuerzo. Hay una diferencia ahí.“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me encanta hablar del asesinato de Kennedy. La razón es porque estoy fascinado por éste. Estoy fascinado de que nuestro gobierno pueda mentirnos tan abiertamente, tan obviamente por tanto tiempo y no hacemos nada acerca de eso. Creo que eso es interesante en lo que es en apariencia una democracia. Sarcasmo, ven, pasa. Las personas dicen "Bill, deja de hablar de Kennedy. Fue hace mucho tiempo, déjalo pasar, ¿ok? Ya ha pasado harto tiempo, sólo olvídalo." Entonces, está bien, entonces no me sigas sacando a Jesús en cara. Mientras hablemos de duración aquí...“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El cristianismo tiene un sistema de defensa empotrado: todo lo que cuestiona una creencia, sin importar cuan lógico sea el argumento, es el trabajo de Satán por el sólo hecho de que cuestiona una creencia. Esto es un mecanismo de defensa muy interesante y el único modo de arreglárselas - y créanme, fui criado como Bautista del Sur - se debe tomar cantidades masivas de setas, sentarse en un campo, y solamente ir… " Muéstrame”.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vuelve a la cama, Norteamérica, tu gobierno ha entendido como todo esto se supo, vuelve a la cama Norteamérica, tu gobierno tiene el control nuevamente. Aquí, aquí están los Gladiadores Americanos. Mira esto, cállate, vuelve a la cama Norteamérica, aquí están los Gladiadores Americanos, ¡hay 56 canales de eso! Mira a estos pituitarios retrasados golpear sus cráneos de mierda entre ellos y felicitarle por vivir en la tierra de libertad. Aquí tienes Norteamérica - ¡eres libre a hacer lo que te digamos! ¡Eres libre a hacer lo que te digamos!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Somos los facilitadores de nuestra propia evolución creativa.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Se han dado cuenta como las personas que creen en el creacionismo realmente se ven involucionadas?”&lt;br /&gt;[“Revelations”, 1990's]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No deseo sonar amargo, frío, o cruel, pero lo soy, así que eso es lo que sale.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Qué es lo que los ateos gritan cuando se van?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo fumo. Si esto molesta a alguien, Les recomiendo que miren alrededor en el mundo en que vivimos...y callen su puta boca.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Estuve en Australia y todos preguntaban algo como ‘¿Estás orgulloso de ser Norteamericano?’ Y yo era como, ‘Eh, no lo sé, no tuve mucho que ver con eso. Sabes, mis padres fornicaron allá, eso sería todo. Sabes, yo estaba en el reino del espíritu en ese tiempo, diciendo ‘¡JODAN EN PARIS! ¡JODAN EN PARIS!’ pero ellos no podían escucharme, porque no tenía boca. Era un espíritu sin pulmones ni boca, o cuerdas vocales. Ellos fornicaron acá. Okay, estoy orgulloso’. “&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Les mostraré a los políticos en Norteamérica. Aquí está, aquí mismo. 'Creo que la marioneta a mi derecha comparte mis ideas.' 'Creo que la marioneta a mi izquierda es más de mi gusto.' 'Hey, espera un minuto, ¡hay un tipo que sostiene a las dos marionetas!'”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No entiendo nada así que ahí tienen…¿saben cuál es mi problema? Veo demasiadas noticias, hombre, ese es mi problema, por eso estoy tan deprimido todo el tiempo, lo descubrí. Veo demasiado CNN, hombre. No sé si alguna vez se sentaron y vieron CNN por más de, no sé, 20 horas en un día…no recomiendo eso. Mirar los Titulares de Prensa en CNN por 1 hora, es la cosa más putamente deprimente que harás jamás: GUERRA, HAMBRE, MUERTE, SIDA, DESPOSEIDOS, RECESIÓN, DEPRESIÓN. GUERRA, HAMBRE, MUERTE, SIDA, DESPOSEIDOS... Entonces, miras por tu ventana... {hace sonidos de grillo} “¿Dónde pasa toda esa mierda? Ted Turner está inventando toda esta mierda! Jane Fonda no quiere dormir con él, entonces corre a una máquina de escribir: ‘En 1992, todos moriremos de SIDA; lean eso al aire. Si a mí no me toca, ¡a nadie le toca!’" Yo escribo: Jane Fonda: ‘¿Podrías joder a este tipo para que podamos tener algunas buenas noticias, porfavor?’ Quiero ver un bien complacido noticiario de Ted Turner: “Hey, todo se va a solucionar. Aquí están los deportes”.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No puedo ver TV por más de 5 minutos sin rezar por un holocausto nuclear.“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Cuánto fuma usted, señor? ¿Una cajetilla diaria? Por qué simplemente no se pone un vestido y susurra alrededor... yo me acabo dos encendedores en un día."&lt;br /&gt;[a un miembro de la audiencia]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(con voz de niño): "Mamá, Encontré un Diario de Lincoln en mi cajón de calcetines."&lt;br /&gt;(imitación de la mamá): "Esa es la historia de Jesús."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Han conocido alguno, ¡no! Han visto alguno, ¡no! ¡¡Pero están por todo el puto mundo, poniendo Biblias en las habitaciones de los hoteles!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a capturar un Gideon.“&lt;br /&gt;[sobre los Gideon]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No todas las drogas son buenas, algunas... son excelentes.“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es un mundo loco, y estoy orgulloso de ser parte de él.“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sí, ustedes realmente entendieron mi actuación, chicos. Eso sería muy bueno. Saben, cuando termino de alegar sobre el poder de la elite que gobierna el planeta bajo un gobierno totalitario que usa los medios de comunicación para mantener a la gente estúpida, mi garganta se tapa. Por eso tomo jugo de naranjas."&lt;br /&gt;[luego de ser consultado sobre hacer un comercial sobre jugo de naranjas].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las estrellas de rock actuales que no consumen drogas y que se manifiestan en contra de las drogas - ¡Hemos rockeado en contra de las drogas! ... Amigo, ellos apestan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“'Oh vamos Bill, son los New Kids, no la agarres con ellos, son tan buenos y se ven tan bien y son tan buena imagen para los niños.' Que se pudra. ¿Desde cuando la mediocridad y la banalidad se convirtieron en una buena imagen para los niños? Quiero que mis hijos escuchen a personas que realmente rockearon. No me importa si murieron ahogados por su propio vómito. Quiero a alguien que toque para sus putos corazones.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Uno de mis mayores miedos en la vida es que voy a morir, saben, y mis padres van a venir a limpiar mi departamento, y encuentren el ala porno que yo he estado añadiendo en él.“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si tu estás tan a favor de la vida y tan a favor de los niños, entonces adopta uno que ya está acá y es muy rechazado y muy solitario y necesita a alguien que se preocupe de él y lo saque de una horrible situación. Y las personas dicen 'Bueno, ¿por qué tu no haces eso?' y yo digo 'Porque odio a los putos niños y no me podrían importar menos'.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Hitler tuvo la idea correcta! ¡Sólo que no la pudo lograr! Mátalos a todos, Adolph, ¡a todos ellos! Judíos, Mexicanos, Americanos, blancos, ¡¡¡¡mátalos a todos!!!!“&lt;br /&gt;[reacción a una muchedumbre borracha gritando repetidamente "Freebird"].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Cómo se atreven a poner a un estúpido para que me diga que no consuma drogas?”&lt;br /&gt;[sobre una propaganda anti-drogas de la televisión]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo admito, veo ese comercial y me siento engañado. ¿Dónde está la mierda que hace que los huevos se vean como sesos? ¿Qué es eso?, ¿propiedad de la CIA?“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El peor tipo de no-fumadores son los que se te acercan y tosen. Eso es una mierda muy cruel, ¿no es así? ¿Acaso vas donde los lisiados y bailas también?“&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Piensen en mí como Chomsky pero con chistes de penes.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Desagradables, autosuficientes hijos de puta. Mi miedo más grande, si dejo de fumar, es que me convierta en uno de ustedes...no lo tomen a mal. Tengo algo que decirles a ustedes, no-fumadores, algo que es un hecho que yo sé, y ustedes no, y siento que es mi deber pasar esta información en todo momento. ¿Listos?...los no-fumadores mueren todos los días...disfruten su velada. Ven, sé que ustedes disfrutan esta eterna vida de fantasía porque eligieron no fumar, pero déjenme ser el primero que reviente esa burbuja de fantasía y los traiga devuelta a la dura realidad... ustedes también están muertos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Generalmente amo mi trabajo. ¿Saben que es lo mejor de ser comediante? No tengo jefe. Ese es un definitivo plus en el estilo de vida, ¿no? ¿No son los jefes algo?...son como mosquitos en un picnic...Lárgate de aquí amigo, es sólo un trabajo, no significa nada. Me fumé un pito esta mañana, tienen suerte de que me duche.”&lt;/smack&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-2855983069519888976?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/2855983069519888976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/05/bill-hicks.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/2855983069519888976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/2855983069519888976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/05/bill-hicks.html' title='BILL HICKS'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SgoaPmF9X2I/AAAAAAAAC68/SiaYzEUG-WQ/s72-c/BillHicks.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-4015571768169938569</id><published>2009-05-07T14:09:00.004-03:00</published><updated>2009-05-07T18:04:44.012-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='BILLY COLLINS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ENTREVISTA Y SELECCION POETICA'/><title type='text'>BILLY COLLINS, ENTREVISTA Y SELECCIÓN POÉTICA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SgNMtBX1lJI/AAAAAAAAC6s/QtRM_1N62-w/s1600-h/billy+collins.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; 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Incisivo y encantadoramente impredecible, su poesía capta implacablemente un universo tan frecuentemente nada agradable. Collins es un lector voraz y en su poesía abundan los personajes y las resonancias históricas. Sus poemas, inteligentes y lúcidos, están a caballo entre un amor diáfano por el mundo y un saludable escepticismo del mundo. Saturados de imágenes poderosas y originales, sorprenden al lector en todos sus dobleces y en todas sus esquinas, cinceladas con un lenguaje muy rico y una imaginación generosa. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Collins es autor de seis libros de poesía, entre los que destacan &lt;i&gt;Picnic, Lightning; The Art of Drowning;&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Questions about Angels,&lt;/i&gt; que fue seleccionado para la prestigiosa Serie Nacional de Poesía. Este otoño la editorial Random House publicará un libro de poemas escogidos, &lt;i&gt;Sailing Alone Around the Room.&lt;/i&gt; Asimismo sus inteligentes e incisivos poemas se pueden encontrar en las páginas de las mejores revistas literarias de Estados Unidos, tales como &lt;i&gt;Poetry, American Poetry Review y Paris Review.&lt;/i&gt; Billy Collins ha recibido numerosos galardones, así como el reconocimiento de la Fundación Nacional para las Artes y la Fundación Guggenheim. Actualmente es profesor en el Lehman College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;En junio del 2001, Collins fue nombrado “Poet Laureate” de los Estados Unidos. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Alexandra van de Kamp:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Antes mencionó que para usted sus poemas son vehículos que le permiten al lector viajar hasta los lugares más insospechados. Incluso describe que el proceso que sigue para crear sus poemas es como una especie de viaje, de odisea. ¿Podría darnos más detalles? &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Billy Collins:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Cuando digo que la poesía es la forma más ancestral de narrativa sobre viajes me estoy refiriendo tanto a los viajes geográficos como a los de la imaginación, claro está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que Borges, quien se autodenominaba como “lector hedonista”, a mi también me gusta leer por placer. Y uno de los placeres más exquisitos que ofrece la poesía es el de viajar desde un lugar a otro de nuestra mente, frecuentemente desde un lugar que existe en la realidad a otro que sólo existe en la imaginación, especialmente si éste último no existía antes del nacimiento del poema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No todos los poemas buscan esta capacidad de transporte, pero eso es lo que yo valoro más. Bueno, en realidad no es que yo juzgue los poemas cuando los leo. Tan sólo busco evadirme a algún sitio. Cualquier sitio. Algunas poesías despegan y te llevan a terrenos completamente nuevos, mientras que otras ni siquiera salen del hangar. El viajar también sirve para aliviar el sopor que nos apodera al escribir. Cuando comienzo a componer un poema, siempre busco un camino perdido, una válvula de escape que me permita abandonar esa primera parte del poema—que es sólamente un cebo, una excusa para disponer el escenario—y viajar a algún destino desconocido. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;AV:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; ¿Qué papel han jugado los viajes geográficos en su vida poética?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;BC:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Lo cierto es que la influencia directa de mis viajes en mis trabajos es relativamente poca. Lo que quiero decir es que, por ejemplo, cuando vuelvo de un viaje por Italia no tengo un interés especial en escribir sobre Italia. Puede ocurrir que algo que haya visto durante el viaje resurja más tarde, de manera inesperada, en un poema, pero no de una manera preconcebida. Uno de mis recuerdos de cuando estuve en España—la Costa del Sol—, allá por mi juventud, es el de un burro atado a un poste rebuznando bajo el Sol. Pues bien, veinte años más tarde, el animal apareció en un poema que escribí que no trataba ni de España, ni de burros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de los viajes que hago ahora vienen dados por mis obligaciones como poeta; haciendo presentaciones, dirigiendo seminarios, cosas así. No son viajes que inspiren demasiado a escribir. Lo único que me apetece hacer en estos casos es ponerme delante de la televisión a ver lo más aburrido que pongan. Busco el peor programa en antena y lo miro hasta que caigo dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy completamente de acuerdo con Emily Dickinson, quien escribió varios poemas en los que decía que no hace falta viajar para escribir—aunque ella, por supuesto, ejemplificó su teoría de forma extrema—. Cuando mejor escribo es cuando estoy en casa, y generalmente sobre temas de casa. Después de todo, el título de mi última colección de poemas selectos es Sailing Alone Around the Room. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;AV:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Esa sensación de hogar, de apego a los espacios en que vivimos cada día, parece jugar un papel clave en el paisaje que dibujan sus poemas. ¿Nos puede decir algo de cómo las ideas de “retiro” y “lugar” han influido en su trabajo? &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;BC:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Utilizando un símil de negocios, para que una tienda tenga éxito tiene que estar emplazada en un buen lugar. Bueno, pues lo mismo ocurre con la poesía. El secreto de un poema radica en su situación. Esto nos lleva a la explicación del poema entendido como vehículo para viajar. Si la poesía nace para trasladar al lector a “Otro” lugar, necesariamente debe nacer en “Algún” lugar. Para mí ese sitio es “Aquí”, el espacio en que escribo, que es normalmente mi casa. Los poemas que comienzan con una sensación de pertenencia a un lugar tienen un destino al que llegar. A propósito, cuando hablo de “sensación de pertenencia a un lugar” no me refiero a ese concepto de pertenencia regional que los escritores del Sur de Estados Unidos siguen abrazando. El lugar del que hablo puede ser, perfectamente, el lugar donde se desarolla la composición, esta mesa, el camino por el que ando. Estos poemas son una especie de poemas ocasionales, esto es, comienzan con el establecimiento de un escenario, una coartada para el puro acto de la composición literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que esto se inició con los románticos; la imagen del poeta inscrito en un paisaje adecuado. Pero Coleridge puede encontrarse en un interior, como en “Helada a medianoche”, o en su jardín, como en “This Lime-Tree Bower My Prison”. Este poema se inicia con las palabras “Bien, se han ido, y yo debo permanecer aquí”. El “aquí” de ese verso expresa una idea novedosa en la poesía de aquella época (siglo XVIII). Coleridge es un poeta del domicilio. Una vez alguien me acusó de ser un “poeta naturalista de interiores”. Pues vale, si eso es un crimen, me declaro culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi opinión, esa sensación de pertenencia a un lugar concreto está en relación con una especie de conexión entre la retirada y la creatividad. Cuando se organiza un taller de literatura parece que se quiere indicar que el escribir es una actividad social. Sin embargo, me gustaría mencionar a Gaston Bachelard y a lo que él llama “espacio mágico” un lugar repleto de rincones ocultos donde los niños juegan al escondite, formando su capacidad para imaginar. Lo único que han hecho los poetas y otros seres creativos es emerger desde esos rincones con su imaginación intacta y seguir las nubes preñadas de gloria fantástica. Espero que todo esto no suene demasiado pomposo. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;AV:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Ha mencionado a Coleridge. En otras entrevistas usted ha hecho referencia a la influencia de Keats en el proceso de maduración de su estilo. También ha destacado el efecto que tuvieron los Beats en el inicio de su carrera literaria. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;BC:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Hablar de “influencias” siempre me agobia un poco. Danilo Kis solía decir que cuando se le pregunta a un escritor cúales han sido sus influencias, de alguna manera le estamos tratando como a un bebé que ha sido abandonado en un cesto junto a las escaleras de un convento. Queremos saber quiénes son sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que si los escritores fueran conscientes de todo aquello que sirve de influencia en sus obras, les ocurriría lo de aquel ciempiés que se cayó cuando comenzó a pensar en cómo era posible que sus patas se movieran sincronizadamente. La consciencia de ello resultaría paralizante. Además, hablar de nuestras influencias no es muy fiable porque tenemos tendencia a inventárnoslas, de la misma manera que, en algún momento de nuestras vidas, nos inventamos a nuestros padres. Nos inventamos todo nuestro pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también hay momentos. Por ejemplo, en la época de gloria de los Beatniks yo era un mozuelo bastante impresionable, y me empapé de Kerouac, Ginsberg, Ferlinghetti (Coney Island de la mente—todavía un título adecuado—) Gregory Corso y otros. Recuerdo un verano que pasé en París a comienzos de los 60. Solía merodear, con bastante timidez, por cierto, cerca del ambiente que se formaba en el Boul Mich, como ellos lo llamaban. Me llegué a sentar a la misma mesa que Corso y otros de ellos; incluso me hice amigo de una chica americana llamada Ann Campbell, a quien la revista Realities había denominado como “reina de los Beatniks” (veamos, ¿entonces yo qué era?). Bueno, pues sobre todo, yo era un estudiante de clase media que iba a un instituto de curas y que fantaseaba con robar un coche y largarme a todo trapo a Denver. Y probablemente lo habría hecho; pero desgraciadamente no pude conseguir ninguna de esas pastillas especiales para conducir que tenía Neal Cassidy. Además siempre había algún examen para el que estudiar, o algún ensayo de la banda de música al que tenía que acudir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás una influencia más constructiva fue la que llegó de la mano de un pequeño libro de la editorial Penguin—todavía lo conservo—titulado The New Poetry. Estaba editado por A. Alvarez. Fue la primera vez que llegaban a mis ojos poetas como Thom Gunn, Ted Hughes, Philip Larkin, Charles Tomlinson y otros. Siempre llevé el libro conmigo a todos los colegios a que fui a estudiar. Me encantaba la claridad y la simplicidad del lenguaje, cargado de ironía. Por ejemplo, había versos como estos: &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 5pt; line-height: normal;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;El viento sopló durante todo mi día de bodas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mi noche de bodas fue la noche del fuerte viento &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;No sabía si Larkin estaba bromeando o no, y lo cierto es que prefería no saberlo. Diría que, idealmente, mis poemas contienen ese mismo tono de equilibrio entre la profundidad y la ironía. Eso es algo bastante difícil de conseguir, ya que la tendencia es a irse a un extremo o al otro y acabar escribiendo poemas cursis, demasiado “hábiles” o muy serios. En ese mismo libro encontré la poesía desnuda de Lowell; también descubrí a Thom Gunn y sus poemas sobre moteros y Elvis Presley. En aquel entonces me pasaba el tiempo escuchando a Elvis, pero nunca imaginé que se podía escribir un poema sobre él. Yo era prisionero de un pensamiento muy tradicional y estos poetas me enseñaron la manera de escaparme de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta sobre las influencias abre la puerta a lo demás. Podría seguir, pero cuando alguien me pregunta si hay una Influencia Principal en mi obra, me he acostumbrado a decir “Coleridge”. ¿Y por qué no? El primer contacto que la mayoría de nosotros tiene con Coleridge es a través de sus “poesías misteriosas”, esos poemas oníricos que nos llevan de viaje, como “La balada del viejo marinero”, o que nos transportan a paisajes de ensueño, como “Kubla Khan”. Una de las razones por las que a Coleridge le gustaba recorrer el estado de los sueños era que le permitía concentrarse completamente en una sóla cosa en cada momento. Solía comentar que en los sueños nunca se encontraba pensando en una cosa a la vez que miraba otra, algo que casi siempre hacía cuando estaba despierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los poemas a los que me refiero son los llamados “poemas de conversación”, como “Helada a medianoche”, “El arpa eólica”, y mi favorito, “This Lime-Tree Bower My Prison”. Estos poemas contienen elementos fascinantes, como los cambios en su proceso de meditación, que va desde el paisaje exterior (o el de la habitación) hacia su interior, a través de la memoria, y luego pasa a otras zonas de especulación fantástica. La extensión de sus versos era una fórmula perfecta para hacer encajar esa gran variedad de reflexiones. De ellos aprendí a escribir poemas más largos, con más capacidad, y a confiar en los cambios de mi mente. Richard Hugo habla sobre esto, sobre la necesidad de tener fe en nuestro próximo pensamiento, simplemente porque no es de nadie más; es sólo nuestro. Ten fe en el proceso. Aquí llega otro pensamiento. Escríbelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos poemas de Coleridge comienzan de una manera muy casual, ligera, pero poco a poco se elevan hasta lo profundo. Se puede decir que ejemplifican perfectamente aquel consejo que diera Stephen Dobyns, esto es: si logras que el lector acepte algo sencillo al comienzo, luego será más fácil que acepte algo más complejo a medida que el poema avanza. La verdad es que yo no tengo mucha paciencia con los poemas que empiezan con alguna idea extremadamente complicada. Es mejor empezar como “Hot Cross Buns” y acabar como Debussy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, llega un momento en que uno comienza a escoger deliberadamente sus influencias. Lees con la idea de que lo que estás leyendo te va a afectar. Ahora estoy leyendo a Max Jacob. Durante un tiempo compartió piso con Picasso. Imagínatelo diciendo: “Quiero que conozcas a mi compañero de piso, Pablo”. Jacob murió a manos de los nazis, o lo dejaron morir de neumonía en una estación. Lo estoy leyendo con el propósito de que se me pegue su influencia. O quizás lo único que quiero es apropiarme de sus “jugadas”; traducir su lenguaje al mío. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;AV:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Su poesía contemporánea sobre jazz es de lo mejor que se ha escrito. ¿Puede decirnos algo sobre su relación con la música? &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;BC:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Hace mucho tiempo, durante mi adolescencia, mis padres solían enviarme a Canadá durante el verano, a trabajar en la granja de mi tío John acarreando heno, y a podar el césped de un hotel que tenía a la orilla del lago Simcoe, en Ontario. Un día, cuando estaba podando la hierba, se acercó al muelle una lancha motora. Iban dos parejas de modernillos. Amarraron la embarcación, pusieron en marcha un tocadiscos, se prepararon unas copas y se tumbaron en la plataforma del muelle a tomar el sol y a escuchar el concierto de Benny Goodman en el Carnegie Hall (aunque yo entonces no tuviera ni idea). Aquella fue la primera vez que oí jazz. Estamos hablando de 1954.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las chicas era guapísima, y me enamoré de ella sin intercambiar una palabra. También me enamoré del jazz. Fue entonces cuando decidí dedicar mi vida a convertirme en alguien como su novio. Desde entonces no he parado de escuchar. Hace poco empecé a tomar clases de piano. Soy capaz de tocar algunos temas clásicos y algo de blues. Pero si hay alguien en la sala no me sale nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la influencia del jazz en mi trabajo, para mi el jazz es parte del ambiente en el que vivo. Es la parte que puedo controlar. Escribo sobre jazz como si escribiera sobre el tiempo. Es una parte del entorno que a veces se convierte en protagonista. A la gente le gusta hacer comparaciones entre la improvisación en el jazz y la improvisación en parte de la poesía contemporánea. Creo que merece la pena decir algo sobre esto. Yo intento escribir de una sentada para que la espontaneidad del momento no se pierda. Pero seamos serios, el poeta puede volver atrás y tachar lo que ha escrito, mientras que para el trompetista que está en un escenario es imposible. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;AV:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; ¿Cómo describiría usted el estado actual de la poesía norteamericana a un extranjero que no esté muy al corriente de ella? ¿Cuáles son, en su opinión, sus barreras y sus posibilidades? &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;BC:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Durante los últimos veinte años, y llegando hast nuestros días, la escena poética de EE.UU. viene mostrando un gran dinamismo. Si usted coge un volumen reciente de The Best American Poetry (La mejor poesía norteamericana) y lee la introducción, puede darse cuenta de que la actividad poética ha aumentado. Por ejemplo, las lecturas abiertas de poesía, algo que antes estaba limitado a las élites, ahora se dan por todas partes, casi tan a menudo como las reuniones de Alcohólicos Anónimos. El lugar predilecto suele ser la biblioteca local, y no el sótano de la iglesia. Nuestro primer instinto es el de aplaudir este aumento de la actividad cultural. Me parece bien; pero lo que generalmente no se comenta es que la mayoría de los que acuden a estos eventos son poetas. Sus motivos, por tanto, no son totalmente desinteresados. Algunas veces acuden a las lecturas para presentarse al poeta, y no a escucharlo. Luego le pasan sobre con una nota que empieza: “Comprendo que debe de estar muy ocupado…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucha gente acude a las lecturas de poesía para leer sus poemas cuando se abre el micrófono a la audiencia. Luego resulta que están demasiado ocupados dándole los últimos toques a sus poemas como para escuchar al poeta invitado. En otras palabras, la buena noticia es que el público interesado en la poesía ha crecido de una manera impresionante a la vez que el género poético ha comenzado a acaparar mayor atención y respeto en Estados Unidos. La mala noticia, por otro lado, es que se ha creado una especie de circuito cerrado en el que el público interesado en poesía son sólo otros poetas. Es como ir a un concierto y descubrir que todo el mundo en la audiencia tiene un estuche de violín sobre las rodillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso me produce gran satisfacción cuando oigo que a alguien que generalmente no lee poesía —y que no escribe, tampoco— le gustan mis poemas. Joyce Carol Oates dijo que la cantidad de gente que lee poesía es aproximadamente la misma que escribe. Yo diría que es un poco menos que porque hay gente que escribe poesía pero que no tiene ningún interés en leerla. Extraño pero cierto. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;AV:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Gran parte de esa sensación de ironía y sorpresa que se da en sus poemas puede nacer del aprecio por lo mundano, por las cosas cercanas a nosotros. A menudo eso ocurre después de que el poema ha invocado lugares y personajes más dramáticos y exóticos. En “Death of Allegory” (La muerte de la alegoría) usted yuxtapone “esas abstracciones importantes” del pasado con “los binoculares negros y un billetero,/justo loque preferimos ahora,/objetos que descansan en silencio sobre una linea en minúsculas,/ ellos y nadie más”. Usted recurre con frecuencia a esta contraposición entre el pasado y los humildes artefactos del presente. ¿Nos puede decir algo de esto? &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;BC:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; A la poesía le costó mucho tiempo aceptar lo mundano, la vida de cada día, y ahora dedica una gran cantidad de energía a celebrarlo. Al mencionar las simples cosas que se encuentran a nuestro alrededor, intento evocar una imagen del mundo sin ningún tipo de maquillaje, algo así como una presentación del mundo en estilo haiku , sin la ayuda “dopante” de las metáforas. Creo que uno de los recursos que se repite en mis poemas es lo que yo llamaría “deflación irónica’. Me valgo de los más sencillos detalles —un perro dormido en el suelo, un pájaro que sale por una ventana— para rebelarme contra la tradición literaria más grandilocuente. O sea, Milton ya se murió, pero el perro sigue respirando a mi lado. En la tradición japonesa del haiku el presente lo es todo. No hay nada fuera de él, excepto dos abismos, uno a cada lado. Si un momento particular está lleno de un cerezo en flor y un jirón de luna, la sola mención de esto (en las 17 sílabas de un haiku) signfica celebrar el hecho de tu existencia, de que eres la única persona en el Universo que ocupa esas coordenadas concretas de espacio y tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos en tiempos sin mayúsculas. La alegoría ha muerto. Ya no se puede empezar un poema con la Caridad, eso sin hablar de la Castidad, la más muerta de todas las virtudes. Debajo de esta nueva actitud poética está la asuncióin de que las cosas que nos rodean —los árboles, por ejemplo, pero también una escoba o un cubito de hielo— pueden encerrar pistas de lo que guarda una realidad mucho más amplia; nos pueden abrir la puerta a una dimensión espiritual, o por lo menos, abstracta. Emerson lo llamó “el lenguage hablado de las cosas”, la capacidad del mundo material para enseñarmos a trascenderlo. William Carlos Williams limpió la mesa para que encima de ella hubiera sólo un simple objeto. Y Charles Simic presenta los objetos del mundo (escoba, cristalera) de manera que todo el significado histórico y arquetípico de ese objeto queda recogido en un breve momento. Cuando dirijo talleres de trabajo, suelo pedir a los poetas participantes que eliminen todos los modificadores y vean lo que les queda. A menudo, lo que queda es más. El adjetivo puede resultar ser un parásito que se alimenta del sustantivo y, a la larga, lo mata. No nay nada como un buen sustantivo manteniéndose por sí mismo. Copa. Sombrero. Hueso. Cada uno cuenta una larga historia. “Silla” es una épica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, empezar de manera sencilla es una forma de establecer la autoridad en un poema. Si te digo que esta noche estoy escuchando cómo la lluvia golpea la ventana de mi habitación, lo aceptas si problemas. ¿Por qué no? Pero si empiezo un poema diciendo…por ejemplo…que la miseria es una serpiente que se enrosca alrededor del cuello del cosmos, puedes poner en duda a quién es que estás escuchando, y por qué. No es ningún secreto. Todos los cantantes lo saben: empieza suave, acaba fuerte. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;AV:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; En sus trabajos generalmente se percibe una clara preocupación por el lector. The Art of Drowning (El arte de ahogarse) se inicia con el poema “Dear Reader” (Querido lector) y acaba con “Some Final Words” (Unas palabras finales). Su último libro Picnic, Lightning (Picnic, rayos) comienza con “A Portrait of the Reader with a Bowl of Cereal” (Retrato de un lector con un tazón de cereales). Aquí hay algunos trazos maravillosos de aquellos viejos poemas épicos, cuyos prólogos convocaban la inspiración de las musas. También me recuerda a los narradores de las obras Isabelinas, que solían hablar con la audiencia al inicio y a la conclusión de la actuación. ¿Cree usted que la invocación al lector/musa que hace en las páginas iniciales y finales de us libros representa una versión moderna de esta tradición? ¿O hay algún otro motivo para la manera en que organiza sus poemas? &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;BC:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; Haces que parezca algo premeditado de manera muy inteligente. No tengo otra alternativa que aceptar la verdad de todo lo que dices. Yo soy una persona muy pendiente de mis lectores, quizás porque estoy cansado de leer poemas que parecen ignorar al lector. Cuando escribo siento que estoy hablando a un lector/oyente, así que una gran parte de mi esfuerzo va encaminado a hacer que el poema sea claro. A colocar sus elementos en la secuencia correcta, de modo que se pueda seguir fácilmente. No sólo fácil, sino fácil de seguir porque el poema va hacia algún lugar, y quiero que el lector me acompañe para compartir las sorpresas que nos depare el viaje. Intento inicial el poema en un terreno común, una manera de reunir un pequeño grupo alrededor de la hoguera del poema. A partir de ahí, el “guía Collins” se pondrá a contar algunas historias de miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a si un libro entero puede ser “amistoso” para los lectores, fácil de seguir, te puedo decir que he abierto mis últimas colecciones con una especie de poema introductorio cuyo objetivo es dar la bienvenida a los lectores, y hacerles saber que estoy al tanto de su presencia, que este libro va dirigido a ellos. Por supuesto que nadie lee un libro de poemas en su totalidas, excepto los editores y los críticos de literatura,. Pero si lees uno de mis libros desde el principio hasta el final te encontrarás que vas guiado por cierto terreno. No querría —no sería capaz— explicar ese progreso conceptualmente, pero el libro y sus secciones siguen una organización dramática. Cuando tengo suficientes poemas para completar un libro los esparzo por el suelo y busco los poemas que quiero que vayan juntos. Intento mantenerme al margen y que sean los propios poemas los que decidan. Pienso que el primer y el último poema de cada libro, y el primero y el último de cada sección, deben de estar allí por una razón. Sin embargo, la mayoría de los lectores, entre los que me incluyo, hojeamos los libros de poemas buscando algo que atraiga nuestro interés, un título sexy, un poema corto, lo que sea. Auden comprendió la vanidad del autor que que se escfuerza por colocar sus poemas en un orden determinado cuando en su libro Collected Poems (Colección de poemas) decidió poner sus poema en orden alfabético, eliminando así la necesidad de tener un índice. Esa es otra de las cosas agradables de un libro de poesía. Puedes ir a cualquier página. Eso es imposible con una novela , a menos que se esté tomando una muestra de estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta tu idea de la obra de teatro de estilo Isabelino. Me gustaría subir al escenario antes del primer acto para dar la bienvenidad al lector. Y como en todo, siempre es bueno acabar con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;Selección Poética&lt;/p&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;link rel="themeData" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx"&gt;&lt;link rel="colorSchemeMapping" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt; 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  &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 3"&gt; 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  &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 5"&gt; 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  &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="19" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtle Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="21" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="31" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtle Reference"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="32" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Reference"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="33" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Book Title"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="37" name="Bibliography"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" qformat="true" name="TOC Heading"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Cambria Math"; 	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;} @font-face 	{font-family:Calibri; 	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-unhide:no; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	margin-top:0cm; 	margin-right:0cm; 	margin-bottom:10.0pt; 	margin-left:0cm; 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 &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Derramo una capa de sal sobre la mesa&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;y trazo un círculo con mi dedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Este es el ciclo de la vida&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;le digo a nadie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Esta es la rueda de la fortuna,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;el Círculo Ártico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Este es el anillo de Kerry&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;y la rosa blanca de Tralee&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;les digo a los fantasmas de mi familia,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;los padres muertos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;la tía que se ahogó,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;mis hermanos y hermanas venideros,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;mis hijos por venir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Este es el sol con sus rayos relucientes&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;y la luna amarga.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Este es el círculo absoluto de la geometría&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;le digo a la hendidura en la pared,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;a los pájaros que cruzan la ventana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Esta es la rueda que acabo de inventar&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;para rodar por el resto de mi vida&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;y lo digo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="line-height: 115%;font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;tocando mi lengua con el dedo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;link rel="themeData" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx"&gt;&lt;link rel="colorSchemeMapping" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Centro&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Les pido que agarren un poema&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;y lo sostengan en alto a contraluz&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;como una transparencia de colores&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;o que presionen una oreja a su colmena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Digo que dejen caer un ratón en el poema&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;y lo observen para ver cómo sale&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;o que caminen dentro del cuarto del poema&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;y sientan las paredes&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;les pido que hagan esquí acuático&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;a través de la superficie del poema&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Pero todo lo que quieren hacer&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;es amarrar al poema en una silla con una soga&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;y torturarlo hasta que confiese&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Ellos comienzan a azotarlo con una manguera&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="line-height: 115%;font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;para saber si dice de verdad&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Letanía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Tú eres el pan y el cuchillo,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;La copa de cristal y el vino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Jacques Crickillon&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Tú eres el pan y el cuchillo,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;la copa de cristal y el vino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Eres el rocío en el césped&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;de la mañana y la rueda&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;ardiente del sol.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Eres el mandil blanco del&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;panadero y la marisma de&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;pájaros de repente en vuelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Sin embargo, tu no eres el&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;viento en la huerta, los&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;ciruelos en el mostrador&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;o la casa de naipes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Y ciertamente no eres el aire&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;fragante del pino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;De ninguna manera eres el aire&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;fragante del pino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Es posible que seas el pez debajo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;del puente,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;hasta tal vez la paloma en la cabeza&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;del general,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;pero ni siquiera puedes soñar ser&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;el campo de flores de maíz en&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;el crepúsculo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Y una mirada rápida en el espejo mostrará&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;que no eres ni las botas en el rincón ni&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;el bote durmiendo en su cobertizo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Te pudiera interesar saber,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;hablando de la imaginería juguetona del mundo,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;que soy el sonido de la lluvia en el tejado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Sucede que también soy la estrella fugaz,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;el diario de la tarde volando por el callejón,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;y la canasta de castañas en la mesa de la cocina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;También soy la luna entre los árboles,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;la taza de té de la mujer ciega.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Pero no te preocupes, no soy el pan y el cuchillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Tú todavía eres el pan y el cuchillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Siempre serás el pan y el cuchillo,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;por no decir la copa de cristal y –de alguna manera el&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;vino&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;link rel="themeData" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx"&gt;&lt;link rel="colorSchemeMapping" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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 &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Cambria Math"; 	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;} @font-face 	{font-family:Calibri; 	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-unhide:no; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	margin-top:0cm; 	margin-right:0cm; 	margin-bottom:10.0pt; 	margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:Calibri; 	mso-fareast-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 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&lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-priority:99; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin-top:0cm; 	mso-para-margin-right:0cm; 	mso-para-margin-bottom:10.0pt; 	mso-para-margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-theme-font:minor-fareast; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p&gt;Era otra mañana clara y soleada,&lt;br /&gt;una brisa seca agitaba los árboles en torno a la casa&lt;br /&gt;y yo no tenía nada que hacer -&lt;br /&gt;mi escena habitual a finales de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba leyendo la autobiografía&lt;br /&gt;de Art Pepper, así que puse un disco de Art Pepper&lt;br /&gt;y encendí los altavoces de fuera&lt;br /&gt;para sentarme bajo el sol caliente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y leer más acerca de su vida de sordidez y prisión&lt;br /&gt;mientras escuchaba su alto veloz, suave&lt;br /&gt;saliendo de entre dos grandes arces&lt;br /&gt;como se el jazz de la Costa Oeste fuese la música de la propia naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, dibujé una especie de caja&lt;br /&gt;alrededor de la mañana,&lt;br /&gt;en tres dimensiones y a lápiz,&lt;br /&gt;conmigo dentro sujetando una regla en mi mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leía y escuchaba y leía,&lt;br /&gt;y a veces echaba un vistazo a las fotografías&lt;br /&gt;para comprobar la cara del hombre&lt;br /&gt;que me dijo que una vez había conducido un Cadillac verde dorado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;en el que podías perderte para siempre, como cuando&lt;br /&gt;      miras a las aguas de un lago;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;el hombre que dijo que había compuesto&lt;br /&gt;una balada llamada “Diane” para su segunda mujer&lt;br /&gt;sólo para darse cuenta más tarde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;de que la melodía era demasiado hermosa para ella.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;El tipo que confesó haber vendido&lt;br /&gt;a su perro, un caniche colo champán llamado Bijou,&lt;br /&gt;por un &lt;i&gt;chute&lt;/i&gt; de veinte dolares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y el que comentó que los hombres que en la cárcel&lt;br /&gt;intentaban desintoxicarse introducían&lt;br /&gt;los bajos de los pantalones en los calcetines&lt;br /&gt;para que ni la más ligera brisa tocara su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de donde yo estaba sentado al sol&lt;br /&gt;había un brote de flox silvestres rosadas,&lt;br /&gt;y algunas de las abejas que revoloteaban por allí&lt;br /&gt;comenzaron a zumbar alrededor de mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una en particular parecía tan interesada&lt;br /&gt;en mí que la di un manotazo,&lt;br /&gt;me levanté rápidamente y dije “no me vaciles&lt;br /&gt;o te parto la cara, fantasma,”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;una reacción sin duda inspirada&lt;br /&gt;en mis lecturas sobre los bajos fondos californianos&lt;br /&gt;en el cincuenta y siete,&lt;br /&gt;mi año favorito de todos los tiempos para el jazz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero persistió, esta abeja, y al final&lt;br /&gt;me obligó a retirarme dentro, al estudio oscuro y fresco&lt;br /&gt;donde un gato dormía sobre una silla,&lt;br /&gt;un buen lugar para escribir todo esto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y preguntarme en qué ocuparía el resto del día -&lt;br /&gt;tal vez en colgar un cuadro en la pared&lt;br /&gt;o en recibir una llamada sorpresa&lt;br /&gt;de alguien a quien solía amar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tal algo de Dexter Gordon&lt;br /&gt;a la hora del aperitivo&lt;br /&gt;y quién sabe?&lt;br /&gt;quizás un encuentro con una hormiga cruel -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;todo ello, probablamente, es parte de mi propia autobiografía,&lt;br /&gt;un relato más cauto, contado en tiempo presente,&lt;br /&gt;con unas pocas ilustraciones toscas&lt;br /&gt;y un diagrama de mi pequeño árbol genealógico,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un trabajo cuyas páginas pasan&lt;br /&gt;cada día como el agua que hace girar la noria,&lt;br /&gt;la única cosa que no puedo dejar de escribir,&lt;br /&gt;el único libro que nunca podré abandonar. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-4015571768169938569?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/4015571768169938569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/05/billy-collins-entrevista-y-seleccion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/4015571768169938569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/4015571768169938569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/05/billy-collins-entrevista-y-seleccion.html' title='BILLY COLLINS, ENTREVISTA Y SELECCIÓN POÉTICA'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SgNMtBX1lJI/AAAAAAAAC6s/QtRM_1N62-w/s72-c/billy+collins.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-6886205171000990222</id><published>2009-04-10T19:17:00.002-03:00</published><updated>2009-04-10T19:23:39.984-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='AMY HEMPEL'/><title type='text'>AMY HEMPEL - LA COSECHA</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/Sd_Gf2k92JI/AAAAAAAAC3E/HNc6HW1Km4s/s1600-h/Amy-Hempel.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 307px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/Sd_Gf2k92JI/AAAAAAAAC3E/HNc6HW1Km4s/s320/Amy-Hempel.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5323191535104022674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;AMY HEMPEL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA COSECHA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El año en que comencé a decir cigarrillo en vez de cigarro, un hombre que apenas conocía casi me mata por accidente.&lt;br /&gt;El hombre no estaba herido cuando el otro auto impactó con el nuestro. El hombre que había conocido por una semana me llevó en brazos por la calle de una manera que implicaba que no podía ver mis piernas. Recuerdo haber sabido que no debía ver, y sabiendo que me habría encantado ver si no fuera porque no podía.&lt;br /&gt;Mi sangre estaba sobre la ropa de este hombre.&lt;br /&gt;Dijo, “estarás bien, pero este suéter está arruinado”.&lt;br /&gt;Grité por miedo al dolor. Pero yo no sentía dolor alguno. En el hospital, después de inyecciones, sabía que había dolor en el cuarto – sólo que no sabía de quién era.&lt;br /&gt;Lo que le pasó a una de mis piernas requirió cuatrocientos puntos, los cuales, cuando me tocó contar la historia, se volvieron quinientos puntos, porque nada es tan malo como podría ser.&lt;br /&gt;Los cinco días en que no sabían si podrían salvar mi pierna o no aumenté dos tallas.&lt;br /&gt;El abogado fue el que usó la palabra. Pero no llegaré a eso hasta un par de párrafos más.&lt;br /&gt;Estábamos teniendo esa conversación sobre las apariencias – cuán importantes son. Cruciales es lo que yo dije. Pienso que las apariencias son cruciales.&lt;br /&gt;Pero este tipo era un abogado. Se sentó en una silla de vinilo acuoso cerca de mi cama. A lo que se refería con apariencias fue cuánto de mi pérdida de ellas valía en una corte.&lt;br /&gt;Pude discernir que al abogado le gustaba decir corte. Me dijo que había tomado tres veces la prueba final antes de graduarse. Dijo que sus amigos le habían dado tarjetas de negocio con un bonito relieve, pero estas adorables tarjetas se suponía que dirían Abogado-afiliado, cuando en realidad decían Abogado-al-fin.&lt;br /&gt;El ya había cubierto la pérdida de nuestros capitales.&lt;br /&gt;“Hay otra cosa” dijo. “Tenemos que hablar de matrimonialidad”.&lt;br /&gt;La tendencia era decir ¿matrimo-qué?, aunque ya sabía qué significaba al primer momento de escucharlo.&lt;br /&gt;Yo tenía dieciocho años. Dije, “primero, ¿por qué no hablamos de citalidad?”&lt;br /&gt;El hombre de una semana ya se había ido, el accidente lo llevó de vuelta a su esposa.&lt;br /&gt;“¿Piensas que las apariencias son importantes?”, le pregunté al hombre antes de que se fuera.&lt;br /&gt;“No al principio” dijo.&lt;br /&gt;En mi barrio hay un tipo que era un maestro de química hasta que una explosión se llevó su cara y dejó lo que había detrás. El resto de él se viste impecablemente de trajes negros y zapatos lustrados. Lleva un maletín al campus universitario. Qué acogedora – su familia, dijo la gente – hasta que la esposa se llevó a los niños y se mudó de la casa.&lt;br /&gt;En el solarium, una mujer me enseñó una foto. Dijo, “así es como mi hijo solía verse”.&lt;br /&gt;Pasé mis tardes en Diálisis. Les daba igual cuando una silla reclinable estaba libre. Tenían televisores pantalla ancha de color, mejores que los que hay en Rehabilitación. Los miércoles por la noche veíamos un show donde mujeres en ropas caras aparecían en espléndidos sets y prometían arruinarse las unas a las otras.&lt;br /&gt;A uno de mis lados había un hombre que sólo hablaba en números telefónicos. Le preguntarías como se siente y el diría “924-3130”. O diría “757-1366”. Tratamos de adivinar que era lo que significaban estos números, pero nadie lo daría por seguro. Hubo a veces, al otro lado, un niño de 12 años. Sus pestañas estaban gruesas y oscurecidas por medicación de presión arterial. Él era el siguiente en la lista de trasplantes, tan pronto como – la palabra que usaban era cosecha – tan pronto como el riñón fuera cosechado.&lt;br /&gt;La madre del niño rezaba por conductores ebrios.&lt;br /&gt;Yo rezaba por hombres que no fueran discriminadores.&lt;br /&gt;¿No somos todos, pensaba, la cosecha de alguien?&lt;br /&gt;La hora terminaría, y una enfermera de piso me llevaría en ruedas hasta mi cuarto. Ella diría, “¿por qué ver esa basura? ¿Por qué no mejor me preguntan cómo estuvo mi día?”.&lt;br /&gt;Pasé quince minutos antes de irme a la cama apretando horquillas de goma. Uno de los medicamentos estaba haciendo que mis dedos se endureciesen. El doctor dijo que me lo daría hasta que no pudiera abotonarme la blusa – un modo de expresarse con alguien en un vestido largo de algodón.&lt;br /&gt;El abogado dijo, “trabajo de caridad”.&lt;br /&gt;Se abrió la camisa y me mostró donde una acupunturista le había aplicado jarabe de cola, enterrado cuatro agujas y dicho que la verdadera cura era el trabajo de caridad.&lt;br /&gt;Dije, “¿Cura para qué?”.&lt;br /&gt;El abogado dijo, “Inmaterial”.&lt;br /&gt;Tan pronto como supe que estaría bien, me sentí segura de que estaba muerta y no lo sabía. Me movía a través del tiempo como una cabeza cortada que termina una oración. Esperaba el momento que me despertara de mi vida aparente. El accidente ocurrió al atardecer, así que en ese momento era cuando más me sentía así. El hombre que conocí la semana pasada me llevaba a cenar cuando sucedió. El lugar fue en la playa, una playa en una bahía en la que puedes mirar las luces de la ciudad, un lugar donde puedes observarlo todo sin tener que ponerle atención.&lt;br /&gt;Un buen tiempo después fui finalmente a esa playa. Yo conduje el auto. Era el primer buen día de playa; vestí pantalones cortos.&lt;br /&gt;Al borde de la arena me desaté las vendas elásticas y vadeé hacia la espuma. Un chico en un traje mojado miró mi pierna. Me preguntó si un tiburón lo había hecho; había vistazos de grandes blancos por esa parte de la costa.&lt;br /&gt;Le dije que sí, que un tiburón lo había hecho.&lt;br /&gt;“¿Y vas a volver a entrar?” preguntó el chico.&lt;br /&gt;Yo dije “Y voy a volver a entrar”.&lt;br /&gt;Dejo mucho afuera cuando digo la verdad. Lo mismo pasa cuando escribo una historia. Voy a empezar ahora a contarte qué es lo que he dejado fuera de “La Cosecha” y quizás empiece a preguntarme porque tuve que dejarlo fuera.&lt;br /&gt;No hubo otro auto. Sólo hubo un auto, el que me impactó estando en la parte de atrás de la motocicleta del hombre. Pero piensa en las incómodas sílabas cuando dices motocicleta.&lt;br /&gt;El conductor del auto era un periodista. Trabajaba para un periódico local. Era joven, un graduado reciente, e iba en camino a una reunión para cubrir una protesta. Cuando digo que en ese entonces yo era una estudiante de periodismo, es algo que podrías no haber aceptado en “La Cosecha”.&lt;br /&gt;En los años que siguieron, esperé por el nombre del reportero. Él rompió con la historia del templo en People que resultó en el viaje de Jim Jones a Guyana. Luego, cubrió a Jonestown. En el cuarto ciudadano del San Francisco Chronicle, mientras el número de víctimas mortales ascendía a novecientos, los números fueron posteados como donaciones en una noche de promesas. En algún lugar de los cientos, un letrero fue pegado a la puerta que decía JUAN CORONA, CHÚPATE ESA.&lt;br /&gt;En la sala de emergencias, lo que le ocurrió a mi pierna no requirió cuatrocientos puntos sino un poco más de trescientos. Exageré incluso antes de empezar a exagerar, porque es cierto – nada es nunca tan malo como podría serlo.&lt;br /&gt;Mi abogado no era ningún afiliado. Era uno de los socios en una de las firmas más viejas de la ciudad. Él nunca se habría abierto la camisa para revelar el sitio de la acupuntura, que es algo que él nunca habría tenido.&lt;br /&gt;Matrimonialidad era el título original de “La Cosecha”.&lt;br /&gt;El daño hecho a mi pierna fue considerado cosmético aunque aún, después de quince años, me cuesta arrodillarme. En un arreglo fuera de corte antes del juicio, me dieron cien mil dólares. El seguro del auto del reportero subió doce dólares por mes.&lt;br /&gt;Se había sugerido que me frotara la pierna con hielo, para resaltar las cicatrices, antes de que me subiera la falda tres años después para la corte. Pero no había hielo en los cuartos del juzgado, así que no tuve oportunidad de pasar o fallar esa prueba de ética.&lt;br /&gt;El hombre de una semana, a quien pertenecía la motocicleta, no era un hombre casado. Pero cuando pensaste que tenía una esposa, ¿no era yo responsable de lo que sucedía? ¿Y no se me venía encima?&lt;br /&gt;Después del accidente, el hombre se casó. La chica con la que se casó era una modelo de pasarela. (“¿Piensas que las apariencias son importantes? Le pregunté al hombre antes de que se fuera. “No en un principio”, dijo).&lt;br /&gt;Aparte de ser una belleza, la chica valía millones de dólares. ¿Habrías aceptado esto en “La Cosecha” – que la modelo fuera también una heredera?&lt;br /&gt;Es cierto que íbamos camino a comer cuando ocurrió. Pero el lugar donde podías observarlo todo sin tener que prestarle atención no era una playa en una bahía; fue en la cima del Monte Tamalpais. Teníamos la cena con nosotros al aproximarnos por el ondulante camino montañoso. Esta es la versión que tiene cabida para una ironía perfecta, así que no te incomodes cuando diga que por los próximos meses, desde mi cama de hospital, tuve una espectacular vista de la mismísima montaña.&lt;br /&gt;Habría escrito la siguiente parte en el cuento si alguien la hubiera creído. ¿Pero quién lo habría hecho? Yo estuve ahí y no lo creí.&lt;br /&gt;En el día de mi tercera operación, hubo un intento de escape en el Centro de Ajustamiento de Seguridad Máxima, adyacente a la Sentencia Perpetua, en la prisión de San Quentin. “Hermano Soledad” George Jackson, un hombre negro de veintinueve años, sacó una pistola calibre .38, gritó “¡Hasta aquí!” y abrió fuego. Jackson fue asesinado; también lo fueron tres guardias y dos “otorgadores de escalón social”, presos que les llevan a otros prisioneros sus comidas.&lt;br /&gt;Otros tres guardias fueron apuñalados en el cuello. La prisión está a un paseo de cinco minutos en auto del hospital Marin General, así que ahí es donde los guardias heridos fueron llevados. La gente que los llevó eran tres tipos de policías, incluyendo Patrulleros de Carretera de California y Sheriffs del Condado de Marin, altamente armados.&lt;br /&gt;Habían policías en el techo del hospital con rifles; estaban en los pasillos, invitando a pacientes y visitantes a volver a sus cuartos.&lt;br /&gt;Cuando fui llevada en silla de ruedas hacia fuera de Recuperación más tarde ese día, vendada de la cintura a los tobillos, tres oficiales y un sheriff armado me registraron.&lt;br /&gt;En las noticias esa noche, hubo un seguimiento del disturbio. Mostraron a mi cirujano hablándole a reporteros, indicando, con un dedo en la garganta, cómo había salvado a un guardia cosiendo de oreja a oreja.&lt;br /&gt;Esto lo vi en televisión, y porque era mi doctor, y porque los pacientes de hospitales son ensimismados, y porque estaba dopada, pensaba que el cirujano estaba hablando de mí. Pensé que estaba diciendo, “Bueno, está muerta. Se lo estoy anunciando a ella en su cama”.&lt;br /&gt;El psiquiatra que vi por derivación del cirujano dijo que el sentimiento era bastante común. Ella dijo que las víctimas de traumas que aún no han asimilado el trauma creen que están muertas y que no lo saben.&lt;br /&gt;Los grandes tiburones blancos en las aguas cerca de mi casa atacan de una a siete personas al año. Su principal víctima es el buzo de abalón. Con los bistecs de abalón en treinta y cinco dólares el kilo y subiendo, el Departamento de Pesca y Juego espera que los tiburones no muestren ni un rastro de disminución.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-6886205171000990222?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/6886205171000990222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/04/amy-hempel-la-cosecha.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/6886205171000990222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/6886205171000990222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/04/amy-hempel-la-cosecha.html' title='AMY HEMPEL - LA COSECHA'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/Sd_Gf2k92JI/AAAAAAAAC3E/HNc6HW1Km4s/s72-c/Amy-Hempel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-7649615832997565053</id><published>2009-03-24T16:03:00.001-03:00</published><updated>2009-03-24T16:05:00.933-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/Scku01Ogd9I/AAAAAAAAC18/zO2AFvdgSEY/s1600-h/vila-matas03.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/Scku01Ogd9I/AAAAAAAAC18/zO2AFvdgSEY/s320/vila-matas03.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5316832320263583698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Escribir es dejar&lt;br /&gt;de ser escritor&lt;br /&gt;por&lt;br /&gt;Enrique Vila-Matas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces me he visto obligado a contestar a la pregunta de por qué escribo Al principio, cuando era muy joven y tímido, utilizaba la breve respuesta que daba André Gide a esa pregunta y contestaba: «Escribo para que me lean.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien es cierto que escribo para que me lean, con el tiempo he aprendido a completar con otras verdades mi sincera respuesta a la pregunta de por qué escribo. Ahora, cuando me hacen la inefable pregunta, explico que me hice escritor porque 1) quería ser libre, no deseaba ir a una oficina cada mañana, 2) porque vi a Mastroianni en La noche de Antonioni; en esa película -que se estrenó en Barcelona cuando tenía yo dieciséis años- Mastroianni era escritor y tenía una mujer (nada menos que Jeanne Moreau) estupenda: las dos cosas que yo más anhelaba ser y tener&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casarse con una Jeanne Moreau no es fácil, tampoco lo es ser realmente un escritor. Por aquellos días, yo tenía una vaga idea de que no era sencillo ni una cosa ni la otra, pero no sabia hasta qué punto eran dos cosas muy complicadas, sobre todo la de ser escritor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo vi La noche y empecé a adorar la imagen pública de esos seres a los que llamaban escritores. Me gustaron, en un primer momento, Boris Vian, Albert Camus, Scott Fitzgerald y André Malraux. Los cuatro por su fotogenia, no por lo que hubieran escrito. Cuando mi padre me preguntó qué carrera pensaba estudiar -é1 tenía la callada ilusión de que yo quisiera ser abogado-, le dije que pensaba ser como Malraux. Recuerdo la cara de estupor de mi padre, y también recuerdo lo que entonces me dijo: «Ser Malraux no es una carrera, eso no se estudia en la universidad.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy sé muy bien por qué deseaba ser como Malraux. Porque ese escritor, además de tener una expresión de hombre curtido, se había construido una leyenda de aventurero y de hombre no reñido con la vida, esa vida que yo tenía por delante y a la que no quería renunciar Lo que en esos días yo no sabía era que para ser escritor había que escribir, y además escribir como mínimo muy bien, algo para lo que hay que armarse de valor y, sobre todo, de una paciencia infinita, esa paciencia que supo describir muy bien Oscar Wilde: «Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto lo explicó muy bien Truman Capote en su célebre prólogo a Música para camaleones cuando dijo que un día comenzó a escribir sin saber que se había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo: «Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y escribir mal; y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil pero brutal.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, yo en esos días no sabía que para ser escritor había que escribir, y además había que escribir como mínimo muy bien. Pero es que, por no saber, ni sabía que era preciso renunciar a una notable porción de vida si se quería realmente escribir Por no saber, ni sabía que escribir, en la mayoría de los casos, significa entrar a formar parte de una familia de topos que viven en unas galerías interiores trabajando día y noche. Por no saber, ni sabía que iba a acabar siendo escritor, pero un tipo de escritor alejado de la figura de Malraux, pues me esperaban aventuras, pero más del lado de la literatura que de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero escribir vale la pena, no conozco nada más atractivo que la actividad de escribir, aunque al mismo tiempo haya que pagar cierto tributo por ese placer. Porque es un placer y es -como decía Danilo Kis- elevación: «La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Epifanía joyceana. Es el instante en que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que hay que aprovechar. Es un don de Dios o del diablo, poco importa, pero un don supremo.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en día, con el auge de la nueva narrativa española, se dan entre nosotros dos tipos de escritores jóvenes, de escritores principiantes: por una parte, están los que no ignoran que se trata de un oficio duro y paciente, un oficio en el que se avanza en tinieblas y le obliga a uno a jugarse la vida, a arriesgar (como decía Michel Leiris) la vida como lo hace un torero; por otra parte, están los que ven en la literatura una carrera y buscan el dinero y la fama como primer objetivo de su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo alma de predicador y, además, no quiero desanimar ni a unos ni a otros, de modo que citaré de nuevo a Oscar Wilde, citaré ese consejo que le dio a un joven al que le habían dicho que debía comenzar desde abajo: «No, empieza desde la cumbre y siéntate arriba.» Gabriel Ferrater lo dijo de otra forma: «Un escritor es como un artillero. Está condenado, lo sabemos todos, a caer un poco más abajo de su meta. Por ejemplo, si yo pretendo ser Musil y caigo un poco más abajo, pues ya es bastante más arriba. Pero si pretendo ser como un autor de cuarta fila...»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un escritor debe tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama o el ser escritor sino escribir, encadenarse de por vida a un noble pero implacable amo, un amo que no hace concesiones y que a los verdaderos escritores los lleva por el camino de la amargura, como muy bien se aprecia en frases como esta de Marguerite Duras: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Plantearse escribir es adentrarse en un espacio peligroso, porque se entra en un oscuro túnel sin final, porque jamás se llega a la satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir. Y es que (como dice Justo Navarro) ser escritor, cuando ya se sabe escribir, es convertirse en un extraño, en un extranjero: tienes que empezar a traducirte a ti mismo. Escribir es hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte a Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras. Es algo terrible pero que recomiendo a todo el mundo, porque escribir es corregir la vida -aunque sólo corrijamos una sola coma al día-, es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la horrenda vida auténtica (debido a su carácter de horrenda, el tributo que debemos pagar para escribir y renunciar a parte de la vida auténtica no es pues tan duro como podría pensarse) o bien, como decía Italo Svevo, es lo mejor que podemos hacer en esta vida y, precisamente por ser lo mejor, deberíamos desear que lo hiciera todo el mundo: «Cuando todos comprendan con la claridad con que yo lo hago, todos escribirán. La vida será literaturizada. La mitad de la humanidad se dedicará a leer y a estudiar lo que la otra mitad de la humanidad habrá escrito. Y el recogimiento ocupará la mayor parte del tiempo que será así arrebatado a la horrible vida verdadera. Y si una parte de la humanidad se rebelase y se negase a leer las lucubraciones de los demás, mucho mejor. Cada uno se leería a sí mismo.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leyendo a los otros o a nosotros mismos, poco margen veo yo para estallidos bélicos y mucho en cambio para la capacidad de un hombre para respetar los derechos de otro hombre, y viceversa. Nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos. Habría que partir a la búsqueda de ese recogimiento universal. Se me dirá que se trata de una utopía, pero sólo en el futuro todo es posible.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-7649615832997565053?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/7649615832997565053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/03/escribir-es-dejar-de-ser-escritor-por.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/7649615832997565053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/7649615832997565053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/03/escribir-es-dejar-de-ser-escritor-por.html' title=''/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/Scku01Ogd9I/AAAAAAAAC18/zO2AFvdgSEY/s72-c/vila-matas03.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-645279797831147249</id><published>2009-02-10T11:21:00.002-02:00</published><updated>2009-02-10T11:42:48.496-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='RAYMOND CARVER'/><title type='text'>RAYMOND CARVER</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SZGAAjYMyqI/AAAAAAAACfs/mKxd0ya51KU/s1600-h/CARVER.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 265px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SZGAAjYMyqI/AAAAAAAACfs/mKxd0ya51KU/s320/CARVER.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5301158983376882338" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;ESCRIBIR UN CUENTO&lt;br /&gt;RAYMOND CARVER&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá por la mitad de los sesenta empecé a notar los muchos problemas de concentración que me asaltaban ante las obras narrativas voluminosas. Durante un tiempo experimenté idéntica dificultad para leer tales obras como para escribirlas. Mi atención se despistaba; y decidí que no me hallaba en disposición de acometer la redacción de una novela. De todas formas, se trata de una historia angustiosa y hablar de ello puede resultar muy tedioso. Aunque no sea menos cierto que tuvo mucho que ver, todo esto, con mi dedicación a la poesía y a la narración corta. Verlo y soltarlo, sin pena alguna. Avanzar. Por ello perdí toda ambición, toda gran ambición, cuando andaba por los veintitantos años. Y creo que fue buena cosa que así me ocurriera. La ambición y la buena suerte son algo magnífico para un escritor que desea hacerse como tal. Porque una ambición desmedida, acompañada del infortunio, puede matarlo. Hay que tener talento.&lt;br /&gt;Son muchos los escritores que poseen un buen montón de talento; no conozco a escritor alguno que no lo tenga. Pero la única manera posible de contemplar las cosas, la única contemplación exacta, la única forma de expresar aquello que se ha visto, requiere algo más. El mundo según Garp es, por supuesto, el resultado de una visión maravillosa en consonancia con John Irving. También hay un mundo en consonancia con Flannery O’Connor, y otro con William Faulkner, y otro con Ernest Hemingway. Hay mundos en consonancia con Cheever, Updike, Singer, Stanley Elkin, Ann Beattie, Cynthia Ozick, Donald Barthelme, Mary Robinson, William Kitredge, Barry Hannah, Ursula K. LeGuin... Cualquier gran escritor, o simplemente buen escritor, elabora un mundo en consonancia con su propia especificidad.&lt;br /&gt;Tal cosa es consustancial al estilo propio, aunque no se trate, únicamente, del estilo. Se trata, en suma, de la firma inimitable que pone en todas sus cosas el escritor. Este es su mundo y no otro. Esto es lo que diferencia a un escritor de otro. No se trata de talento. Hay mucho talento a nuestro alrededor. Pero un escritor que posea esa forma especial de contemplar las cosas, y que sepa dar una expresión artística a sus contemplaciones, tarda en encontrarse.&lt;br /&gt;Decía Isak Dinesen que ella escribía un poco todos los días, sin esperanza y sin desesperación. Algún día escribiré ese lema en una ficha de tres por cinco, que pegaré en la pared, detrás de mi escritorio... Entonces tendré al menos es ficha escrita. “El esmero es la ÚNICA convicción moral del escritor”. Lo dijo Ezra Pound. No lo es todo aunque signifique cualquier cosa; pero si para el escritor tiene importancia esa “única convicción moral”, deberá rastrearla sin desmayo.&lt;br /&gt;Tengo clavada en mi pared una ficha de tres por cinco, en la que escribí un lema tomado de un relato de Chejov:... Y súbitamente todo empezó a aclarársele. Sentí que esas palabras contenían la maravilla de lo posible. Amo su claridad, su sencillez; amo la muy alta revelación que hay en ellas. Palabras que también tienen su misterio. Porque, ¿qué era lo que antes permanecía en la oscuridad? ¿Qué es lo que comienza a aclararse? ¿Qué está pasando? Bien podría ser la consecuencia de un súbito despertar. Siento una gran sensación de alivio por haberme anticipado a ello.&lt;br /&gt;Una vez escuché al escritor Geoffrey Wolff decir a un grupo de estudiantes: No a los juegos triviales. También eso pasó a una ficha de tres por cinco. Sólo que con una leve corrección: No jugar. Odio los juegos. Al primer signo de juego o de truco en una narración, sea trivial o elaborado, cierro el libro. Los juegos literarios se han convertido últimamente en una pesada carga, que yo, sin embargo, puedo estibar fácilmente sólo con no prestarles la atención que reclaman. Pero también una escritura minuciosa, puntillosa, o plúmbea, pueden echarme a dormir. El escritor no necesita de juegos ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores. Aún a riesgo de parecer trivial, el escritor debe evitar el bostezo, el espanto de sus lectores.&lt;br /&gt;Hace unos meses, en el New York Times Books Review, John Barth decía que, hace diez años, la gran mayoría de los estudiantes que participaban en sus seminarios de literatura estaban altamente interesados en la “innovación formal”, y eso, hasta no hace mucho, era objeto de atención. Se lamentaba Barth, en su artículo, porque en los ochenta han sido muchos los escritores entregados a la creación de novelas ligeras y hasta “pop”. Argüía que el experimentalismo debe hacerse siempre en los márgenes, en paralelo con las concepciones más libres. Por mi parte, debo confesar que me ataca un poco los nervios oír hablar de “innovaciones formales” en la narración. Muy a menudo, la “experimentación” no es más que un pretexto para la falta de imaginación, para la vacuidad absoluta. Muy a menudo no es más que una licencia que se toma el autor para alienar —y maltratar, incluso— a sus lectores. Esa escritura, con harta frecuencia, nos despoja de cualquier noticia acerca del mundo; se limita a describir una desierta tierra de nadie, en la que pululan lagartos sobre algunas dunas, pero en la que no hay gente; una tierra sin habitar por algún ser humano reconocible; un lugar que quizá sólo resulte interesante para un puñado de especializadísimos científicos.&lt;br /&gt;Sí puede haber, no obstante, una experimentación literaria original que llene de regocijo a los lectores. Pero esa manera de ver las cosas —Barthelme, por ejemplo— no puede ser imitada luego por otro escritor. Eso no sería trabajar. Sólo hay un Barthelme, y un escritor cualquiera que tratase de apropiarse de su peculiar sensibilidad, de su mise en scene, bajo el pretexto de la innovación, no llegará sino al caos, a la dispersión y, lo que es peor, a la decepción de sí mismo. La experimentación de veras será algo nuevo, como pedía Pound, y deberá dar con sus propios hallazgos. Aunque si el escritor se desprende de su sensibilidad no hará otra cosa que transmitirnos noticias de su mundo.&lt;br /&gt;Tanto en la poesía como en la narración breve, es posible hablar de lugares comunes y de cosas usadas comúnmente con un lenguaje claro, y dotar a esos objetos —una silla, la cortina de una ventana, un tenedor, una piedra, un pendiente de mujer— con los atributos de lo inmenso, con un poder renovado. Es posible escribir un diálogo aparentemente inocuo que, sin embargo, provoque un escalofrío en la espina dorsal del lector, como bien lo demuestran las delicias debidas a Navokov. Esa es de entre los escritores, la clase que más me interesa. Odio, por el contrario, la escritura sucia o coyuntural que se disfraza con los hábitos de la experimentación o con la supuesta zafiedad que se atribuye a un supuesto realismo. En el maravilloso cuento de Isaak Babel, Guy de Maupassant, el narrador dice acerca de la escritura: Ningún hierro puede despedazar tan fuertemente el corazón como un punto puesto en el lugar que le corresponde. Eso también merece figurar en una ficha de tres por cinco.&lt;br /&gt;En una ocasión decía Evan Connell que supo de la conclusión de uno de sus cuentos cuando se descubrió quitando las comas mientras leía lo escrito, y volviéndolas a poner después, en una nueva lectura, allá donde antes estuvieran. Me gusta ese procedimiento de trabajo, me merece un gran respeto tanto cuidado. Porque eso es lo que hacemos, a fin de cuentas. Hacemos palabra y deben ser palabras escogidas, puntuadas en donde corresponda, para que puedan significar lo que en verdad pretenden. Si las palabras están en fuerte maridaje con las emociones del escritor, o si son imprecisas e inútiles para la expresión de cualquier razonamiento —si las palabras resultan oscuras, enrevesadas— los ojos del lector deberán volver sobre ellas y nada habremos ganado. El propio sentido de lo artístico que tenga el autor no debe ser comprometido por nosotros. Henry James llamó “especificación endeble” a este tipo de desafortunada escritura.&lt;br /&gt;Tengo amigos que me cuentan que deben acelerar la conclusión de uno de sus libros porque necesitan el dinero o porque sus editores, o sus esposas, les apremian a ello. “Lo haría mejor si tuviera más tiempo”, dicen. No sé qué decir cuando un amigo novelista me suelta algo parecido. Ese no es mi problema. Pero si el escritor no elabora su obra de acuerdo con sus posibilidades y deseos, ¿por qué ocurre tal cosa? Pues en definitiva sólo podemos llevarnos a la tumba la satisfacción de haber hecho lo mejor, de haber elaborado una obra que nos deje contentos. Me gustaría decir a mis amigos escritores cuál es la mejor manera de llegar a la cumbre. No debería ser tan difícil, y debe ser tanto o más honesto que encontrar un lugar querido para vivir. Un punto desde el que desarrollar tus habilidades, tus talentos, sin justificaciones ni excusas. Sin lamentaciones, sin necesidad de explicarse.&lt;br /&gt;En un ensayo titulado "Escribir cuentos", Flannery O’Connor habla de la escritura como de un acto de descubrimiento. Dice O’Connor que ella, muy a menudo, no sabe a dónde va cuando se sienta a escribir una historia, un cuento... Dice que se ve asaltada por la duda de que los escritores sepan realmente a dónde van cuando inician la redacción de un texto. Habla ella de la “piadosa gente del pueblo”, para poner un ejemplo de cómo jamás sabe cuál será la conclusión de un cuento hasta que está próxima al final:&lt;br /&gt;"Cuando comencé a escribir el cuento no sabía que Ph.D. acabaría con una pierna de madera. Una buena mañana me descubrí a mí misma haciendo la descripción de dos mujeres de las que sabía algo, y cuando acabé vi que le había dado a una de ellas una hija con una pierna de madera. Recordé al marino bíblico, pero no sabía qué hacer con él. No sabía que robaba una pierna de madera diez o doce líneas antes de que lo hiciera, pero en cuanto me topé con eso supe que era lo que tenía que pasar, que era inevitable."&lt;br /&gt;Cuando leí esto hace unos cuantos años, me chocó el que alguien pudiera escribir de esa manera. Me pereció descorazonador, acaso un secreto, y creí que jamás sería capaz de hacer algo semejante. Aunque algo me decía que aquel era el camino ineludible para llegar al cuento. Me recuerdo leyendo una y otra vez el ejemplo de O’Connor.&lt;br /&gt;Al fin tomé asiento y me puse a escribir una historia muy bonita, de la que su primera frase me dio la pauta a seguir. Durante días y más días, sin embargo, pensé mucho en esa frase: Él pasaba la aspiradora cuando sonó el teléfono. Sabía que la historia se encontraba allí, que de esas palabras brotaba su esencia. Sentí hasta los huesos que a partir de ese comienzo podría crecer, hacerse el cuento, si le dedicaba el tiempo necesario. Y encontré ese tiempo un buen día, a razón de doce o quince horas de trabajo. Después de la primera frase, de esa primera frase escrita una buena mañana, brotaron otras frases complementarias para complementarla.&lt;br /&gt;Puedo decir que escribí el relato como si escribiera un poema: una línea; y otra debajo; y otra más. Maravillosamente pronto vi la historia y supe que era mía, la única por la que había esperado ponerme a escribir.&lt;br /&gt;Me gusta hacerlo así cuando siento que una nueva historia me amenaza. Y siento que de esa propia amenaza puede surgir el texto. En ella se contiene la tensión, el sentimiento de que algo va a ocurrir, la certeza de que las cosas están como dormidas y prestas a despertar; e incluso la sensación de que no puede surgir de ello una historia. Pues esa tensión es parte fundamental de la historia, en tanto que las palabras convenientemente unidas pueden irla desvelando, cobrando forma en el cuento. Y también son importantes las cosas que dejamos fuera, pues aún desechándolas siguen implícitas en la narración, en ese espacio bruñido (y a veces fragmentario e inestable) que es sustrato de todas las cosas.&lt;br /&gt;La definición que da V.S. Pritcher del cuento como “algo vislumbrado con el rabillo del ojo”, otorga a la mirada furtiva categoría de integrante del cuento. Primero es la mirada. Luego esa mirada ilumina un instante susceptible de ser narrado. Y de ahí se derivan las consecuencias y significados. Por ello deberá el cuentista sopesar detenidamente cada una de sus miradas y valores en su propio poder descriptivo. Así podrá aplicar su inteligencia, y su lenguaje literario (su talento), al propio sentido de la proporción, de la medida de las cosas: cómo son y cómo las ve el escritor; de qué manera diferente a las de los más las contempla. Ello precisa de un lenguaje claro y concreto; de un lenguaje para la descripción viva y en detalle que arroje la luz más necesaria al cuento que ofrecemos al lector. Esos detalles requieren, para concretarse y alcanzar un significado, un lenguaje preciso, el más preciso que pueda hallarse. Las palabras serán todo lo precisas que necesite un tono más llano, pues así podrán contener algo. Lo cual significa que, usadas correctamente, pueden hacer sonar todas las notas, manifestar todos los registros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;TIEMPOS REVUELTOS&lt;br /&gt;Y OTRAS HISTORIAS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amenaza tormenta. La niebla gris oscurece las cumbres a lo largo del valle. Nubes negras con pliegues y capas blancas en la superficie se acercan desde las colinas en rápidos desplazamientos, descienden hasta el valle y pasan sobre los campos y baldíos que hay frente a la casa. Dando rienda suelta a su imaginación, Farrell ve las nubes como caballos negros sobre los que cabalgan fantasmales almas en pena y, detrás, las carrozas negras girando lenta e inexorablemente, a veces un cochero con plumas blancas en el pescante. Cierra la puerta del porche y observa tras el cristal a su mujer que baja lentamente las escaleras. Se vuelve y le sonríe. Abre de nuevo y la saluda. Más tarde, ella se aleja en el coche. Vuelve a la habitación y se sienta en el sillón de cuero, bajo la lámpara de cobre. Se estira extendiendo los brazos por fuera del sillón.&lt;br /&gt;La habitación está un poco más oscura cuando Iris sale del baño envuelta en una bata blanca abierta. Saca el taburete de debajo del tocador y se sienta frente al espejo. Coge con la mano derecha el cepillo blanco de plástico y comienza a peinarse con movimientos rápidos y rítmicos provocando un leve chasquido. Sujeta con la mano izquierda el cabello sobre uno de los hombros y realiza los largos, rápidos y rítmicos movimientos con la mano derecha. Se detiene un instante y enciende la lamparilla del espejo. Farrell coge una revista de fotos del aparador que está al lado del sofá y se estira para encender la lámpara golpeando sin querer el pergamino de la pantalla al buscar la cadenilla. La lámpara está unos centímetros por encima de su hombro derecho y la pantalla marrón cruje cuando la toca.&lt;br /&gt;Afuera está oscuro y el aire huele a lluvia. Iris le pregunta si cerró la ventana. Mira hacia la ventana, luego al espejo, ve su propio reflejo y detrás a Iris observándole sentada frente al tocador, con otro Farrell más borroso mirando fijamente desde la ventana que ella tiene al lado. Tiene que llamar a Frank para confirmar que salen de caza mañana por la mañana.&lt;br /&gt;Pasa las páginas. El cepillo se tambalea sobre la superficie del vestidor.&lt;br /&gt;“¿Sabes que estoy embarazada, Lew?”, le dice.&lt;br /&gt;Las páginas satinadas de la revista muestran bajo la lámpara una catástrofe natural. La fotografía de un terremoto en algún lugar del Oriente Próximo. Se ve a cinco hombres gruesos vestidos con bombachos blancos de pie ante una casa aplastada. Uno de ellos, quizá el líder, lleva un sucio sombrero blanco inclinado sobre un ojo, lo que le da un aspecto sombrío, maligno. Mira de lado a la cámara, señalando tras el revoltijo de ladrillos hacia un río o entrante de mar al otro lado de los escombros. Farrell cierra la revista y la deja resbalar al ponerse de pie.&lt;br /&gt;Apaga la luz y antes de encaminarse hacia el baño, le pregunta:&lt;br /&gt;“¿Qué vas a hacer?”&lt;br /&gt;Sus palabras suenan secas y apresuradas como hojas arremolinándose en los oscuros rincones de la habitación. Farrell siente al instante que esa pregunta ya ha sido hecha hace tiempo en otro lugar. Entra en el baño.&lt;br /&gt;El olor de Iris; un olor cálido y húmedo, ligeramente pegajoso; polvos de talco New Spring y colonia King’s Idyll. Su toalla tirada detrás del retrete. Se le han caído polvos de talco en el lavabo y forman con el agua un reguero amarillo de pasta. Lo frota con agua y lo empuja todo por el desagüe.&lt;br /&gt;Se está afeitando y al mover la cara puede ver la habitación. Iris de perfil, sentada en el taburete ante la vieja cómoda. Posa la navaja y se lava la cara, luego coge la navaja otra vez. En ese momento escucha las primeras gotas de lluvia en el techo.&lt;br /&gt;Un rato después apaga la luz de la cómoda y se sienta de nuevo en el sillón de cuero a escuchar la lluvia. Llega a ráfagas, golpeando a intervalos la ventana. Como el suave revoloteo de un pájaro blanco.&lt;br /&gt;Su hermana ha cazado uno. Lo mete en una caja y le tira flores dentro. Agita la caja para poder oír el batir de alas, pero una mañana se la enseña y ya no se oyen las alas, tan sólo el leve arañazo que provoca el pájaro cuando mueve la caja. Se la da para que se libre de ella y él la tira con todo lo que hay dentro al río, sin querer abrirla porque empieza a oler raro. La caja es de cartón y tiene dieciocho pulgadas de largo, seis de ancho y cuatro de profundidad. Está seguro de que era una caja de galletas Snowflake porque son las que utilizaba ella con los primeros pájaros.&lt;br /&gt;Corre en paralelo a la caja por el lodo de la orilla. Es una barca fúnebre y el río fangoso es el Nilo. Pronto la barca entrará en el océano, pero antes se incendiará y el pájaro blanco saldrá volando hacia las tierras de su padre donde lo espantará de entre la espesa hierba de una pradera verde, con huevos y todo. Corre por la orilla, siente el latigazo de los matojos en los pantalones, un limbo le golpea en la oreja y aún no se ha incendiado. Coge piedras sueltas y se las tira a la barca. Y entonces empieza a llover, enormes e impetuosas gotas que salpican el agua barriendo el río de lado a lado.&lt;br /&gt;Farrell llevaba en la cama unas cuantas horas, no estaba seguro de cuánto tiempo. Con cuidado de no molestar a su esposa, se incorporó ligeramente apoyándose en el hombro y con los ojos entrecerrados intentó echar una ojeada al reloj de la mesita de ella. El reloj apenas estaba vuelto hacia su lado, así que, teniendo además tanto cuidado, sólo pudo ver que las manecillas amarillas marcaban las 3.15 o las 2.45.&lt;br /&gt;La lluvia golpeaba contra la ventana. Se volvió de espaldas y estiró las piernas bajo las sábanas rozando el pie izquierdo de su mujer, escuchando las manecillas del reloj sobre la mesita. Se metió bajo el edredón y luego, como tenía demasiado calor y le sudaban las manos, echó hacia atrás el cobertor y pasó los dedos por la sábana, estrujándola hasta que se le secaron.&lt;br /&gt;La lluvia venía por rachas, arremetiendo en oleadas y atravesando la tímida luz como miríadas de pequeños insectos amarillos que se arrojaran haciendo rizos contra la ventana.&lt;br /&gt;Se dio la vuelta otra vez y se acercó a Lorraine hasta tocarle la espalda con el pecho. Durante un instante se abrazó a ella suavemente, con cuidado, extendiendo la mano por el hueco de su estómago, pasando los dedos por debajo del elástico de sus bragas, rozando el espeso penacho de vello.&lt;br /&gt;Sintió una extraña sensación entonces, como si resbalara en un baño caliente y le anegaran los recuerdos sintiéndose niño otra vez. Retiró la mano, se dio la vuelta y se libró de las sábanas encaminándose al torrente de la ventana.&lt;br /&gt;Una pesadilla vasta y remota la de ahí fuera. La farola parecía un demacrado y solitario obelisco desafiando la lluvia con su débil punto de luz amarilla. En la base, el lustre negro de la calle, la oscuridad acometiendo su pequeño contorno de luz. No podía ver el resto de casas, como si ya no existieran, arrasadas como en la foto que había estado mirando unas horas antes.&lt;br /&gt;La lluvia iba y venía como una oscura máscara en la ventana. Anegaba los bordillos calle abajo. Se acercó hasta sentir una fría bocanada de aire en la frente al contemplar la niebla de su aliento en el cristal. Había leído que en algún sitio, se veía a sí mismo mirando las fotos, quizá en National Geographic, vivían tribus de piel cobriza que se quedaban de pie ante sus chozas contemplando la salida del sol bajo la helada. El titular decía que esa gente creía que el alma era visible en el aliento, que escupían y soplaban en las palmas de las manos ofreciendo sus almas a Dios. Su aliento desaparecía mientras lo contemplaba, dejando solamente un círculo diminuto, luego un punto y nada. Se alejó de la ventana y fue a por sus cosas.&lt;br /&gt;Buscó a tientas sus botas en el armario empotrado y rastreó con los dedos las mangas de cada chaqueta hasta tocar el suave impermeable de caucho. Fue hasta el cajón por calcetines y calzoncillos largos, luego descolgó una camisa y un pantalón, lo cogió todo en una brazada y lo llevó por el pasillo hasta la cocina sin encender la luz. Se vistió y se calzó las botas antes de poner el café. Le habría gustado encender la luz del porche para Frank pero por algún motivo no le pareció bien con Iris allí en la cama. Mientras se hacía el café, preparó sándwiches y llenó los termos. Sacó una taza del armario, la llenó y se sentó cerca de la ventana para ver la calle. Encendió un cigarrillo y se puso a fumar mientras tomaba el café y escuchaba el chasquido del reloj del horno. Se derramó un poco de café, miró las gotas caer lentamente por la taza y frotó con los dedos el círculo que dejó la taza sobre la rugosa superficie de la mesa.&lt;br /&gt;Está en la habitación de su hermana, ante la mesa de estudio, sentado sobre un grueso diccionario en una silla de respaldo recto. Los pies doblados bajo el asiento, los talones de los zapatos acoplados al travesaño. Cuando se apoya excesivamente sobre la mesa una de las patas se levanta del suelo y tiene que meter debajo una revista. Está haciendo un dibujo del valle en el que vive. Al principio pensó en copiar algo de uno de los libros escolares de su hermana, pero después de gastar tres hojas sin conseguir que le saliera bien, decidió dibujar el valle y su casa. De vez en cuando deja de dibujar y frota los dedos en la superficie granulosa de la mesa.&lt;br /&gt;Afuera el aire de abril es todavía húmedo y fresco, ese frescor que alienta tras las tardes de lluvia. La tierra, los árboles y las montañas ya están verdes y por todas partes hay un aliento vaporoso: en los abrevaderos de los corrales, en el estanque que hizo su padre y también en las praderas, elevándose en lentas columnas que parecen lápices, cruzando por encima del río y subiendo hasta las montañas como si fuera humo. Oye a su padre gritarle a uno de los hombres y a éste soltar una maldición por detrás. Posa el lápiz y salta de la silla. Abajo, enfrente del ahumadero, ve a su padre trabajando con la polea. A sus pies hay un rollo de cuerda marrón y empuja la barra de la polea para intentar colgarla fuera del granero. Lleva en la cabeza un gorro de lana del ejército y el cuello de la vieja chaqueta de cuero levantado, dejando a la vista la lana sucia del forro. Con un último golpe a la polea se vuelve hacia los hombres. Dos de ellos, dos canadienses grandes y de mejillas coloradas que llevan unos sombreros de franela llenos de grasa, arrastran un carnero hacia donde está su padre. Lo abrazan hundiendo los puños en la lana y uno de ellos grapa con los brazos sus patas delanteras. Van hacia el granero, medio arrastrándolo, medio caminando el carnero sobre sus patas traseras. Parece una danza salvaje. A otra voz de su padre empujan al carnero contra la pared, uno de ellos lo monta a horcajadas, forzándole la cabeza hacia atrás y hacia arriba, hacia su ventana. Se fija en las grietas oscuras de sus ollares, en las gotas de mucosidad que le caen de la boca. Los vidriosos ojos de anciano se clavan en él un instante antes de intentar soltar un balido, pero el sonido se convierte en un chillido agudo cuando su padre lo interrumpe con una embestida rápida del cuchillo. La sangre sale a borbotones entre sus manos antes de que pueda moverse. En pocos minutos tienen al animal en la polea. Puede oír el monótono cran—cran—cran de la polea cuando su padre lo sube un poco más. Los hombres están sudando pero siguen con las chaquetas abotonadas hasta arriba.&lt;br /&gt;Su padre lo abre en canal mientras los dos hombres cogen unos cuchillos más pequeños y empiezan a quitarle la piel empezando por las patas. Del vientre vaporoso se escurren unas tripas grises que caen a tierra formando un grueso rollo. Su padre gruñe y las carga en una caja, diciendo algo de un oso. Los hombres ríen. Escucha que alguien tira de la cadena en el baño y luego el gorgoteo del agua en el retrete. Se vuelve hacia la puerta cuando oye pasos que se acercan. Su hermana entra en la habitación exhalando un ligero vapor. Por un instante se queda paralizada a la puerta con la toalla enrollada en la cabeza, una mano sujetando los extremos y la otra sobre la manilla. Sus pechos redondos como si fueran planos, sus pezones como los rabillos de la cálida fruta de porcelana sobre la mesa del comedor. Deja caer la toalla que se desliza por el cuello tocando sus pechos y formando una pila a sus pies. Sonríe, lentamente se tapa la boca con la mano y empuja la puerta para que se cierre. Él se vuelve hacia la ventana encogiendo los dedos de los pies en los zapatos.&lt;br /&gt;Farrell seguía sentado a la mesa tomando el café y fumando con el estómago vacío. Oyó el ruido de un coche, se levantó rápidamente y fue hasta la ventana del porche. El coche redujo a segunda y frenó frente a la casa para tomar despacio la curva, con el agua batiendo en los tapacubos, pero siguió adelante. Se sentó de nuevo. Apretando la taza entre los dedos, escuchó durante un rato el chasquido del reloj eléctrico del horno. Entonces vio las luces. Venían dando rápidas sacudidas a la oscuridad, como dos faroles que hacían cortas señales desde una pequeña proa. La densa lluvia, blanqueada por la luz al traspasarla, golpeaba con fuerza la calle por delante. El coche salpicó al disminuir la velocidad y descansar bajo la ventana.&lt;br /&gt;Cogió sus cosas y salió al porche. Iris estaba allí, acostada bajo una pila de edredones. Buscando una excusa para hacerlo, como si hubiera un motivo y lo hiciera despreocupadamente, se arrodilló al otro lado de la cama y se vio a sí mismo avanzar a tientas hasta donde sabía que estaba ella.&lt;br /&gt;No pudo evitar inclinarse sobre su silueta como si colgara suspendido en el aire, todos los sentidos relajados excepto el olfato, respirando fugazmente el olor de su cuerpo. Inclinándose un poco más hasta tocar con la cara el cobertor percibió de nuevo ese olor, durante un instante, y luego desapareció. Retrocedió y se acordó de su rifle, salió y cerró la puerta. La lluvia le flagelaba el rostro. Se sintió casi mareado al agarrar el fusil y posarlo sobre la balaustrada, apoyándose en ella. Durante un momento, mirando desde el porche hacia abajo, hacia la oscuridad rizada de la acera, se sintió como si estuviera en un puente en medio de ninguna parte, y de nuevo tuvo la misma sensación de la noche anterior, que eso ya había ocurrido con el presentimiento de que volvería a ocurrir, como ahora sabía. La lluvia le cortaba la cara, le caía por la nariz y en la boca. Frank tocó la bocina un par de veces y Farrell bajo las escaleras con cuidado de no resbalar.&lt;br /&gt;“¡Menudo aguacero!”, dijo Frank. Un tipo grande. Llevaba una gruesa chaqueta acolchada con la cremallera hasta la barbilla y una gorra marrón con visera que le daba un aire siniestro de árbitro de béisbol. Movió las cosas del asiento de atrás para que Farrell pudiera poner las suyas. El agua subía de nivel en las canaletas, retrocedía en los desagües de los aleros y de vez en cuando pasaban junto a un bordillo o un patio anegados. Siguieron la calle hasta el final y giraron a la derecha tomando otra calle que les llevaría directamente a la autopista.&lt;br /&gt;“Esto nos obliga a ir más despacio, qué van a hacer esos gansos sin nosotros”.&lt;br /&gt;De nuevo Farrell se dejó ir y los vio, rescatándolos de la memoria, un instante en el que la niebla había llegado a helar las rocas y estaba tan oscuro que podía ser medianoche o el final de la tarde. Se acercan volando a poca altura por el barranco, en silencio, saliendo repentinamente de la niebla, como espectros, batiendo alas sobre su cabeza. Salta para intentar separar del grupo al más cercano mientras quita el seguro pero se atasca y el dedo enguantado permanece encorvado en la guarda, presionando el gatillo cerrado. Vinieron hacia él, saliendo de la niebla por el barranco, sobre su cabeza. En largas filas, regañándole. Así había ocurrido hace tres años.&lt;br /&gt;Se quedó mirando los prados húmedos captados por las luces del coche pasando al lado y quedándose atrás. El limpiaparabrisas chirriaba de un lado a otro. Iris suelta el pelo sobre el hombro con la mano izquierda mientras coge el cepillo con la otra. Inicia un movimiento rítmico alisando la melena con un leve chasquido al pasar el cepillo, una y otra vez, arriba y abajo. Le acaba de decir que está embarazada.&lt;br /&gt;Lorraine ha ido a una exposición. Él tiene aún que llamar a Frank para confirmar la jornada de caza. La fotografía en papel satinado de la revista que tiene en su regazo muestra la escena de un desastre natural. Uno de los tipos de la foto, el líder evidentemente, señala una extensión de agua. “¿Qué vas a hacer?” Se vuelve y va hacia el baño. Una toalla detrás del retrete, el olor a polvos de talco New Spring y a colonia King’s Idyll. Hay un círculo amarillo de polvos talco en el lavabo que frota con agua antes de afeitarse. Mientras se afeita puede verla cepillándose el pelo en la sala. Cuando ya se ha lavado y secado la cara, al coger de nuevo la navaja, golpean en el tejado las primeras gotas de lluvia.&lt;br /&gt;Miró el reloj del tablero de instrumentos pero estaba parado.&lt;br /&gt;“¿Qué hora es?”&lt;br /&gt;“No te fíes de ese reloj”, le dijo Frank levantando el pulgar del volante para señalar el gran reloj de números amarillos que sobresalía del tablero. “Está parado. Son las seis y media. ¿Te dijo tu mujer que tenías que estar en casa a una hora?”, le preguntó sonriendo.&lt;br /&gt;Farrell negó con la cabeza pero Frank no lo vio. “No, sólo quería saber la hora”. Encendió un cigarrillo y se echó hacia atrás en el asiento, mirando la lluvia a través de las luces de los coches, salpicando el parabrisas. Conducen desde Yakima, van a recoger a Iris. Comenzó a llover cuando llegaban a la autopista Columbia River y al cruzar Arlington es ya un torrente.&lt;br /&gt;Parece que avanzaran por un túnel oblicuo. Ruedan por el asfalto envueltos en la opacidad de los grandes árboles inclinados sobre el coche, el agua cayendo en cascadas por delante. Lorraine extiende el brazo por el respaldo del asiento, su mano se posa levemente en el hombro izquierdo de él. Está sentada tan cerca que puede sentir su pecho izquierdo alzarse con la respiración. Ha intentado sintonizar algo en la radio pero hay demasiada interferencia.&lt;br /&gt;“Se puede poner una cama en el porche y que se instale allí”, dice Farrell sin levantar la vista de la carretera. “No estará mucho tiempo”.&lt;br /&gt;Lorraine se vuelve hacia él inclinándose un poco en el asiento. Posa la mano libre en su pierna. Con los dedos de la otra mano le acaricia el hombro y apoya la cabeza contra él. Un rato después, le dice:&lt;br /&gt;“Tú eres solo mío, Lew. Odio tener que compartirte con alguien aunque sea poco tiempo. Aunque sea tu propia hermana”.&lt;br /&gt;Va dejando de llover y los árboles apenas se inclinan.&lt;br /&gt;Farrell alza la vista y mira la luna, en creciente, afilada y pálida, brillando entre nubes grises. Dejan atrás el bosque y las curvas para entrar en un valle que se abre al río del fondo. Ha dejado de llover y el cielo es una alfombra negra en la que han esparcido puñados de estrellas.&lt;br /&gt;“¿Cuánto tiempo se quedará?”, le pregunta Lorraine.&lt;br /&gt;“Un par de meses. Tres como mucho. Tiene que volver a su empleo en Seattle antes de Navidad”. Siente el estómago revuelto. Enciende un cigarrillo. Expulsa el humo por la nariz y lo empuja por la ventanilla.&lt;br /&gt;El cigarrillo comenzaba a picarle en la punta de la lengua, abrió la ventanilla y lo tiró. Frank dejó la autopista para avanzar ahora sobre un firme resbaladizo que les llevaría al río. Estaban en la región del trigo. Grandes extensiones de trigo se extendían hacia el oscuro esbozo de las colinas, interrumpidas aquí y allá por fangosas porciones de terreno que parecían mantequeras por las pequeñas bolsas de agua. El año que viene se cosecharán y en verano el trigo estará tan alto que les llegará hasta la cintura, siseando y meciéndose cuando sople el viento.&lt;br /&gt;“Es una vergüenza, toda esta tierra sin grano la mayor parte del tiempo y tanta gente sin nada que llevarse a la boca”, dijo Frank meneando la cabeza. “Si el gobierno no metiera la mano en los cultivos la maldita vista sería mejor”.&lt;br /&gt;El firme de la carretera acababa en un saliente lleno de baches y el coche empezó a saltar por una carretera elástica y ponzoñosa hacia las colinas que se veían a lo lejos.&lt;br /&gt;“¿Has visto morirse de hambre a alguien, Lew?”.&lt;br /&gt;“No”.&lt;br /&gt;El cielo encanecía. Farrell observaba los campos de rastrojo teñirse de un falso amarillo. Alzó la vista por la ventanilla y las nubes se fragmentaban y se deshacían en múltiples pedazos.&lt;br /&gt;“Parece que va a dejar de llover”.&lt;br /&gt;Fueron hasta el final, al pie de las colinas. Luego giraron y avanzaron por el borde de los cultivos siguiendo las colinas hasta que llegaron al cañón. Más allá, al fondo del acanalado de piedra, se extendía el río, la orilla más alejada cubierta por un banco de niebla.&lt;br /&gt;“Ha dejado de llover”, dijo Farrell.&lt;br /&gt;Frank maniobró en una pequeña hondonada rocosa y dijo que aquél era un buen sitio. Farrell cogió su escopeta y la apoyó contra el guardabarros de atrás para sacar las cartucheras y otra chaqueta. Cogió la bolsa de papel con los sándwiches y apretó los termos con las manos para sentir el calor. Se alejaron del coche sin hablar y caminaron a lo largo del cerro para luego bajar por uno de los pequeños valles que se abrían al cañón. La tierra estaba tachonada aquí y allá de roca afilada o matas negras que goteaban.&lt;br /&gt;El suelo se ablandaba bajo los pies, tiraba de sus botas a cada paso y hacía un ruido succionador cuando las levantaba. Llevaba la cartuchera en la mano derecha, sujeta por la correa, balanceándola como si fuera un tiragomas. Sintió en la cara la brisa húmeda que venía del río. Los pequeños farallones que daban al río estaban profundamente acanalados por ambos lados, recortados en la roca dejando salientes como planchas que señalaban la altura del agua hace miles de años. En los salientes se amontonaban pilas de troncos blancos pelados e incontables trozos de madera que parecían huesos de algún pájaro gigante. Farrell intentó adivinar por dónde habían aparecido los gansos tres años antes. Se detuvo justo donde la colina empezaba a bajar hacia el cañón y apoyó la escopeta en una roca. Cogió matas y piedras que tenía a mano y bajó hacia el río recogiendo también restos de madera para hacer un escondite.&lt;br /&gt;Se sentó sobre el impermeable con la espalda apoyada en un grueso arbusto y la barbilla en las rodillas, mirando los huecos azules del cielo al desplazarse las nubes. Los gansos estaban graznando bajo la niebla en la otra orilla. Se relajó, encendió un cigarrillo y se quedó mirando el humo que de repente salía de su boca. Esperaría a que saliera el sol. Son las cuatro de la tarde. El sol acaba de ocultarse tras unas nubes grises dejando el coche bajo una sombra enana que le sigue mientras lo rodea para abrirle la puerta a su mujer. Se besan.&lt;br /&gt;Iris y él quedan en volver a recogerla, exactamente, dentro de una hora y cuarenta y cinco minutos. Tienen que ir a la ferretería y luego al supermercado. Volverán a recogerla a las seis menos cuarto. Se sienta al volante de nuevo y, mirando a ambos lados, se adentran lentamente en el tráfico. En la avenida que sale de la ciudad se encuentran todos los semáforos en rojo, luego gira a la izquierda para tomar la carretera secundaria, acelera a fondo y los dos se van un poco hacia atrás en sus asientos. Son las cuatro y veinte. Giran en diversos cruces y avanzan por una carretera con huertos a ambos lados. Sobre las copas de los árboles se divisan unas colinas bajas y, al fondo, las montañas coronadas de blanco. La hilera de árboles provoca sombras que oscurecen el arcén y que avanzan delante del coche. El boj forma hileras blancas que señalan los lindes de cada huerto, apiñándose contra los árboles. Hay escaleras apoyadas en las horcaduras de los árboles. Frena y se detiene en el arcén. Iris sólo tiene que abrir la puerta para alcanzar la rama de uno de los árboles. La rama raspa la puerta cuando la suelta. Las manzanas son grandes y amarillas. Le chorrea entre los dientes cuando muerde una.&lt;br /&gt;Cuando se termina la carretera, siguen por un camino lleno de polvo que llega hasta las colinas, hasta donde se acaban los huertos. Todavía podrían alejarse más tomando la carretera que avanza paralela al canal de riego. El canal está vacío y los bordes empinados tan sucios y tan secos que se desmigajan. Cambia a segunda. La carretera va cuesta abajo, hay que conducir despacio, con cuidado. Detiene el coche bajo un pino, al lado de la compuerta que conduce el agua hasta una artesa circular de cemento. Iris estira la mano y la posa en su pierna. Está oscureciendo. Sopla el viento. Escucha el crujido de las copas de los árboles. Sale del coche y enciende un cigarrillo. Camina hasta el borde de la colina para ver el valle. El viento arrecia; el aire es más frío. La hierba es rala, con alguna flor bajo sus pies. El cigarrillo hace una leve espiral roja cuando vuela sobre el valle. Son las seis en punto.&lt;br /&gt;El frío era intenso. Entumecía los dedos de los pies y se abría camino por las pantorrillas hacia las rodillas. También sentía las manos rígidas de frío aunque las tuviera en los bolsillos. Quería esperar a que saliera el sol. Unas nubes enormes tomaban diversas formas al dispersarse sobre el río. Al principio apenas lo notó, una especie de hilera negra avanzando entre las nubes más bajas. Cuando la tuvo al alcance de la vista creyó que era una nube de mosquitos cerrando filas ante sus ojos y luego le pareció una grieta oscura abriéndose entre cielo y tierra. Se volvió hacia él girando sobre las colinas del fondo. Estaba asustado, pero intentaba mantener la calma. El corazón le latía en las sienes, quería correr pero apenas se podía mover, como si llevara piedras en los bolsillos. Intentó ponerse al menos de rodillas pero el matorral en el que se apoyaba le dañó el rostro y bajó la cabeza. Le temblaban las piernas, intentó estirar las rodillas. Las piernas se le entumecían cada vez más, hundió la mano en el suelo moviendo los dedos, extrañado de su calidez. Entonces oyó el suave graznido de los gansos y el zumbido de sus alas al moverse. Sus dedos buscaron el gatillo. Oyó su réplica inmediata, irritados, provocando una estridente sacudida hacia arriba cuando le vieron. Farrell ya estaba de pie, apuntando a un ganso y luego a otro, y de nuevo al anterior, así hasta que se disolvieron rompiendo filas hacia el río. Disparó una vez, dos, y los gansos seguían volando, en plena algarabía, disgregándose y alejándose de la zona de tiro, sus humildes siluetas difuminándose entre las ondulantes colinas. Disparó una vez más antes de caer de rodillas con la vista nublada. Tras él, un poco a la izquierda, escuchó el eco de los disparos de Frank retumbando por todo el cañón como el chasquido de un latigazo. Le confundió ver que salían más gansos del río, sobrevolaban las bajas colinas y tomaban altura hacia el cañón, volando en formaciones en V sobre la cima y los sembrados.&lt;br /&gt;Volvió a cargar la escopeta con cuidado, apoyando el cañón en la hierba, la culata en las costillas, provocando un chasquido hueco al meter los casquillos en la recámara. Seis harían el trabajo mejor que tres. Quitó rápidamente el taco del cañón y guardó el resorte espiral y el taco en el bolsillo. Oyó a Frank disparar otra vez y, de pronto, pasó a su lado una bandada que no había visto. Cuando los estaba mirando se dio cuenta de que venían otras tres más abajo. Esperó a que estuvieran a su altura, meciéndose en el aire a unas treinta yardas de la colina, moviendo levemente la cabeza de derecha a izquierda, los ojos negros y brillantes. Cuando pasaban a su lado, se irguió apoyando una rodilla en el suelo y les dio ventaja, acosándoles un instante antes de que se abrieran. El que estaba más cerca se contrajo y cayó al suelo en picado. Disparó de nuevo cuando regresaban, viendo al ganso detenerse como si hubiera chocado con una pared, aleteando contra ella para intentar traspasarla sin dar la vuelta, agachando la cabeza, las alas hacia fuera, en lenta espiral hacia abajo. Vació el cargador en el tercer ganso cuando casi ya no lo tenía a tiro y lo vio detenerse al quinto disparo, quedándose casi quieto tras una rápida sacudida de la cola, pero aleteando aún. Durante un buen rato estuvo viéndole volar cada vez más cerca del suelo hasta que desapareció tras uno de los cañones.&lt;br /&gt;Farrell puso cabeza abajo los dos gansos dentro del escondite y acarició su vientre blanco y liso. Eran gansos canadienses, graznadores. A partir de ahora ya le daría igual si los gansos volaban muy alto o salían de más abajo, de cerca del río. Se sentó contra el arbusto y encendió un cigarrillo viendo girar el cielo sobre su cabeza. Un poco más tarde, quizá al principio de la tarde, se durmió. Se despertó entumecido, sudando en frío. El sol se había puesto, el cielo era un grueso sudario gris. Podía oír el graznido de los gansos al marcharse, dejando tras de sí aquellos ecos agudos y extraños por todo el valle, pero no podía ver nada que no fueran las húmedas colinas negras cubiertas en la base por una niebla que tapaba el río. Se frotó el rostro con las manos y empezó a tiritar. Se puso de pie. Podía ver avanzar la niebla envolviendo las colinas y el cañón, ovillándose en el suelo. Sintió el aliento del aire húmedo y frío alrededor, palpándole la frente, las mejillas, los labios. Se abrió paso a tientas y comenzó a subir la colina. Se quedó de pie junto al coche y tocó la bocina en una ráfaga continua hasta que Frank llegó corriendo y le apartó el brazo de la ventanilla. “¿Qué te pasa? ¿Estás loco o qué?” “Tengo que ir a casa, ya te lo dije”. “Joder, vale. Entra, por Dios. Entra”. A no ser por un par de preguntas que hizo Farrell antes de abandonar la región del trigo, permanecieron todo el rato en silencio. Frank llevaba un cigarrillo entre los dientes, sin quitar la vista de la carretera. Cuando atravesaron los primeros parches de niebla a la deriva encendió las luces del coche. Al entrar en la autopista la niebla se levantó y las primeras gotas de lluvia comenzaron a golpear el parabrisas. Tres patos pasaron volando frente a las luces del coche y fueron a posarse en un charco al lado de la carretera. Farrell pestañeó.&lt;br /&gt;“¿Has visto eso?”, pregunto Frank.&lt;br /&gt;Farell asintió.&lt;br /&gt;“¿Cómo te encuentras ahora?”&lt;br /&gt;“Estoy bien”.&lt;br /&gt;“¿Cazaste alguno?”&lt;br /&gt;Farrell se frotó las manos y entrelazó los dedos, luego las apoyó en el regazo. “No, supongo que no”.&lt;br /&gt;“Vaya. Te oí disparar”. Cambió el cigarrillo de lado e intentó fumar, pero se había apagado. Lo mascó durante un rato, luego lo dejó en el cenicero y miró de reojo a Farrell.&lt;br /&gt;“No es asunto mío, desde luego, pero me parece que algo te preocupa en casa…Mi consejo es que no te lo tomes demasiado en serio. Aún vivirás mucho, no tienes canas como yo”. Tosió, se rió. “Ya sé, me solía pasar lo mismo. Recuerdo…”&lt;br /&gt;Farrell está sentado en el sillón de cuero bajo la lámpara de cobre observando a Iris desenredar el pelo. Tiene una revista sobre las piernas cuyas páginas satinadas están abiertas en la escena de un desastre natural, un terremoto en alguna parte del Oriente Próximo. A no ser por la pequeña luz del tocador, la habitación está a oscuras. El cepillo se mueve con rapidez por el pelo de Iris, largos movimientos rítmicos que causan un ligero chasquido. Todavía tiene que llamar a Frank y confirmar que se van de caza al día siguiente. Entra un aire frío y húmedo por la ventana de al lado. Ella deja el cepillo sobre el borde del tocador. “Lew”, dice, “¿Sabes que estoy embarazada?”&lt;br /&gt;El olor del baño le marea. Su toalla tirada tras el retrete. Le han caído polvos de talco en el lavabo. Al mojarse se convirtieron en un reguero amarillo de pasta. Lo frota y lo empuja todo por el desagüe.&lt;br /&gt;Se está afeitando. Al mover la cara puede ver la salita.&lt;br /&gt;Iris de perfil sentada en el taburete frente al viejo tocador. Se alisa el pelo. Posa la navaja y se lava la cara, luego la coge de nuevo. En ese instante escucha las primeras gotas de lluvia en el tejado…&lt;br /&gt;La lleva en brazos afuera, al porche. Le vuelve la cabeza hacia la pared y la cubre entera con el edredón. Vuelve al baño, se lava las manos y arroja la toalla empapada de sangre en el canasto de la ropa. Un rato después apaga la luz del tocador y se sienta de nuevo en su sillón junto a la ventana, escuchando la lluvia.&lt;br /&gt;Frank se rió.&lt;br /&gt;“Así que no pasó nada, nada en absoluto. Nos va bien después de eso. La típica trifulca de siempre, pero cuando se dio cuenta de quién llevaba los pantalones, no hubo más problema”. Le dio a Farrell un toque amistoso en la rodilla.&lt;br /&gt;Avanzaban por los arrabales de la ciudad, pasando ante la larga fila de moteles con sus letras de neón intermitentes, ante los cafés de ventanas humeantes, los coches agrupados frente a la puerta, y ante los pequeños negocios de barrio, cerrados y a oscuras hasta el día siguiente. Frank giró a la derecha, en la siguiente a la izquierda y ya estaban en la calle de Farrell. Frank entró detrás de un coche blanco y negro que ponía en pequeñas letras blancas pintadas en el maletero SHERIFF’S OFFICE. A través de las luces de su propio coche, pudieron ver la alambrera que separaba el asiento de atrás como una jaula. El vaho salía del capó de su coche y se mezclaba con la lluvia.&lt;br /&gt;“Puede que te busquen a ti, Lew”. Comenzaba a abrir la puerta cuando se rió entre dientes. “Puede que se hayan enterado de que cazas sin licencia. Vamos, te llevaré a mi casa”.&lt;br /&gt;“No, tú sigue, Frank, todo irá bien. Estaré bien, déjame salir”.&lt;br /&gt;“¡Ah, ya sabías que venían a verte! Espera un momento, toma tu escopeta”. Bajó la ventanilla y le pasó el arma a Farrell. “Parece que nunca va a dejar de llover”.&lt;br /&gt;“Ya”.&lt;br /&gt;Todas las luces de la casa estaban encendidas y unas siluetas empañadas permanecían frente a la ventana mirando la lluvia. Farrell permaneció detrás del coche del sheriff apoyado sobre la aleta lisa y húmeda. La lluvia le caía sobre la cabeza y le bajaba por el cuello. Frank se alejó unos metros y luego se detuvo, mirando hacia atrás. Farrell estaba apoyado en la aleta, columpiándose levemente, la lluvia cercándole.&lt;br /&gt;El agua salió a chorros del badén sobre sus pies, formando un remolino en la rejilla del desagüe de la esquina y precipitándose al centro de la tierra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-645279797831147249?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/645279797831147249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/raymond-carver.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/645279797831147249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/645279797831147249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/raymond-carver.html' title='RAYMOND CARVER'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SZGAAjYMyqI/AAAAAAAACfs/mKxd0ya51KU/s72-c/CARVER.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-339650870255015312</id><published>2009-02-09T11:58:00.002-02:00</published><updated>2009-02-09T12:01:17.537-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CESAR VALLEJO'/><title type='text'>CESAR VALLEJO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SZA2nuJQe0I/AAAAAAAACfk/q1Y4PSi-3YM/s1600-h/cesar_vallejo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 215px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SZA2nuJQe0I/AAAAAAAACfk/q1Y4PSi-3YM/s320/cesar_vallejo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5300796817444731714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;CESAR VALLEJO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS HERALDOS NEGROS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay golpes en la vida, tan fuertes ... ¡Yo no sé!&lt;br /&gt;Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,&lt;br /&gt;la resaca de todo lo sufrido&lt;br /&gt;se empozara en el alma... Yo no sé!&lt;br /&gt;Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras&lt;br /&gt;en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.&lt;br /&gt;Serán talvez los potros de bárbaros atilas;&lt;br /&gt;o los heraldos negros que nos manda la Muerte.&lt;br /&gt;Son las caídas hondas de los Cristos del alma,&lt;br /&gt;de alguna fe adorable que el Destino blasfema.&lt;br /&gt;Esos golpes sangrientos son las crepitaciones&lt;br /&gt;de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.&lt;br /&gt;Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como&lt;br /&gt;cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;&lt;br /&gt;vuelve los ojos locos, y todo lo vivido&lt;br /&gt;se empoza, como charco de culpa, en la mirada.&lt;br /&gt;Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;BORDAS DE HIELO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengo a verte pasar todos los días,&lt;br /&gt;vaporcito encantado siempre lejos...&lt;br /&gt;Tus ojos son dos rubios capitanes;&lt;br /&gt;tu labio es un brevísimo pañuelo&lt;br /&gt;rojo que ondea en un adiós de sangre!&lt;br /&gt;Vengo a verte pasar; hasta que un día,&lt;br /&gt;embriagada de tiempo y de crueldad,&lt;br /&gt;vaporcito encantado siempre lejos,&lt;br /&gt;la estrella de la tarde partirá!&lt;br /&gt;Las jarcias; vientos que traicionan; vientos&lt;br /&gt;de mujer que pasó!&lt;br /&gt;Tus fríos capitanes darán orden;&lt;br /&gt;y quien habrá partido seré yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me moriré en París con aguacero,&lt;br /&gt;un día del cual tengo ya el recuerdo.&lt;br /&gt;Me moriré en París -y no me corro-&lt;br /&gt;tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.&lt;br /&gt;Jueves será, porque hoy, jueves, que proso&lt;br /&gt;estos versos, los húmeros me he puesto&lt;br /&gt;a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,&lt;br /&gt;con todo mi camino, a verme solo.&lt;br /&gt;César Vallejo ha muerto, le pegaban&lt;br /&gt;todos sin que él les haga nada;&lt;br /&gt;le daban duro con un palo y duro&lt;br /&gt;también con una soga; son testigos&lt;br /&gt;los días jueves y los huesos húmeros,&lt;br /&gt;la soledad, la lluvia, los caminos... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;EPISTOLA A LOS TRANSEUNTES&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REANUDO mi día de conejo &lt;br /&gt;mi noche de elefante en descanso. &lt;br /&gt;Y, entre mi, digo: &lt;br /&gt;ésta es mi inmensidad en bruto, a cántaros &lt;br /&gt;éste es mi grato peso, &lt;br /&gt;que me buscará abajo para pájaro &lt;br /&gt;éste es mi brazo&lt;br /&gt;que por su cuenta rehusó ser ala,&lt;br /&gt;éstas son mis sagradas escrituras,&lt;br /&gt;éstos mis alarmados campeñones.&lt;br /&gt;Lúgubre isla me alumbrará continental,&lt;br /&gt;mientras el capitolio se apoye en mi íntimo derrumbe&lt;br /&gt;y la asamblea en lanzas clausure mi desfile.&lt;br /&gt;Pero cuando yo muera&lt;br /&gt;de vida y no de tiempo,&lt;br /&gt;cuando lleguen a dos mis dos maletas,&lt;br /&gt;éste ha de ser mi estómago en que cupo mi lámpara en pedazos,&lt;br /&gt;ésta aquella cabeza que expió los tormentos del círculo en mis pasos, &lt;br /&gt;éstos esos gusanos que el corazón contó por unidades,&lt;br /&gt;éste ha de ser mi cuerpo solidario &lt;br /&gt;por el que vela el alma individual; éste ha de ser &lt;br /&gt;mi hombligo en que maté mis piojos natos, &lt;br /&gt;ésta mi cosa cosa, mi cosa tremebunda. &lt;br /&gt;En tanto, convulsiva, ásperamente &lt;br /&gt;convalece mi freno, &lt;br /&gt;sufriendo como sufro del lenguaje directo del león; &lt;br /&gt;y, puesto que he existido entre dos potestades de ladrillo, &lt;br /&gt;convalesco yo mismo, sonriendo de mis labios.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;TRILCE&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un lugar que yo me sé &lt;br /&gt;en este mundo, nada menos, &lt;br /&gt;adonde nunca llegaremos. &lt;br /&gt;Donde, aún sin nuestro pie &lt;br /&gt;llegase a dar por un instante &lt;br /&gt;será, en verdad, como no estarse. &lt;br /&gt;Es ese un sitio que se ve &lt;br /&gt;a cada rato en esta vida, &lt;br /&gt;andando, andando de uno en fila. &lt;br /&gt;Más acá de mí mismo y de &lt;br /&gt;mi par de yemas, lo he entrevisto &lt;br /&gt;siempre lejos de los destinos. &lt;br /&gt;Ya podéis iros a pie &lt;br /&gt;o a puro sentimiento en pelo, &lt;br /&gt;que a él no arriban ni los sellos. &lt;br /&gt;El horizonte color té &lt;br /&gt;se muere por colonizarle &lt;br /&gt;para su gran Cualquieraparte. &lt;br /&gt;Mas el lugar que yo me sé, &lt;br /&gt;en este mundo, nada menos, &lt;br /&gt;hombreado va con los reversos. &lt;br /&gt;-Cerrad aquella puerta que &lt;br /&gt;está entreabierta en las entrañas &lt;br /&gt;de ese espejo. -¿Esta? - No; su hermana. &lt;br /&gt;-No se puede cerrar. No se &lt;br /&gt;puede llegar nunca a aquel sitio &lt;br /&gt;-do van en rama los pestillos.&lt;br /&gt;Tal es el lugar que yo me sé.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-339650870255015312?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/339650870255015312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/cesar-vallejo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/339650870255015312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/339650870255015312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/cesar-vallejo.html' title='CESAR VALLEJO'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SZA2nuJQe0I/AAAAAAAACfk/q1Y4PSi-3YM/s72-c/cesar_vallejo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-3328391006383359908</id><published>2009-02-08T10:00:00.000-02:00</published><updated>2009-02-08T10:00:00.655-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FRANK BAEZ'/><title type='text'>FRANK BAEZ</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYzM3QCLAiI/AAAAAAAACfU/iKYom0Dh90Y/s1600-h/FRANK.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYzM3QCLAiI/AAAAAAAACfU/iKYom0Dh90Y/s320/FRANK.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5299836111077179938" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Frank Baez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Postales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;101&lt;br /&gt;A Alexis que aceleraba su Integra negro cuando los semáforos estaban en rojo, que mató a un limpia vidrio en la Luperón y que llamó a un general para que hicieran una marrulla y pusieran en el expediente que fue un Toyota Corolla amarillo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;102&lt;br /&gt;A Julián que se fue en yola a Puerto Rico con treinta personas más, vivió con un primo segundo y duró seis meses buscando empleo hasta que lo deportaron&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;103&lt;br /&gt;A Yanet que con las remesas que ha mandado prostituyéndose en Suiza se ha remodelado una iglesia en un pueblo del sur&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;104&lt;br /&gt;A Jackson Pié que amarraron de un palo de luz de Herrera, le rociaron gasolina y le tiraron un fósforo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;105&lt;br /&gt;A Ramón Emilio que lo secuestraron, le dieron dos balazos, logró escapar y corrió semidesnudo y sangrando por la carretera de Higüey a la Romana sin que nadie se detuviera a socorrerlo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;106&lt;br /&gt;A Isabel que caminó con su bebe recién nacido desde Jimaní al hospital de Barahona debido a que no tenía dinero para el pasaje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;107&lt;br /&gt;A don Brito que después de emborracharse salía con su escopeta a dispararles a los vecinos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;108&lt;br /&gt;A Irán que fue vecino mío y que ahora mismo asalta mujeres en los cajeros automáticos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;109&lt;br /&gt;A tío Santiago que sacaba dinero de la cartera de mi abuela y me decía que no se lo contara a nadie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;110&lt;br /&gt;A Mala Cara, adicto a la gasolina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;111&lt;br /&gt;A Ogaris que vagabundea detrás de la laguna de Rincón buscando la droga que cae del cielo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;112&lt;br /&gt;A Carlitos que lo mordió una rata en el Cinema Centro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;113&lt;br /&gt;A Eliseo que pasó hambre y viajó de Holguín a Santiago y de Santiago a Santo Domingo buscando empleo como ampaya en las ligas de softball sin resultado alguno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;114&lt;br /&gt;A Danielito que se le atascó un casete pornográfico dentro del VHS del papá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;115&lt;br /&gt;A Darío que no bailará salsa más&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;116&lt;br /&gt;A Patricio que siempre andaba con unas gafas oscuras para que nadie se enterara de que no tenía el ojo izquierdo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;117&lt;br /&gt;A Marcos que saltó del trampolín de Casa de España y cayó fuera de la piscina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;118&lt;br /&gt;A Muller que se bebía su propia orina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;119&lt;br /&gt;A Eduardo que apostaba el dinero de pagar el teléfono y la luz que le daba su mamá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;120&lt;br /&gt;A Harry que su papá le pegaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;121&lt;br /&gt;Al pastor evangélico sin lengua que se presentó por un templo de La Duarte y que alumbraba con una linterna su boca para que sus seguidores vieran que no había nada ahí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;122&lt;br /&gt;A Nadia que se metió la pierna de una Barbie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;123&lt;br /&gt;A Miguel que cuando se aburría se sentaba a mirar cómo los carros y las guaguas caían en un hoyo de la avenida Independencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;124&lt;br /&gt;A Martín que recogió su brazo izquierdo después que se lo arrancaran de un machetazo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;125&lt;br /&gt;A Pedro que expulsaron del colegio por abofetear al profesor de francés de tercero de bachillerato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;126&lt;br /&gt;A Gilberto y sus hermanos que subieron el ataúd de su mamá en una yola que iba rumbo a Puerto Rico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;127&lt;br /&gt;A mi papá que nunca lo he visto sin barba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;128&lt;br /&gt;A Ángel que me pedía que le atendiera la heladería Bon mientras él se metía a resolver con una jevita en el baño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;129&lt;br /&gt;A Natalia que se le cayeron las tetas después de hacerle una yuca de cinco años a un ingeniero italiano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;130&lt;br /&gt;Al junkie del metro de Chicago que rezaba un padrenuestro en español&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;131&lt;br /&gt;A Enriquillo que abandonó su puesto de cajero en el banco y se unió a los Hare Krishna&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;132&lt;br /&gt;A Edwin que debe estar suapeando uno de los baños del motel Singapur&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;133&lt;br /&gt;A Raposo que le dijeron que corriera, pero no corrió y lo deportaron&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;134&lt;br /&gt;A Solange que fue por la Duarte buscando el médico chino para que le haga un aborto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;135&lt;br /&gt;A Iván que se le salían el pulgar y el índice derecho por un agujero que tenían sus Nike Air Jordan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;136&lt;br /&gt;A Javier que estudió psiquiatría en Bélgica, que se divorció tres veces y que una tarde le cayó a batazos a una paciente que le debía varias consultas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;137&lt;br /&gt;A Jessica que fue sodomizada por un mexicano ilegal en New Jersey, la preñaron otros tres indocumentados y las tres veces abortó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;138&lt;br /&gt;A Ruyard que por su casa pasaba, atravesándola en diagonal, la frontera entre Polonia y Rusia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;139&lt;br /&gt;A Barraje que se lo desayunó un tiburón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;140&lt;br /&gt;Al mexicano de un McDonald’s que me puso un Big Mac de más en mi orden&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;141&lt;br /&gt;A Saskia que fracasó bailando el Hula-hoop ante una teleaudiencia de tres millones de daneses&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;142&lt;br /&gt;Al huele cemento del parque Colón que alega que tiene Sida para que le regalen treinta pesos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;143&lt;br /&gt;A Vicente que todos los domingos le llevábamos un jugo de zanahoria con remolacha a La Academia militar Batalla de Las Carreras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;144&lt;br /&gt;A Papo que antes de un juego de baloncesto ordenó un minuto de silencio por Magic Johnson quien en esos días había anunciado que estaba contagiado con el VIH&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;145&lt;br /&gt;A José Miguel que le salieron bigotes en quinto curso de primaria&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;146&lt;br /&gt;A Sandy que sufrió un accidente, lo llevaron al Moscoso Puello y como no había vendajes le envolvieron los brazos y las piernas con periódicos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;147&lt;br /&gt;A la rubia que escribía con pintalabios en los espejos de los moteles que tenía el Sida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;148&lt;br /&gt;A la señora del batey tres de Barahona que su marido la abandonó hace dos años cuando fue a cobrar su pensión a la capital&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;149&lt;br /&gt;A Miguel Alejo que se pasaba la mañana cargando potes de agua desde la casa de Máximo a la Rotonda segunda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;150&lt;br /&gt;A Gigi que caminó borracha por Dublín, con los ojos cerrados, siguiendo el sonido de los semáforos para ciegos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;151&lt;br /&gt;A Tito que se hizo pipi en los pantalones cuando un policía le anunció que lo iban a ejecutar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;152&lt;br /&gt;A Eugueni Evtuchenko paseándose por Santo Domingo y pensando en que si los dominicanos continuaban siendo impuntuales, el pueblo dominicano iba a llegar a su futuro demasiado tarde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;153&lt;br /&gt;A David que tiene tres años sin papeles en Chicago, que una noche divisó a la policía en una redada, se desvió y se escondió en un bar y ordenó cerveza tras cerveza hasta que la policía se fue&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;154&lt;br /&gt;A Tata que abandonó todo para ingresar al Monasterio Santa Teresa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;155&lt;br /&gt;Al hermano Raúl que se topó con Jean Paul Sartre en una librería de Paris y le preguntó si era Jean Paul Sartre y éste siguió de largo sin responderle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;156&lt;br /&gt;A Jorge que intentó suicidarse colgándose del abanico de techo de su oficina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;157&lt;br /&gt;Al pobre Abelito que murió con la corbata puesta y que los vecinos lo descubrieron una semana después por el hedor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;158&lt;br /&gt;Al Chivo que tenía una mujer en Villa Jaragua y otra en Neyba y otra en Duvergé y otra en el Hoyo de Julián&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;159&lt;br /&gt;A Felo que apostó todo su dinero en una banca, milagrosamente ganó y lo atracaron diez minutos después en el parqueo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;160&lt;br /&gt;A Relámpago Hernández que abandonó la lucha libre y ahora es diácono y se dedica a realizar exorcismos por Las Caobas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;161&lt;br /&gt;A Andreina que arrojó hace quince años los tenis del difunto Hatuey sobre el tendido eléctrico y creo que siguen colgando ahí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;162&lt;br /&gt;A Carline de Jacmel que vino con su hijo a procurar el cuerpo de su marido que se cayó de un edificio en construcción de la Pedro Henríquez Ureña&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;163&lt;br /&gt;A doña Aída que me pegaba con una regla cuando resolvía mal los ejercicios de matemática&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;164&lt;br /&gt;A Wendy de quien contaban en el barrio que se ponía una tapita de refresco en el toto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;165&lt;br /&gt;A Denia que vino de Moca a la capital, estudió enfermería y se casó con un corredor de campo y pista que desapareció cuando supo que estaba preñada de gemelos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;166&lt;br /&gt;A la abuela de Ramona que dejó abandonada su dentadura postiza en un vaso de vodka del Maunaloa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;167&lt;br /&gt;A Karl que dejó de dar clases en una universidad norteamericana para dedicarse a vender ropa interior femenina por la Mella&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;168&lt;br /&gt;Al motorista que se cayó en la rotonda de la Kennedy con Lincoln y se levantó haciendo marineros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;169&lt;br /&gt;A Wilson Moya que tenía un cuerno en Higüey, que un día fue de madrugada a visitarla y cerca del Cruce de Pavón se durmió manejando y se lo llevó una patana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;170&lt;br /&gt;A Matilde que me sacaba los piojos en el lavadero del patio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;171&lt;br /&gt;Al limpiavidrio de cinco años que cómo no alcanza para limpiar el cristal delantero limpia uno de los vidrios laterales del carro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;172&lt;br /&gt;A Pascal que la corriente del Yaque lo arrastró junto a su casa, dos vacas, un becerro y un mueble que acababa de comprar a plazo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;173&lt;br /&gt;A Lorena que se tragó dos funditas con coca antes de volar con destino a Nueva York&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;174&lt;br /&gt;A Goga que dejó las hornillas de la estufa abiertas para suicidarse pero no tenía suficiente gas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;175&lt;br /&gt;A Burgos que en una kermés preparó, embotelló y vendió un mabí de bejuco que intoxicó a los vecinos del barrio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;176&lt;br /&gt;A Miguelina que escribió con lapicero en el sanitario del colegio: me gusta que me den duro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;177&lt;br /&gt;A Olivier que le llegó el chisme de que yo criticaba sus clases de tenis, me retó a un juego y me humilló&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;178&lt;br /&gt;A Biembo que andaba sin documentos y una noche lo subieron a la camiona y lo dejaron en una parada de un pueblo de Haití donde no conocía a nadie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;179&lt;br /&gt;Al recepcionista de la pensión de Praga que recibía a los clientes fumando marihuana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;180&lt;br /&gt;A la mujer de Reinaldo que se volvió loca y tuvieron que amarrarla de la cama al igual que en la película El Exorcista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;181&lt;br /&gt;A Catarina que vino de Alemania con la AFS, se quedó unos meses en mi casa, luego se mudó con otra familia, se aburrió, le encontraron yerba debajo de la cama, la expulsaron de la AFS y la mandaron de vuelta a Alemania, pero ella cambió el vuelo y se quedó en Italia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;182&lt;br /&gt;A Sofia que es sirvienta en Barcelona y su marido asegura que es cuero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;183&lt;br /&gt;A Gertrudis que es cuero en Ámsterdam y que su marido asegura que es sirvienta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;184&lt;br /&gt;A la mesera cubana del White Horse Tavern que tiene las tetas grandes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;185&lt;br /&gt;Al junkie barbudo como Jesucristo tirado en la calle a unas esquinas del hospital St Vincent y que le hace el signo de paz a los peatones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;186&lt;br /&gt;A la ejecutiva de Manhattan que se levantó de su asiento y empezó a gritar sandeces y luego se calmó como si estuviera loca o practicara sus líneas para una obra de teatro o una sitcom&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;187&lt;br /&gt;A la viejita de la heladería Margie's Candies que me daba miedo y que me recordaba a la bruja que intentó cocinar a Hansel y Gretel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;188&lt;br /&gt;A la rubia que vendía pan en la esquina y que dijo que me tenía ganas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;189&lt;br /&gt;A Yadira de dieciocho que se levantó un alemán rollizo y rosadito de setenta y ocho&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;190&lt;br /&gt;A Amadito que se largó a Nueva York, trabajó envolviendo fundas en un supermercado de Corona, se enamoró de una foto de Cindy Crawford y luego murió&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;191&lt;br /&gt;A Sebastián que se trepó por la escalera de un tanque del acueducto y le voceó a su mamá que iba a bajar si esta le compraba un nintendo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;192&lt;br /&gt;A Camilo que se comía las uñas hasta los codos esperando que le salieran los papeles &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;193&lt;br /&gt;A Francina que se quitó ella misma el yeso que tenía en la pierna derecha para poder ir a una discoteca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;194&lt;br /&gt;A mi tío Tomás que fue una vez el doble de Sandro de América &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;195&lt;br /&gt;A Heidi que pintó el baño de color fosforescente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;196&lt;br /&gt;A Prim y a los otros hindúes aspirando las pipas de narguile y oyendo salsa hasta la salida del sol&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;197&lt;br /&gt;A Venus que perdió el conocimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;198&lt;br /&gt;Al pana de las tetas que al final de un concierto se lo sacó y orinó sobre el público que le aplaudía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;199&lt;br /&gt;A mi tía Iris que encontró una pintura que tiraron a la basura, lo lavó, le pasó un blower, lo llevó a tasar y le dijeron que valía más de cincuenta mil dólares &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;200&lt;br /&gt;Al evangélico que deambula por el barrio de Honduras gritando con un megáfono: atiendan su cartón que Dios anda cantando bingo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-3328391006383359908?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/3328391006383359908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/frank-baez_08.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/3328391006383359908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/3328391006383359908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/frank-baez_08.html' title='FRANK BAEZ'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYzM3QCLAiI/AAAAAAAACfU/iKYom0Dh90Y/s72-c/FRANK.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-5707293368839591095</id><published>2009-02-07T10:00:00.000-02:00</published><updated>2009-02-07T10:00:01.154-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FRANK BAEZ'/><title type='text'>FRANK BAEZ</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYzHbnANhGI/AAAAAAAACfM/MWQ6WM7TgcE/s1600-h/frank+baez+escritor.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYzHbnANhGI/AAAAAAAACfM/MWQ6WM7TgcE/s320/frank+baez+escritor.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5299830138648495202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;FranK Baez 1978, Republica Dominicana. Editó "Jarrón y otros poemas", "Págale tú a los psicoanalistas", "Postales".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visitar su blog http://www.frankinvita.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Postales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;A tía Milagros que la enterraron en una tumba ajena del cementerio Cristo Redentor y que al día siguiente la desenterraron para sepultarla en el nicho que le correspondía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;Al papá de Omar que caminó hacia San Cristóbal y se pegó un balazo antes de llegar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;A Seba que explotó una navidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;A Tomás que sufrió un derrame cerebral esperando un cliente en el aeropuerto &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5&lt;br /&gt;A Rondón que lo dejó su mujer y se deprimió tanto que tuvo que hacerse otro hoyo en la correa para apretarse los pantalones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6&lt;br /&gt;A Chichi que ha fracasado y que le vocea a su mamá: ¡ vete a acostar! ¡ vete a acostar! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7&lt;br /&gt;Al anciano que en un recital en Jarabacoa se sacó su dentadura postiza y se la puso en el bolsillo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8&lt;br /&gt;Al poeta asesino Norman A. Porter que dormía con una pistola debajo de la almohada esperando al FBI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9&lt;br /&gt;A Víctor Juan que viajó de Santiago de Cuba a Santo Domingo como seminarista y terminó en el Darío Contreras de enfermero, tomando siete años después un avión rumbo a México DF y del DF un bus a Ciudad Juárez desde donde caminó hasta los Estados Unidos y se declaró refugiado político&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10&lt;br /&gt;A Marchena que fue demandado por cien millones de pesos después de originar el cortocircuito que incendió un barrio de Santiago&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11&lt;br /&gt;A Henry que le dispararon a quemarropa en una esquina de la calle Fulton bajo la nieve que caía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12&lt;br /&gt;A Eugenio que llevaba el cráneo de su esposa en una maleta por toda la costa norte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13&lt;br /&gt;A mi abuela que me dijo que iba a morir &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14&lt;br /&gt;Al craquero que cojeaba y que me siguió de la universidad al apartamento de Pilsen &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;15&lt;br /&gt;Al polaco que iba a cobrarnos la renta con sus botas de plomero y que parecía extra de una película de terror de los ochenta &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;16&lt;br /&gt;A Larry que entra a su apartamento mujeres voluptuosas que no vuelven a salir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17&lt;br /&gt;A Clara indocumentada en el barrio italiano, deambulando entre casas cayéndose a pedazos, mafiosos que juegan dominó y ruidosas fiestas hasta el amanecer &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;18&lt;br /&gt;A Ruth que fuma como una chimenea y que viaja de ciudad en ciudad buscando las mejores mentes y que una madrugada después de haber visitado más de setenta ciudades despertó en un cuarto sin tener idea de donde estaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;19&lt;br /&gt;A Jimmy John que intentó ahorcarse con las cuerdas de su guitarra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;20&lt;br /&gt;A Sarah que me llevó a la reunión de un grupo anarquista del cual me expulsaron en menos de dos horas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;21&lt;br /&gt;A Polanco que junto a dos mujeres intentó atravesar corriendo la autopista de Las Américas, y tropezó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;22&lt;br /&gt;A Cristina que para sentirse viva colocaba un pincho dentro de los toma corrientes &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23&lt;br /&gt;Al vietnamita que - en un tren que avanzaba de Nueva York a Chicago - me contó acerca de sus tías violadas, vejadas y mutiladas &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24&lt;br /&gt;Al camionero con barriga cervecera y tatuajes que entró de madrugada a una tienda de Harrisburg&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;25&lt;br /&gt;A Giordano que irrumpió con su novia rusa en nuestro apartamento del barrio italiano y que ahora mismo está acostado con ella en mi cama &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;26&lt;br /&gt;A Mónica que se preparó un sándwich y se lo comió y luego saltó de la ventana de un quinto piso al vacío&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;27&lt;br /&gt;A Gorki que se rasuró la cabeza, fracasó como sanki panki y terminó de bombero nocturno en la bomba Texaco del diez y medio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;28&lt;br /&gt;A Homero que le dieron un botellazo en Santiago cuando leía sus poemas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;29&lt;br /&gt;A Jean Marcos que su papá levantaba a las cinco de la mañana para que pegara afiches y carteles del PACOREDO por todo el barrio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;30&lt;br /&gt;A Quintín que torturaron durante los doce años, que comenzó a oír voces en los ochenta y que en los noventa vivía detrás de un contenedor de basura con un perro sarnoso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;31&lt;br /&gt;Al taxista de anoche que tenía miedo de que yo lo atracara mientras lo miraba pensando que él me iba a atracar a mí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;32&lt;br /&gt;A Hechicera que murió asfixiada en un cabaret de la avenida España&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;33&lt;br /&gt;A IIyla que se introdujo en la jaula de los leones del zoológico gritando "Dios me salvará, si existe", y un león lo derribó y le cortó la arteria carótida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;34&lt;br /&gt;A Marie que explicó en televisión cómo los rebeldes se pusieron a jugar fútbol con la cabeza de su papá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;35&lt;br /&gt;A Alexei tomando vodka con pepinillo a las nueve de la mañana mientras María sufre una depresión post soviética mirando por la ventana a San Petersburgo congelado como un freezer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;36&lt;br /&gt;A Fernando Vargas que fumaba tabaco en el palacio de la esquizofrenia y que aseguraba que T S Eliot y Ezra Pound estaba sentados frente a él hablándole &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;37&lt;br /&gt;A Toño que envenenó sistemáticamente a su mujer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;38&lt;br /&gt;A Cachimbito que se fue de polizonte a Liverpool, a Panamá y Río de Janeiro sin miedo de que lo descubrieran y lo arrojaran a alta mar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;39&lt;br /&gt;A Virginia que se ahogó en su bañera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;40&lt;br /&gt;A Leonardo que le murmuró a una azafata, justo antes de despegar, que se iba a apear del avión por miedo a que éste se estrellara contra un edificio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;41&lt;br /&gt;A Nagira que vino sola de una provincia China a Santo Domingo a los veinte años pensando que llegaba a Nueva York&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;42&lt;br /&gt;A Ana que fumaba frente al puerto y dijo que esa iba a ser la última noche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;43&lt;br /&gt;A Iris que vino a la capital a estudiar y que retornó preñada y sin dientes a su pueblo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;44&lt;br /&gt;A Laura que cruzó ilegalmente la frontera hacia los Estados Unidos con todos sus ahorros, que tomó un Greyhound a Chicago, alguien la preñó, trabajó de mesera y cocinera en un restaurante polaco, luego en uno italiano y finalmente en Burrito Buggy donde le pagan más &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;45&lt;br /&gt;A Pedro Antonio que se cayó por una alcantarilla de Manhattan y se lo comió un cocodrilo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;46&lt;br /&gt;A Chelo que sobrevivió milagrosamente después de tomar un Boeing 747 de Tel Aviv a París que cargaba una bomba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;47&lt;br /&gt;A José Amado que se mudó a Miami y perdió novia, un pulmón, dos tarjetas de crédito y el sueño americano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;48&lt;br /&gt;A Luisa que se le olvidó la dirección de su casa y que nos hizo manejar por la autopista de Las América ida y vuelta hasta que se acordó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;49&lt;br /&gt;Al cibaeño con el tic nervioso, sentado a mi derecha en el consulado americano, que repetía que no le iban a dar la Visa y que efectivamente no se la dieron&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;50&lt;br /&gt;A Evi, que me susurró en una taberna de Praga, "No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;51&lt;br /&gt;A Enrique que abandonó sus libros y sus cátedras de literatura en una universidad norteamericana para convertirse en árbitro de fútbol infantil&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;52&lt;br /&gt;A Osvaldo que le cortaron un dedo y se lo mandaron por correo a su mamá &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;53&lt;br /&gt;A Ramón que se fue a España para dedicarse a escribir y ser famoso, escribió y escribió y escribió, se rompió los dedos escribiendo, hasta que cierta mañana se miró al espejo y se dio cuenta que no tenía talento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;54&lt;br /&gt;A Matilde que retornó a casa de París, arrojó Rayuela al fuego y renunció a ser la Maga y fue feliz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;55&lt;br /&gt;A David vagabundeando y buscando los comederos de opio de Calcuta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;56&lt;br /&gt;A Patricia que caminó ida y vuelta la 27 de Febrero llorando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;57&lt;br /&gt;A Edwin que lo descuartizaron y regaron sus órganos por todos los basureros de la Josefa Brea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;58&lt;br /&gt;A la mujer de Elias Piñas que vivía con un chivo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;59&lt;br /&gt;Al paletero del colegio que fue atropellado por una voladora, no lo llevaron al hospital y se murió a los tres días &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;60&lt;br /&gt;A Nestor que lo internaron en una clínica a los dieciocho años y le prohibieron la lectura de Nieztsche y los libritos de poesía de su estante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;61&lt;br /&gt;A Julia que intentó actuar y que en una ocasión después de comprarse una gafas Dolce &amp; Gabbana intentó lanzarse desde la azotea de Plaza Central&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;62&lt;br /&gt;A Julio que discutiendo por una mujer ajena le pegaron un balazo en el costado izquierdo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;63&lt;br /&gt;A Gloria que se mudó con un retardado, aumentó cincuenta libras, desapareció una semana y la encontraron boyando por Sans Souci&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;64&lt;br /&gt;A mi profesor de Karate que trabajaba de mesero en una cafetería de la Zona Colonial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;65&lt;br /&gt;A Paúl que se burló de la muerte antes de hallarse abatido por la contrariedad en una fila del Banco de Reservas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;66&lt;br /&gt;A Juan Carlos que durante el huracán Emely salió en su camioneta a buscar la antena de su casa que el viento había desgajado y arrastrado lejos del barrio &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;67&lt;br /&gt;A Wilfredo que borracho en la oscuridad encendía un fósforo y veía frente a frente a su madre muerta (el fósforo se apagaba y cuando encendía otro, la volvía a ver)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;68&lt;br /&gt;Al sargento que sollozaba en un pica pollo de la México&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;69&lt;br /&gt;A Lourdes que salía conmigo y llevaba un revolver en su cartera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;70&lt;br /&gt;A Yunior que metió sin querer la chancleta izquierda entre los aros de un motor que lo llevaba a casa &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;71&lt;br /&gt;A Janet que la violaron cinco tipos detrás de un supermercado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;72&lt;br /&gt;A Niurka que trabajaba en el Cinemacentro, que me rellenaba los refrescos y las palomitas de maíz cuantas veces quisiera &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;73&lt;br /&gt;A una cibaeña robusta que llevaba el brasiere al revés y que estaba sentada con dos italianos en un restaurante de Puerto Plata&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;74&lt;br /&gt;A Rafa que a los treinta años se hizo una vasectomía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;75&lt;br /&gt;Al operario de una zona franca de San Pedro que perdió primero el brazo derecho y a los pocos meses perdió el brazo izquierdo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;76&lt;br /&gt;A Paola que tomó un avión de Roma a Sao Paulo y de Sao Paulo otro a Berlin, viajando luego a Quito donde una mañana un volcán expulsó cenizas que cubrieron las casas y que se asemejaban al maná que dejaba caer Dios desde el firmamento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;77&lt;br /&gt;A Porfiria que sintonizaba radio Guarachita, que tenía un diente de oro y que lloraba en el comedor cuando pelaba las papas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;78&lt;br /&gt;A Natalia que tomó veneno de ratas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;79&lt;br /&gt;Al rubio que hacía orgías en el apartamento que hoy ocupan Diógenes y Luisa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;80&lt;br /&gt;Al recepcionista del hotel de Navarrete que estaba enamorado de Maggie y que empezó a subir cervezas toda la noche a nuestra habitación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;81&lt;br /&gt;A Máximo que se escondía conmigo dentro de un armario para brechar a su hermana cuando se cambiaba de ropa &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;82&lt;br /&gt;A Juan que tiene sida y agoniza solo en una cama del Darío Contreras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;83&lt;br /&gt;A Eliu que me dijo "si te emborrachas puedes ir donde los bomberos y ellos te dan cobijo para que pases el jumo ahí"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;84&lt;br /&gt;A la doña de Duvergé que me brindó café y dijo haber estado esperándome desde hacía diez años&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;85&lt;br /&gt;A Jesús que nos ayudó a cargar el mueble negro, dos colchones, par de sillas y una maleta en su furgoneta destartalada &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;86&lt;br /&gt;Al carterista con bigotes que se montó en una guagua que nos llevaba a San Cristobal y que se apeó después de tratar de robarle las carteras a cuatro personas sin éxito&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;87&lt;br /&gt;Al papá de Joan que tuvo un accidente, sufrió amnesia y vivió por cinco años con su mujer y sus dos hijos sin reconocerlos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;88&lt;br /&gt;A Ricardo que le rompieron un cristal del Honda Civic y le robaron el radio en el parqueo de una terraza donde jugábamos billar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;89&lt;br /&gt;A don Sócrates que me enseñó a jugar ajedrez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;90&lt;br /&gt;A Bolo que tiene un perro que se come las cajas de pizza &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;91&lt;br /&gt;A Eznas (mesera de Arthopolis) que escribió en la cuenta que quería salir conmigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;92&lt;br /&gt;A la fotógrafa de pelo negro que le dimos una bola en Mao y que bebió romo de la botella y coreó todas las canciones hasta Navarrete &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;93&lt;br /&gt;A Enmanuel que le arrancaba páginas a los libros del Marques de Sade de la biblioteca de Intec &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;94&lt;br /&gt;A Yara que vendía heroína en Corona, se montó en una 4 x 4 y no la hemos vuelto a ver más &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;95&lt;br /&gt;A Wendy que su marido le cayó a zapatazos frente a sus dos niñas &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;96&lt;br /&gt;Al hermano de Marcia quien después de diez años de estar desaparecido y de que todo el mundo lo diera por muerto, apareció en un campo de Salcedo limpiando estufas y neveras a un lado de la carretera &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;97&lt;br /&gt;Al gringo de Puerto Plata que se levantaba de madrugada y remaba hacia la estatua de Neptuno con un martillo y un cincel con los que le extraía el bronce a las nalgas &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;98&lt;br /&gt;A Nelson que se cayó del toro mecánico del Quisqueya Park y se fracturó la cadera y el hombro izquierdo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;99&lt;br /&gt;A Junot que le tomó diez años terminar su novela y que en una ocasión trató de amarrarse un ladrillo a la cintura y saltar desde el Puente Duarte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;100&lt;br /&gt;Al mudo que anda de OMSA en OMSA pidiendo dinero para hacerse una operación milagrosa en México&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-5707293368839591095?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/5707293368839591095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/frank-baez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/5707293368839591095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/5707293368839591095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/frank-baez.html' title='FRANK BAEZ'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYzHbnANhGI/AAAAAAAACfM/MWQ6WM7TgcE/s72-c/frank+baez+escritor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-3494129009051546365</id><published>2009-02-06T10:00:00.000-02:00</published><updated>2009-02-06T10:00:00.620-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='J. G. BALLARD'/><title type='text'>J. G. BALLARD</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYj3gIGbWfI/AAAAAAAACeM/1uk4N9zPbvI/s1600-h/4.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYj3gIGbWfI/AAAAAAAACeM/1uk4N9zPbvI/s320/4.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298757092903705074" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;LA ENTREVISTA:&lt;br /&gt;CON EL ESCRITOR J. G. BALLARD&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La clase media está empezando a formar el nuevo proletariado"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XAVI AYÉN. Especial La Vanguardia para Clarín&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor británico habla sobre su última obra, Milenio negro, de editorial Minotauro. El derrumbe de la clase media en Europa, los miedos y el consumismo fueron algunos de los picos en esta charla con el autor de “Crash” y “El imperio del sol”.&lt;br /&gt;- En Milenio negro asistimos a una revolución violenta protagonizada por la clase media, con un brutal atentado en el aeropuerto de Heathrow para empezar. Ésa es una hipótesis extraña. Normalmente, se cree que la revolución es algo propio del proletariado o de las clases bajas...&lt;br /&gt;- Efectivamente, la gente suele pensar en las clases trabajadoras cuando oyen el término revolución. En la novela, señalo que la clase media está empezando a formar el nuevo proletariado. En el pasado, la clase media disfrutaba de un salario bastante más alto que el de la clase trabajadora, gozaba de un estatus social, y de una educación y formación que le garantizaban una seguridad laboral para toda su vida. Todo eso se ha derrumbado.&lt;br /&gt;- ¿La clase media se derrumba?&lt;br /&gt;- Hoy, sus salarios son a menudo más bajos que los de los trabajadores industriales. Los maestros, las enfermeras, los funcionarios... ganan menos que los mineros del carbón, los trabajadores de la construcción, los fontaneros o los electricistas. Y no gozan de ningún estatus o reconocimiento, tal vez alguno muy reducido en ciertos casos, y mucho menos de seguridad laboral. Pueden perder sus trabajos a los 50 años y verse obligados a jubilarse a esa edad, justo lo que les sucedía a los obreros de antaño. La idea, pues, me vino observando la posición cambiante de la clase media en los últimos treinta años, el crecimiento de su rabia y su sentimiento de derrota.&lt;br /&gt;- ¿Cuál ha sido la influencia de los hechos del 11-S en este libro?&lt;br /&gt;- El 11-S introdujo el miedo en nuestra vida cotidiana por primera vez desde la crisis de los misiles cubanos y la amenaza de guerra nuclear en los sesenta. Parte del miedo procede del hecho de que el ataque al World Trade Center no parece ser nada más que un acto de locura. Ha provocado que Occidente sea hostil al mundo musulmán, ha justificado la invasión de Irak y ha ayudado a reelegir a un presidente de EE.UU. que se sitúa en la franja más derechista posible. Como dice uno de los personajes de la novela, el sinsentido de los actos de violencia nos causa un terror especial.&lt;br /&gt;- Habla usted de miedo. ¿Tiene J.G. Ballard miedo de alguna cosa?&lt;br /&gt;- No solamente yo, todos vivimos un nuevo clima de miedo. Afecta a la totalidad de nuestras vidas, convierte los viajes en algo más dificultoso, nos hace sospechar de nuestros vecinos, nos anima a recogernos en el interior de nuestras casas, nos convierte en obsesos de la seguridad. Eso no es una buena atmósfera social. Nos sobrevuelan negros nubarrones de pesimismo.&lt;br /&gt;- En este libro cobra gran fuerza su visión crítica de nuestra vida cotidiana. ¿Era ésa su intención?&lt;br /&gt;- Vivimos tiempos peligrosos. La racionalidad y los argumentos no son dominantes en la mayor parte del mundo. El mundo musulmán odia a Occidente, no confiamos en la mayoría de nuestros políticos, que acuden a los llamamientos emocionales y a las mentiras para ganarse al electorado (como Bush y Blair), los partidos de ultraderecha están conquistando terrenos electorales importantes y la superpotencia norteamericana puede fácilmente desestabilizar todo el planeta. A todo ello se añade que la gente siente que los gobiernos de sus países ya no tienen el pleno control de sus economías nacionales. Las empresas multinacionales y el sistema bancario mundial son los que llevan las riendas, y sólo se rinden cuentas a ellos mismos.&lt;br /&gt;- ¿Podría comparar los tres volúmenes de su trilogía?&lt;br /&gt;- Los tres libros tienen que ver con la psicopatología de nuestra vida de cada día, con la manera en que la razón ya no domina los asuntos humanos, y con los sistemas desarreglados de pensamiento por los que nos regimos. Las llamadas a la religión y la superstición (como en Estados Unidos) dominan las decisiones sobre el aborto y la pena de muerte, y son utilizadas para justificar la guerra. Quizá nos estamos moviendo hacia una era de locura total, donde el crimen puede ser usado para dar energía a una sociedad (Noches de cocaína),donde la violencia es un estímulo a la creatividad empresarial (Super Cannes),o donde la locura solitaria tiene un sentido (Milenio negro).El escritor es un arquitecto de sueños, en ocasiones pesadillas, y el terrorismo es hoy la mayor de las pesadillas, que puede ser utilizada por los gobiernos para justificar cualquier tipo de acción. Lamentablemente, los terroristas saben eso y lo explotan.&lt;br /&gt;- ¿Cómo ha evolucionado su estilo desde sus libros iniciales?&lt;br /&gt;- No soy consciente de mi propio estilo, así que permito a los demás que hablen libremente de él.&lt;br /&gt;- Un tema de la novela es el consumismo como esclavitud. ¿Cree que es realmente un peligro importante?&lt;br /&gt;- El consumismo puede convertirse en una especie de droga. Representa prácticamente la única cultura compartida que tenemos actualmente, el único vínculo entre, por ejemplo, los adolescentes de España y de Hong Kong, o los británicos y los argentinos. La Iglesia, la monarquía, los políticos han perdido su autoridad, y las grandes marcas -Nike, BMW, Pepsi, Armani, etcétera- brillan como estrellas. Les seguimos, como los antiguos hombres sabios buscando al mesías.&lt;br /&gt;- ¿Cuáles son las afinidades entre la historia de su novela y el caso real de Jill Dando, la presentadora de televisión británica asesinada en extrañas circunstancias en el año 1999?&lt;br /&gt;- Hay muchos parecidos entre el asesinato de Dando y el del presentador de televisión de Milenio negro. Buscaba un asesinato con escasa enjundia, y las celebridades televisivas tienen una amplísima fama insustancial. Hoy por hoy, nadie sabe realmente quién mató a Dando (incluso la policía está de acuerdo en que resulta improbable que Barry George, encarcelado por el crimen, la haya asesinado). Su muerte podría muy bien haberse producido por ninguna razón en concreto.&lt;br /&gt;Ballard. Milagros de vida. &lt;br /&gt;Una autobiografía&lt;br /&gt;Por J. G. Ballard&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;LLEGADA A SHANGHAI (1930)&lt;br /&gt;Nací en el Hospital General de Shanghai el 15 de noviembre de 1930, tras un parto difícil que a mi madre, de constitución delgada y caderas finas, le gustaría describirme años más tarde, como si aquello revelara algo sobre la desconsideración del mundo. Mientras cenábamos solía decirme que mi cabeza se había deformado mucho durante el parto, y creo que en su opinión ese detalle explicaba en parte mi carácter rebelde en la adolescencia y la juventud (un amigo médico dice que no hay nada extraordinario en ese tipo de parto). Mi hermana Margaret, que vino al mundo en septiembre de 1937, nació por cesárea, pero nunca oí a mi madre decir que aquello tuviera mayor envergadura.&lt;br /&gt;Vivíamos en el 31 de Amherst Avenue, en la zona residencial del oeste de Shanghai, unos setecientos metros más allá del límite de la Colonia Internacional, pero dentro de la zona más amplia controlada por la policía de Shanghai. La casa sigue en pie, y en 1991, cuando visité Shanghai por última vez, era la biblioteca del Instituto Nacional de Electrónica. La Colonia Internacional, a lo largo de cuyo límite sur se encontraba la Concesión Francesa que casi la igualaba en tamaño, se extendía desde el Bund, la hilera de bancos, hoteles y empresas que daban al río Huangpu a lo largo de casi ocho kilómetros en dirección al oeste. Prácticamente todos los grandes almacenes, restaurantes, cines, emisoras y clubes nocturnos se encontraban en la Colonia Internacional, mientras que las fábricas estaban situadas en grandes zonas periféricas de Shanghai. Los cinco millones de habitantes chinos tenían libre acceso a la colonia, y la mayoría de las personas que veía por las calles eran chinas. Creo que había unos cincuenta mil extranjeros: británicos, franceses, estadounidenses, alemanes, italianos, suizos y japoneses, y un gran número de rusos blancos y refugiados judíos.&lt;br /&gt;Shanghai no era una colonia británica, como cree la mayoría de la gente, y no tenía nada que ver con Hong Kong o Singapur, ciudades que visité antes y después de la guerra y que parecían poco más que fondeaderos para barcos cañoneros, bases de reabastecimiento para el ejército en lugar de vibrantes centros comerciales, y que dependían demasiado de la ginebra con angostura y los brindis por el rey. Shanghai era una de las ciudades más grandes del mundo, como lo sigue siendo ahora, en un noventa por ciento china y cien por cien americanizada. Las estrafalarias exhibiciones publicitarias- tengo grabada en la memoria la guardia de honor compuesta por cincuenta jorobados chinos a las puertas del estreno de la película El jorobado de Notre Dame- formaban parte de la realidad cotidiana de la ciudad, aunque a veces me pregunto si el elemento del que carecía la ciudad era precisamente la realidad cotidiana.&lt;br /&gt;Con sus periódicos en todos los idiomas y sus montones de emisoras de radio, Shanghai era una ciudad mediática adelantada a su época, considerada el París de Oriente y la “ciudad más pecaminosa del mundo”, aunque de niño yo no sabía nada de sus miles de bares y burdeles. El capitalismo sin límites recorría llamativamente las calles llenas de mendigos que exhibían sus llagas y heridas. Shanghai era importante a nivel comercial y político, y durante muchos años fue la base principal del Partido Comunista Chino. En los años veinte se produjeron encarnizadas batallas callejeras entre los comunistas y las fuerzas del Kuomintang de Chiang Kai-chek, seguidas en los años treinta por frecuentes atentados terroristas con bombas, que apenas debían de resultar audibles con la música de fondo de los interminables clubes nocturnos, las exhibiciones de acrobacias aéreas y el lucro implacable. Entretanto, los camiones del Ayuntamiento de Shanghai recorrían a diario las calles recogiendo los cientos de cuerpos de indigentes chinos que morían de inanición en las aceras de la ciudad, las más duras del mundo. Las fiestas, el cólera y la viruela coexistían de algún modo con los trayectos de un niño inglés en el Buick familiar hasta la piscina del club de campo. El intenso dolor de oídos que provocaba el agua contaminada se veía aliviado por las ilimitadas Coca-Colas y los helados, y por la promesa de que el chófer pararía de vuelta a Amherst Avenue para comprar los últimos cómics estadounidenses.&lt;br /&gt;Cuando vuelvo la vista atrás y pienso en la educación de mis hijos en Shepperton, me doy cuenta de la cantidad de cosas que tuve que asimilar y digerir. En cada paseo en coche que daba por Shanghai, sentado con la niñera rusa Vera (supuestamente para evitar un intento de secuestro por parte del chófer, aunque no me imagino hasta qué punto aquella quisquillosa joven se habría arriesgado por mí), veía algo extraño y misterioso, pero me parecía normal. Creo que esa era la única forma posible de ver el caleidoscopio radiante y a la vez sangriento que era Shanghai: prósperos hombres de negocios chinos deteniéndose en Bubbling Well Road a saborear un dedal de sangre extraída del pescuezo de un ganso furioso atado a un poste de teléfono; jóvenes gángsters chinos vestidos con trajes estadounidenses dando una paliza a un tendero; mendigos peleándose por sus sitios; hermosas camareras rusas sonriendo a los transeúntes (me preguntaba qué tales niñeras serían comparadas con la hosca Vera, que controlaba malhumoradamente mi mente hiperactiva).&lt;br /&gt;No obstante, Shanghai me parecía un lugar mágico, una fantasía autogeneradora capaz de dejar muy atrás mi tierna mente. Siempre había algo raro e incongruente que ver: unos grandes fuegos artificiales que celebraban la apertura de un nuevo club nocturno mientras los carros blindados de la policía de Shanghai embestían contra una multitud vociferante de obreros amotinados; la legión de prostitutas con abrigos de piel situadas en el exterior del Hotel Park, “esperando a unos amigos”, según me decía Vera. Las cloacas desembocaban en el hediondo río Huangpu, y toda la ciudad apestaba miles de vendedores de comida china. En la Concesión Francesa, los enormes tranvías atravesaban las multitudes a toda velocidad y con gran estruendo, haciendo sonar sus campanas. Todo era posible, y se podía comprar y vender de todo. Hoy parece un decorado en muchos aspectos, pero en su día era real, y creo que una parte de mis obras de ficción han constituido un intento por evocarla a través de otros medios aparte de la memoria.&lt;br /&gt;Sin embargo, al mismo tiempo, la vida de Shanghai tenía un lado estrictamente formal: los banquetes de boda en el Club Francés, en los que yo hacía de paje y probé los canapés de queso por primera vez, que me parecieron tan asquerosos que pensé que había pillado una terrible enfermedad nueva. En el hipódromo de Shanghai se celebraban carreras de caballos, y todo el mundo se vestía de etiqueta, mientras que en la embajada británica del Bund se organizaban diversas reuniones patrióticas, acontecimientos muy formales que conllevaban horas de espera y que por poco me volvían loco. Mis padres organizaban cenas de afectada solemnidad en las que todos los invitados probablemente estaban borrachos y normalmente concluían para mí cuando un alegre colega de mi padre me encontraba escondido detrás de un sofá, escuchando conversaciones que no esperaba entender.&lt;br /&gt;-Edna, hay un polizonte a bordo…&lt;br /&gt;Mi madre me habló de una recepción celebrada a principios de los años treinta en la que me presentaron a la señora Sun Yat-sen, la viuda del hombre que derrocó a los manchúes y se convirtió en el primer presidente de China. Sin embargo, creo que mis padres probablemente preferían a su hermana, la señora de Chiang Kai-chek, buena amiga de Estados Unidos y de las grandes empresas estadounidenses. Mi madre era entonces una hermosa joven de treinta y tantos años y una figura popular en el club de campo. En una ocasión fue elegida por votación la mujer mejor vestida de Shanghai, pero no estoy seguro de si ella se lo tomaba como un cumplido o si realmente disfrutó del tiempo que pasó en Shanghai (aproximadamente de 1930 a 1948). Años más tarde, cuando ya había cumplido los sesenta, se aficionó a los viajes en avión de larga distancia y visitó Singapur, Bali y Hong Kong, pero no volvió a Shanghai.&lt;br /&gt;-Es una ciudad industrial -explicó, como si de ese modo zanjara el tema.&lt;br /&gt;Sospecho que a mi padre, con su pasión por H.G. Wells y su confianza en la ciencia moderna como salvadora de la humanidad, le gustaba mucho más Shanghai. Siempre decía al chófer que redujera la velocidad cuando pasábamos por los lugares importantes de la ciudad: el Instituto Radiológico, donde se curaba el cáncer; la enorme finca de los Hardoon, en el centro de la Colonia Internacional, creada por un magnate inmobiliario iraquí al que un adivino había dicho que se moriría si dejaba de edificar, y que había seguido construyendo complejos pabellones por todo Shanghai, muchos de los cuales eran edificios sin puertas ni interior. Un día, en medio del caos del tráfico del Bund, señaló a “Dos Pistolas” Cohen, el entonces famoso guardaespaldas de los caudillos chinos, y yo miré con asombro infantil un gran coche estadounidense con hombres armados apostados en los estribos, al estilo de Chicago. Antes de la guerra mi padre solía llevarme al otro lado del río Huangpu, a la fábrica que su empresa tenía en la orilla oriental; todavía recuerdo el espantoso ruido de las naves de hilado y tejido, los cientos de telares enormes vigilados por adolescentes chinas, preparadas para detener la máquina si se rompía un solo hilo. Hacía mucho tiempo que aquellas campesinas chinas se habían quedado sordas por el estrépito, pero eran el único apoyo con que contaban sus familias, y mi padre abrió una escuela al lado de la fábrica en el que las chicas analfabetas podían aprender a leer y escribir y tener alguna posibilidad de convertirse en oficinistas.&lt;br /&gt;Aquello me impresionaba mucho, y meditaba largo y tendido en el viaje de vuelta hacia el otro lado del río, mientras el transbordador evitaba las decenas de cadáveres de chinos cuyos empobrecidos familiares no podían permitirse un ataúd y los arrojaban a las aguas residuales en el desagüe de Nantao. Adornados con flores de papel, los cuerpos se movían a la deriva de un lado a otro mientras el ajetreado tráfico fluvial de los sampanes motorizados se abría camino a través de la bamboleante regata.&lt;br /&gt;Shanghai era extravagante pero cruel. Incluso antes de la invasión japonesa de 1937, cientos de miles de campesinos chinos desarraigados se vieron atraídos por la ciudad. Pocos encontraron trabajo, y ninguno encontró caridad. En aquella época anterior a la aparición de los antibióticos, había oleadas de epidemias de cólera, fiebre tifoidea y viruela, pero de algún modo sobrevivimos, en parte porque nuestros diez criados vivían en la finca (en unas dependencias del servicio que eran el doble de grandes que mi casa de Shepperton). El ingente consumo de alcohol puede que ejerciera una función profiláctica; años más tarde, mi madre me dijo que varios empleados ingleses de mi padre bebían sin parar durante la jornada laboral en la oficina y seguían bebiendo hasta la noche. Aun así, yo contraje la disentería amébica y pasé unas largas semanas en el Hospital General de Shanghai.&lt;br /&gt;En conjunto, estaba bien protegido, habida cuenta de los temores a que fuera secuestrado. Mi padre estaba involucrado en disputas laborales con los líderes sindicalistas comunistas, y mi madre creía que lo habían amenazado de muerte. Supongo que llegó a algún tipo de arreglo con ellos, pero guardaba una pistola automática entre sus camisas en el armario de una habitación, y yo la encontré a su debido tiempo. A menudo me quedaba sentado en la cama de mi madre con la pequeña arma cargada, desenfundando como los pistoleros y apuntando a mi reflejo en el espejo de cuerpo entero. Tuve la suerte de no dispararme y la sensatez de no alardear delante de mis amigos del Catedral School.&lt;br /&gt;Pasábamos los veranos en el centro turístico costero de Tsingtao, al norte, lejos del calor atroz y el hedor de Shanghai. Los maridos se quedaban en la ciudad, y sus jóvenes esposas se lo pasaban en grande con los oficiales de la Marina Británica que estaban de permiso. Hay una fotografía en la que aparece una docena de mujeres vestidas elegantemente, todas ellas sentadas en una silla de mimbre y con un oficial bronceado sonriendo radiantemente detrás de ellas. ¿Quiénes eran los cazadores y quiénes los trofeos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-3494129009051546365?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/3494129009051546365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/j-g-ballard_06.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/3494129009051546365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/3494129009051546365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/j-g-ballard_06.html' title='J. G. BALLARD'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYj3gIGbWfI/AAAAAAAACeM/1uk4N9zPbvI/s72-c/4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-1297571683507743868</id><published>2009-02-05T10:00:00.000-02:00</published><updated>2009-02-05T10:00:01.048-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='J. G. BALLARD'/><title type='text'>J. G. BALLARD</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYj2-_W_6-I/AAAAAAAACeE/53cFRleBKDU/s1600-h/jgballard460.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 192px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYj2-_W_6-I/AAAAAAAACeE/53cFRleBKDU/s320/jgballard460.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298756523621608418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Entrevista  a J. G. Ballard&lt;br /&gt;por Agnes Ortega y Andrés Criscaut&lt;br /&gt;desde Londres&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Vivimos en la época de los eventos sin sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que el aterrador siglo XXI que estamos viviendo puede leerse en las más de veinte novelas de ciencia ficción de J.G. Ballard: de la televisión y el consumo a la droga y la pornografía, pasando por el terrorismo, tanto islámico como occidental. En esta entrevista exclusiva dada en Londres después de los atentados, Ballard indaga en el vacío que late en el corazón de Occidente, la desesperación en la que se encuentra sumergido el Islam, los problemas de integración y los motivos y consecuencias de la peligrosa cotidianeidad en la que vivimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ballard no es un especialista en terrorismo, pero bien podría serlo: “Nadie estaba a salvo del psicópata sin causa que rondaba los estacionamientos y las cintas de equipajes de nuestra vida diaria. Un aburrimiento feroz dominaba el mundo, por primera vez en la historia de la humanidad, interrumpido por actos de violencia sin sentido. El avión volaba sobre Twickenham con el tren de aterrizaje bajo, seguro de que lo esperaba tierra firme en Heathrow. Imaginé que una bomba estallaba en el compartimiento de carga, esparciendo las chamuscadas conferencias acerca de la psicología del nuevo siglo sobre los tejados del oeste de Londres. Los fragmentos cubrirían como lluvia inocentes videoclubes y tiendas de comida china para llevar, antes de ser leídos por amas de casa aturdidas, la flor marchita de la era de la desinformación” (Milenio Negro, 2004).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es locura, no es cinismo, no es política y no es racionalidad. No es nada de eso, pero tampoco deja de serlo. La nueva etapa de violencia y terrorismo que se viene proyectando en las pantallas de televisión del mundo desde el 11 de septiembre del 2001 requiere nuevos niveles de análisis, nuevos elementos de disección que ayuden a entender el fenómeno. Esta violencia carente de interlocutores, de objetivos precisos, estas fantásticas puestas en escena, esos fríos apelativos de los ataques semejantes a marcas de motores o armas automáticas: el 11-S, el 11-M, ahora quizás el UK 7/7, hacen que morir hoy día sea algo, aparentemente, más azaroso, libre de significado o causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una aproximación más acertada a estos productos derivados de la globalización la puede dar uno de los más polémicos y aclamados escritores británicos como es J.G. Ballard. Autor de Crash, El Imperio del Sol y Noches de cocaína, entre otras novelas, cuentos y ensayos, es ante todo un escultor fino de ese pensamiento paranoico y esquizofrénico que hay en cada uno de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacido en Shangai en 1930 en una familia de comerciantes ingleses, James Graham Ballard pasó parte de su infancia en un campo de prisioneros luego de que su familia fuera detenida por los japoneses tras el ataque a Pearl Harbour. Sus experiencias de niño en la guerra las narró en su premiada novela autobiográfica El Imperio del Sol, llevada al cine por Steven Spielberg. De regreso a Gran Bretaña, y después de estudiar medicina, se dedicó a describir un mundo donde la perversión se hace placer, la inhumanidad contemporánea se filtra a través del inconsciente y las obsesiones y la soledad se transforman en móviles de sus personajes. Una variante seguramente de la cual nadie está exento en el quinto año del siglo XXI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor de culto entre críticos y lectores, él mismo definió los paisajes de sus libros como “naturalezas muertas creadas por un equipo de demolición”. Desde siempre su mirada ha sido apocalíptica y premonitoria. Si desde los años 60 Ballard creyó escribir sobre el futuro, en los últimos años sus novelas se han ido transformando en inquietantes y aterradoras descripciones de algo que se asemeja mucho más a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El mundo empezaba a florecer en heridas (...) Estas cópulas de genitales desgarrados y partes de automóviles componían una serie de módulos perturbadores, las unidades de la nueva moneda del dolor y el deseo” (Crash, 1979).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Crash, una suerte de sinfonía de esperma y líquido refrigerante que fue llevada al cine por David Cronenberg, el protagonista está obsesionado con la idea de estrellar su auto contra el de Elizabeth Taylor, sueña con el momento del choque y con inseminar el útero de la actriz entre los metales retorcidos y calientes del automóvil. La exhibición de atrocidades (1971), prohibida por su capítulo-cuento “Por qué quiero cogerme a Ronald Reagan”, aborda las posibles consecuencias mentales de la publicidad, las imágenes de torturas y los medios. En esa novela también queda por primera vezsarcásticamente demostrado el motivo del asesinato de Kennedy (el asesinato de J.F.K considerado como una carrera de automóviles cuesta abajo es un contrapunto tan esclarecedor como La Crucifixión de Cristo como una carrera de bicicletas cuesta arriba de Alfred Jarry). En Noches de cocaína, la violencia, las drogas y la prostitución son el aliciente que necesitan los dormidos resorts de la Costa Azul española para volver a despertarse de un millonario y aburrido letargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hace veinte años estas temáticas podrían haber sonado muy atípicas, hoy se lee casi con naturalidad por entre el humo del metro de Londres, los rieles de los trenes madrileños o cualquier hierro torcido del World Trade Center.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si de premoniciones se trata, ahí están los ecos de bombas en su reciente novela Milenio Negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dijo Joseph Conrad, otro eterno extranjero en suelo inglés, otro nihilista y creyente también de la secta de la confabulación y la paranoia: “El crimen es una condición necesaria de la existencia organizada. La sociedad es esencialmente criminal”. Sin duda alguna, Ballard comulga el mismo pensamiento, pero llevaría este razonamiento un poco más lejos, y mucho más adentro, de este nuevo “corazón de las tinieblas” del siglo XXI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, por primera vez, J.G. Ballard brinda su mirada ácida, polémica y profunda de estos nuevos ataques terroristas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas de sus descripciones parecieran contar la historia de los últimos estertores del capitalismo y de una sociedad alienada que sobrevive en un sistema que a pesar de la decadencia se adapta, es flexible y sobrevive. ¿Alguna vez imaginó que la realidad llegaría a acercarse tanto a sus fantasías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Hoy vivimos en una profunda crisis que no es económica, como la mayoría podría pensar. Como yo lo veo, el problema está en la psicología de la gran masa. El capitalismo tiene muchos recursos y es elástico, puede amoldarse a las circunstancias con admirable resistencia. Pero, ¿tenemos los seres humanos los mismos recursos? ¿Somos tan resistentes como el sistema? Yo creo que no, de ninguna manera. La gente en los países de Occidente, sobre todo en los más ricos, ha perdido la dirección, el sentido de la vida. Los políticos han perdido su autoridad. Aquí en Gran Bretaña, por ejemplo, la monarquía está exhausta y ya no tiene magia, las iglesias están vacías. ¿En qué puede creer la gente hoy? En el consumismo, eso es todo lo que nos queda. Comprar, comprar, comprar, pero nos sentimos vacíos. Necesitamos creer en algo y el peligro está en que comenzaremos a comportarnos como niños malcriados y aburridos, de manera destructiva, explotando nuestras propias psicopatologías con actos violentos y sin significado. Mire, por ejemplo, a cualquier banda de jóvenes aburridos, peleando, provocando, rompiendo vidrios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo interpreta estos últimos actos terroristas? ¿Es el cierre o el comienzo de una nueva etapa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron un acto regido por la locura. Ese día presenciamos un momento apocalíptico, fuimos testigos de una breve visión de un posible futuro. La locura nos está esperando a la vuelta de la esquina, a menos que seamos cuidadosos. Aquel día fue el comienzo de la Tercera Guerra Mundial, una guerra que se está dando entre la razón por una parte y la locura por otra. Y es una pena, pero los estadounidenses han aprendido muy poco de 9/11. La guerra en Irak es un error gigantesco y va a desestabilizar Medio Oriente por décadas. Los últimos atentados en Londres fueron una tragedia terrible para todos los que estamos envueltos, y la gente en esta ciudad sigue increíblemente pasiva, como aceptando que habrá futuros ataques, como si estas bombas fueran parte del mundo urbano post 2000. Esta pasividad es muy peligrosa, es la emergencia del fatalismo. Este fenómeno quizá se deba a que loslondinenses saben que estos ataques son un sin sentido. Y es que vivimos en la era de eventos sin sentido. Gente desquiciada abre fuego y dispara al azar en un supermercado y ¿qué hacemos? Limpiamos la sangre de los muertos y seguimos comprando. Esta es una respuesta muy peligrosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terrorismo anterior al 11-S parecía tener un rostro claro, se buscaba forzar cierto tipo de negociación dentro de una lógica política clara. ¿Cuál cree usted que son los móviles detrás de los últimos atentados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–A diferencia del IRA, estos terroristas no tienen objetivos políticos específicos. Ellos se oponen a la dominación americana en Medio Oriente, a la guerra de Irak, al apoyo de Estados Unidos a Israel. Pero los británicos jugamos un papel muy pequeño en todo eso. Pienso que las bombas en esta ciudad reflejan la profunda desesperación que corroe al mundo musulmán. Quizá quienes dirigen estos ataques saben inconscientemente que el Islam es una religión que está muriendo y que está perdiendo la batalla contra el mundo moderno. Los ataques suicidas son casi siempre un signo de desesperación ante la derrota inminente. Los pilotos kamikazes japoneses sabían que Japón había perdido la guerra. Los atacantes suicidas palestinos saben que no pueden derrotar a Israel. Los chechenios no pueden derrotar a Rusia. El Islam no puede derrotar a las fuerzas de la modernidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se imagina la psicología de estos terroristas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–En este sentido el aspecto relacionado con el show y los medios de comunicación no debe ignorarse. La noción de los 15 milisegundos de fama puede atraer a estos jóvenes. Muchos de ellos no tienen un centro en sus vidas, a diferencia de sus padres que han sido trabajadores esforzados. Estos terroristas han estado atrapados entre la sociedad de consumo, que es todo lo que conocen, y la tradición del Islam, que sólo tiene sentido en sociedades más primitivas. Volarse en pedazos con una bomba y matar a muchos inocentes en ese proceso es su manera de ser modernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su novela Noches de cocaína encontramos un concepto de la violencia, la prostitución y la drogadicción como herramientas para despertar a la sociedad, para devolverle algo de tensión y mantenerla activa. ¿Pueden interpretarse estos últimos actos terroristas como algo parecido a lo que ocurre en su novela?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–La violencia política energiza a las sociedades, pero es un precio terrible el que se paga con ella. El multiculturalismo ha sido algo de moda en el Reino Unido por muchos años y puede ser que se trate de un error muy serio. Y me refiero a una gran comunidad inmigrante cuyos modos de vida no han cambiado desde la Edad Media y que por eso se aísla. Muchos de estos grupos no están haciendo ningún intento de integrarse a la sociedad que los acoge y eso es un peligro muy grande. El gran éxito de Estados Unidos como un país de inmigrantes ha sido posible porque la sociedad norteamericana impone una monocultura, una manera de ser uniforme a todos quienes la componen, vengan de donde vengan. Para tener éxito en Norteamérica, se necesita primero ser norteamericano, compartir los valores del país y ser parte de la cultura del entretenimiento que los caracteriza. Pero las comunidades asiáticas en Gran Bretaña no hacen ningún intento de asimilarse. Eso debe cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En relación a esto y considerando el desarrollo de los poderes políticos y económicos que rigen el mundo y cómo se relacionan con los sectores menos poderosos, como América latina o Medio Oriente, ¿le parece que existe todavía una relación cercana entre política, pornografía y consumismo? ¿Es esa relación la misma que usted recrea en sus novelas o ha cambiado con los años?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–El consumismo es la cultura dominante de nuestro tiempo y absorberá cualquier área de la vida que quiera desarrollarse en cualquier parte del mundo. Esto incluye a la pornografía, ciertamente omnipresente, y luego a la religión y la política. Mi última novela, Milenio Negro, trata el temade la revolución de la clase media que se siente explotada y convertida en un nuevo proletariado, con un sistema educacional secretamente diseñado para mantenerlos pasivos. He leído, por ejemplo, que la clase media en Argentina se siente perseguida de esta misma manera y ha reaccionado a esa persecución y explotación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus novelas hay una línea muy difusa entre la vida pública y privada de los individuos, entre las acciones represivas de los estados y las libertades de los ciudadanos. ¿Estamos retrocediendo a una suerte de medievalismo con fronteras muy definidas entre amos y subordinados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Sí, absolutamente. Hoy es cada vez más difícil saber dónde situarnos, cuánta libertad tenemos realmente, cuánto de lo que hacemos y pensamos es nuestra voluntad y hasta qué punto estamos siendo manipulados como marionetas. Vale preguntarse, ¿es que acaso nuestra cultura del entretenimiento está diseñada para castrarnos, para negar nuestra voluntad? ¿Hasta qué punto la realidad se nos entrega re-definida, recreada para que la consumamos? ¿Hay una diferencia significativa entre la verdad y la mentira? ¿No es mejor, más cuerdo, asumir que el mundo a nuestro alrededor está desquiciado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar, ¿cuál es el rol de los estados, qué papel juega el primer ministro Tony Blair en esta tragedia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Blair es un actor, como lo fue antes Reagan. El primer ministro miente y cree en sus propias mentiras como si fueran palabras que lee en un libreto y que después actúa. Quizá sean sólo actores los únicos capaces de liderar las sociedades modernas, aunque aún tengo la esperanza de que no sea as&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-1297571683507743868?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/1297571683507743868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/j-g-ballard_05.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/1297571683507743868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/1297571683507743868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/j-g-ballard_05.html' title='J. G. BALLARD'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYj2-_W_6-I/AAAAAAAACeE/53cFRleBKDU/s72-c/jgballard460.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-129746674560322086</id><published>2009-02-04T10:00:00.001-02:00</published><updated>2009-02-04T10:00:00.866-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='J. G. BALLARD'/><title type='text'>J. G. BALLARD</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYjy0Z4odaI/AAAAAAAACd8/vfRx-Xxp6pY/s1600-h/ballard.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 195px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYjy0Z4odaI/AAAAAAAACd8/vfRx-Xxp6pY/s320/ballard.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298751943716926882" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ballard. Milagros de vida. &lt;br /&gt;Una autobiografía&lt;br /&gt;Por J. G. Ballard&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;LLEGADA A SHANGHAI (1930)&lt;br /&gt;Nací en el Hospital General de Shanghai el 15 de noviembre de 1930, tras un parto difícil que a mi madre, de constitución delgada y caderas finas, le gustaría describirme años más tarde, como si aquello revelara algo sobre la desconsideración del mundo. Mientras cenábamos solía decirme que mi cabeza se había deformado mucho durante el parto, y creo que en su opinión ese detalle explicaba en parte mi carácter rebelde en la adolescencia y la juventud (un amigo médico dice que no hay nada extraordinario en ese tipo de parto). Mi hermana Margaret, que vino al mundo en septiembre de 1937, nació por cesárea, pero nunca oí a mi madre decir que aquello tuviera mayor envergadura.&lt;br /&gt;Vivíamos en el 31 de Amherst Avenue, en la zona residencial del oeste de Shanghai, unos setecientos metros más allá del límite de la Colonia Internacional, pero dentro de la zona más amplia controlada por la policía de Shanghai. La casa sigue en pie, y en 1991, cuando visité Shanghai por última vez, era la biblioteca del Instituto Nacional de Electrónica. La Colonia Internacional, a lo largo de cuyo límite sur se encontraba la Concesión Francesa que casi la igualaba en tamaño, se extendía desde el Bund, la hilera de bancos, hoteles y empresas que daban al río Huangpu a lo largo de casi ocho kilómetros en dirección al oeste. Prácticamente todos los grandes almacenes, restaurantes, cines, emisoras y clubes nocturnos se encontraban en la Colonia Internacional, mientras que las fábricas estaban situadas en grandes zonas periféricas de Shanghai. Los cinco millones de habitantes chinos tenían libre acceso a la colonia, y la mayoría de las personas que veía por las calles eran chinas. Creo que había unos cincuenta mil extranjeros: británicos, franceses, estadounidenses, alemanes, italianos, suizos y japoneses, y un gran número de rusos blancos y refugiados judíos.&lt;br /&gt;Shanghai no era una colonia británica, como cree la mayoría de la gente, y no tenía nada que ver con Hong Kong o Singapur, ciudades que visité antes y después de la guerra y que parecían poco más que fondeaderos para barcos cañoneros, bases de reabastecimiento para el ejército en lugar de vibrantes centros comerciales, y que dependían demasiado de la ginebra con angostura y los brindis por el rey. Shanghai era una de las ciudades más grandes del mundo, como lo sigue siendo ahora, en un noventa por ciento china y cien por cien americanizada. Las estrafalarias exhibiciones publicitarias- tengo grabada en la memoria la guardia de honor compuesta por cincuenta jorobados chinos a las puertas del estreno de la película El jorobado de Notre Dame- formaban parte de la realidad cotidiana de la ciudad, aunque a veces me pregunto si el elemento del que carecía la ciudad era precisamente la realidad cotidiana.&lt;br /&gt;Con sus periódicos en todos los idiomas y sus montones de emisoras de radio, Shanghai era una ciudad mediática adelantada a su época, considerada el París de Oriente y la “ciudad más pecaminosa del mundo”, aunque de niño yo no sabía nada de sus miles de bares y burdeles. El capitalismo sin límites recorría llamativamente las calles llenas de mendigos que exhibían sus llagas y heridas. Shanghai era importante a nivel comercial y político, y durante muchos años fue la base principal del Partido Comunista Chino. En los años veinte se produjeron encarnizadas batallas callejeras entre los comunistas y las fuerzas del Kuomintang de Chiang Kai-chek, seguidas en los años treinta por frecuentes atentados terroristas con bombas, que apenas debían de resultar audibles con la música de fondo de los interminables clubes nocturnos, las exhibiciones de acrobacias aéreas y el lucro implacable. Entretanto, los camiones del Ayuntamiento de Shanghai recorrían a diario las calles recogiendo los cientos de cuerpos de indigentes chinos que morían de inanición en las aceras de la ciudad, las más duras del mundo. Las fiestas, el cólera y la viruela coexistían de algún modo con los trayectos de un niño inglés en el Buick familiar hasta la piscina del club de campo. El intenso dolor de oídos que provocaba el agua contaminada se veía aliviado por las ilimitadas Coca-Colas y los helados, y por la promesa de que el chófer pararía de vuelta a Amherst Avenue para comprar los últimos cómics estadounidenses.&lt;br /&gt;Cuando vuelvo la vista atrás y pienso en la educación de mis hijos en Shepperton, me doy cuenta de la cantidad de cosas que tuve que asimilar y digerir. En cada paseo en coche que daba por Shanghai, sentado con la niñera rusa Vera (supuestamente para evitar un intento de secuestro por parte del chófer, aunque no me imagino hasta qué punto aquella quisquillosa joven se habría arriesgado por mí), veía algo extraño y misterioso, pero me parecía normal. Creo que esa era la única forma posible de ver el caleidoscopio radiante y a la vez sangriento que era Shanghai: prósperos hombres de negocios chinos deteniéndose en Bubbling Well Road a saborear un dedal de sangre extraída del pescuezo de un ganso furioso atado a un poste de teléfono; jóvenes gángsters chinos vestidos con trajes estadounidenses dando una paliza a un tendero; mendigos peleándose por sus sitios; hermosas camareras rusas sonriendo a los transeúntes (me preguntaba qué tales niñeras serían comparadas con la hosca Vera, que controlaba malhumoradamente mi mente hiperactiva).&lt;br /&gt;No obstante, Shanghai me parecía un lugar mágico, una fantasía autogeneradora capaz de dejar muy atrás mi tierna mente. Siempre había algo raro e incongruente que ver: unos grandes fuegos artificiales que celebraban la apertura de un nuevo club nocturno mientras los carros blindados de la policía de Shanghai embestían contra una multitud vociferante de obreros amotinados; la legión de prostitutas con abrigos de piel situadas en el exterior del Hotel Park, “esperando a unos amigos”, según me decía Vera. Las cloacas desembocaban en el hediondo río Huangpu, y toda la ciudad apestaba miles de vendedores de comida china. En la Concesión Francesa, los enormes tranvías atravesaban las multitudes a toda velocidad y con gran estruendo, haciendo sonar sus campanas. Todo era posible, y se podía comprar y vender de todo. Hoy parece un decorado en muchos aspectos, pero en su día era real, y creo que una parte de mis obras de ficción han constituido un intento por evocarla a través de otros medios aparte de la memoria.&lt;br /&gt;Sin embargo, al mismo tiempo, la vida de Shanghai tenía un lado estrictamente formal: los banquetes de boda en el Club Francés, en los que yo hacía de paje y probé los canapés de queso por primera vez, que me parecieron tan asquerosos que pensé que había pillado una terrible enfermedad nueva. En el hipódromo de Shanghai se celebraban carreras de caballos, y todo el mundo se vestía de etiqueta, mientras que en la embajada británica del Bund se organizaban diversas reuniones patrióticas, acontecimientos muy formales que conllevaban horas de espera y que por poco me volvían loco. Mis padres organizaban cenas de afectada solemnidad en las que todos los invitados probablemente estaban borrachos y normalmente concluían para mí cuando un alegre colega de mi padre me encontraba escondido detrás de un sofá, escuchando conversaciones que no esperaba entender.&lt;br /&gt;-Edna, hay un polizonte a bordo…&lt;br /&gt;Mi madre me habló de una recepción celebrada a principios de los años treinta en la que me presentaron a la señora Sun Yat-sen, la viuda del hombre que derrocó a los manchúes y se convirtió en el primer presidente de China. Sin embargo, creo que mis padres probablemente preferían a su hermana, la señora de Chiang Kai-chek, buena amiga de Estados Unidos y de las grandes empresas estadounidenses. Mi madre era entonces una hermosa joven de treinta y tantos años y una figura popular en el club de campo. En una ocasión fue elegida por votación la mujer mejor vestida de Shanghai, pero no estoy seguro de si ella se lo tomaba como un cumplido o si realmente disfrutó del tiempo que pasó en Shanghai (aproximadamente de 1930 a 1948). Años más tarde, cuando ya había cumplido los sesenta, se aficionó a los viajes en avión de larga distancia y visitó Singapur, Bali y Hong Kong, pero no volvió a Shanghai.&lt;br /&gt;-Es una ciudad industrial -explicó, como si de ese modo zanjara el tema.&lt;br /&gt;Sospecho que a mi padre, con su pasión por H.G. Wells y su confianza en la ciencia moderna como salvadora de la humanidad, le gustaba mucho más Shanghai. Siempre decía al chófer que redujera la velocidad cuando pasábamos por los lugares importantes de la ciudad: el Instituto Radiológico, donde se curaba el cáncer; la enorme finca de los Hardoon, en el centro de la Colonia Internacional, creada por un magnate inmobiliario iraquí al que un adivino había dicho que se moriría si dejaba de edificar, y que había seguido construyendo complejos pabellones por todo Shanghai, muchos de los cuales eran edificios sin puertas ni interior. Un día, en medio del caos del tráfico del Bund, señaló a “Dos Pistolas” Cohen, el entonces famoso guardaespaldas de los caudillos chinos, y yo miré con asombro infantil un gran coche estadounidense con hombres armados apostados en los estribos, al estilo de Chicago. Antes de la guerra mi padre solía llevarme al otro lado del río Huangpu, a la fábrica que su empresa tenía en la orilla oriental; todavía recuerdo el espantoso ruido de las naves de hilado y tejido, los cientos de telares enormes vigilados por adolescentes chinas, preparadas para detener la máquina si se rompía un solo hilo. Hacía mucho tiempo que aquellas campesinas chinas se habían quedado sordas por el estrépito, pero eran el único apoyo con que contaban sus familias, y mi padre abrió una escuela al lado de la fábrica en el que las chicas analfabetas podían aprender a leer y escribir y tener alguna posibilidad de convertirse en oficinistas.&lt;br /&gt;Aquello me impresionaba mucho, y meditaba largo y tendido en el viaje de vuelta hacia el otro lado del río, mientras el transbordador evitaba las decenas de cadáveres de chinos cuyos empobrecidos familiares no podían permitirse un ataúd y los arrojaban a las aguas residuales en el desagüe de Nantao. Adornados con flores de papel, los cuerpos se movían a la deriva de un lado a otro mientras el ajetreado tráfico fluvial de los sampanes motorizados se abría camino a través de la bamboleante regata.&lt;br /&gt;Shanghai era extravagante pero cruel. Incluso antes de la invasión japonesa de 1937, cientos de miles de campesinos chinos desarraigados se vieron atraídos por la ciudad. Pocos encontraron trabajo, y ninguno encontró caridad. En aquella época anterior a la aparición de los antibióticos, había oleadas de epidemias de cólera, fiebre tifoidea y viruela, pero de algún modo sobrevivimos, en parte porque nuestros diez criados vivían en la finca (en unas dependencias del servicio que eran el doble de grandes que mi casa de Shepperton). El ingente consumo de alcohol puede que ejerciera una función profiláctica; años más tarde, mi madre me dijo que varios empleados ingleses de mi padre bebían sin parar durante la jornada laboral en la oficina y seguían bebiendo hasta la noche. Aun así, yo contraje la disentería amébica y pasé unas largas semanas en el Hospital General de Shanghai.&lt;br /&gt;En conjunto, estaba bien protegido, habida cuenta de los temores a que fuera secuestrado. Mi padre estaba involucrado en disputas laborales con los líderes sindicalistas comunistas, y mi madre creía que lo habían amenazado de muerte. Supongo que llegó a algún tipo de arreglo con ellos, pero guardaba una pistola automática entre sus camisas en el armario de una habitación, y yo la encontré a su debido tiempo. A menudo me quedaba sentado en la cama de mi madre con la pequeña arma cargada, desenfundando como los pistoleros y apuntando a mi reflejo en el espejo de cuerpo entero. Tuve la suerte de no dispararme y la sensatez de no alardear delante de mis amigos del Catedral School.&lt;br /&gt;Pasábamos los veranos en el centro turístico costero de Tsingtao, al norte, lejos del calor atroz y el hedor de Shanghai. Los maridos se quedaban en la ciudad, y sus jóvenes esposas se lo pasaban en grande con los oficiales de la Marina Británica que estaban de permiso. Hay una fotografía en la que aparece una docena de mujeres vestidas elegantemente, todas ellas sentadas en una silla de mimbre y con un oficial bronceado sonriendo radiantemente detrás de ellas. ¿Quiénes eran los cazadores y quiénes los trofeos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-129746674560322086?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/129746674560322086/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/j-g-ballard.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/129746674560322086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/129746674560322086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/j-g-ballard.html' title='J. G. BALLARD'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYjy0Z4odaI/AAAAAAAACd8/vfRx-Xxp6pY/s72-c/ballard.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-2044203225975535234</id><published>2009-02-03T10:00:00.002-02:00</published><updated>2009-02-03T10:00:00.460-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='JORGE ENRIQUE LAGE'/><title type='text'>JORGE ENRIQUE LAGE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYeh2r8YxBI/AAAAAAAACd0/py0qqYVWU3Q/s1600-h/jorge+e+lage.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 180px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYeh2r8YxBI/AAAAAAAACd0/py0qqYVWU3Q/s320/jorge+e+lage.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298381447505691666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;jorge Enrique Lage (La Habana, Cuba, 1979)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Diario de un asesino en el Jurásico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la esquina de Línea y Paseo encontré un brontosaurio.&lt;br /&gt;Muerto.&lt;br /&gt;(género Apatosaurus orden Saurisquios cadera de reptil suborden Saurópodos)&lt;br /&gt;Parecía una montaña de estiércol verde.&lt;br /&gt;Unos niños jugaban sobre el estiércol y a ratos parecían niños verdes.&lt;br /&gt;Les pregunté si alguno de ellos lo había matado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Nosotros lo encontramos muerto. –Nosotros no somos asesinos.&lt;br /&gt;–Nosotros todavía no sabemos matar a nadie.&lt;br /&gt;–16 de septiembre. Hoy es el cumpleaños de…&lt;br /&gt;El que dijo eso último estaba leyendo un notebook tapa dura con Kenny McCormick en la tapa.&lt;br /&gt;Él mismo era un Kenny sin capucha, horriblemente despeinado, todo cubierto de sangre y lodos viscosos.&lt;br /&gt;–¿Eso es tuyo? –le pregunté.&lt;br /&gt;–Sí. Me lo acabo de encontrar en el estómago del brontosaurio.&lt;br /&gt;Ah, mira hasta dónde eres capaz de ir y de dónde eres capaz de salir para contarlo. Vas a ser grande cuando seas grande, pensé. O vas a ponerte a escribir.&lt;br /&gt;–Te lo cambio –le dije.&lt;br /&gt;–Un dólar –propuso. Yo le propuse que mejor un caramelo de menta: también son verdes.&lt;br /&gt;Kenny estuvo de acuerdo.Cerramos el negocio y yo me fui. Punto final.&lt;br /&gt;Aquí es donde empieza esto.&lt;br /&gt;Abrí el cuaderno.&lt;br /&gt;Era un diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;16 de septiembre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hoy es el cumpleaños de alguien que conocí pero no conocí, alguien que una vez me dijo: «Utiliza todo lo que tengas». Nunca supe qué quiso decirme, pero sospecho alguna relación con la serie que voy a empezar hoy. Un desarrollo de ideas destinado sin remedio al titular y la leyenda. Lo haré para mí y para ellas y, de cierta forma, creo,también para él. Felicidades.&lt;br /&gt;¿Se imaginará qué es todo lo que tengo, lo único que tengo?&lt;br /&gt;Sí, voy a empezar con J. Acabo de decidirlo. No porque sea una puta: todas lo son. Voy a empezar con J porque es la manera más perversa y más heavy (la única manera) de empezar por el principio. Y él, dondequiera que esté, sabe de lo que hablo. Es escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui a buscar una casa de dos plantas con cerca y jardín.&lt;br /&gt;Continente Nuevo Vedado.&lt;br /&gt;Las malezas cubriéndolo todo.&lt;br /&gt;Formas pequeñas de tipo roedor atravesando la maleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta de la casa de J estaba abierta. Entré. Puse el televisor a mitad de un videoclip de Evanescence. Subí el volumen y las escaleras y la encontré sobre la sábana roja.&lt;br /&gt;Muy desnuda y muy pálida, una muñeca gótica estilo Amy Lee. Nada te costaba imaginarla con un martillo neumático en las manos, destrozando el suelo bajo tus pies sin alterarse el maquillaje.&lt;br /&gt;Me miró. No parecía sorprendida.&lt;br /&gt;Breathe into me and make me real Bring me to life&lt;br /&gt;–¿Y quién eres tú? –pestañeó.&lt;br /&gt;–Uno que llega demasiado tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sangre ya se había secado en la sábana y en la piel.&lt;br /&gt;Lo sé porque me acerqué a tocarla. Ella se dejó tocar.&lt;br /&gt;Now that I know what I'm without you can't just leave me&lt;br /&gt;Dijo: Te pareces mucho a alguien que quise como una loca.&lt;br /&gt;Dijo: ¿De dónde eres?, y yo no supe a qué dónde se refería.&lt;br /&gt;(tiempo, planeta, continente, ficción, verdad, pesadilla)&lt;br /&gt;Ella, la voz cada vez más suave, precisó: De qué continente.&lt;br /&gt;Acaso porque era la única opción que nos evitaba problemas.&lt;br /&gt;–No estoy seguro de que tú y yo usemos los mismos mapas –le dije, y me senté a su lado, y pensé: Ahora le muestro el diario y le explico que hay otras como ella, por supuesto, que no es la única, por suerte, que ha sido el principio pero no es el fin.&lt;br /&gt;Y chao. Hasta no sé cuándo, preciosa. Hasta no sé dónde.&lt;br /&gt;Pero lo que hice fue quedarme en silencio, aniquilado, mirándola y mirando las paredes cargadas de gráfica siniestra (probablemente japonesa) y mirando por la ventana unas formas pequeñas de tipo roedor sobre las ramas de un árbol.&lt;br /&gt;–Mamíferos primitivos –dijo ella.&lt;br /&gt;–Mamíferos primitivos –repetí yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;1 de octubre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando dejé la casa de K (si se puede llamar así una estructura de troncos sobre las ramas de un árbol) me puse a caminar esas calles que todavía me guardan buenos recuerdos. Entré al cine Mónaco, que ahora es una sala triple X, y vi un hardcore medio humorístico, con Sheila Roche. Sin comentarios. Pero es saludable, de vez en cuando, una dosis de algo que esté lejos del perfecto cine equivocado, todas aquellas películas con clima de invernadero.&lt;br /&gt;(Suite Habana pudiera ser la excepción.)&lt;br /&gt;El clima de infierno de esta ciudad seguramente se parece al de La Tierra hace un montón de años, digamos 145 millones. Es un clima tan cálido y tan húmedo que enloquece. Tan cálido y tan húmedo como los cuerpos de ellas. Sus cuerpos prehistóricos. Los cuerpos en una post-historia. La locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde allá arriba podían verse todas las azoteas de un barrio llamado La Víbora.&lt;br /&gt;Podían verse los grandes hoteles, los hoteles que tienen casinos, los hoteles en cuyas azoteas se posan los helicópteros.&lt;br /&gt;Y además de helicópteros, podías ver volar los pterodáctilos.&lt;br /&gt;(o pterosaurios:11-12 metros envergadura de alas: los animales voladores más grandes que te hayas creído)&lt;br /&gt;Incluso, si no tenías nada en qué creer, podías contemplar las luces de la torre de la Plaza de la Revolución.&lt;br /&gt;–Creo que voy a bajar de aquí –dijo K–. Ya nada de esto tiene sentido.&lt;br /&gt;Yo había estado (casi todo el tiempo) sentado junto a un cajón de madera (casi todo era de madera) mirando postales: Buenos Aires, París, Hong-Kong. Jugadas de admiración, propuestas de matrimonio, confesiones de cualquier tipo y en cualquier idioma. Seattle, Hiroshima, Estambul: distintas caligrafías desde distintas ciudades del mundo.&lt;br /&gt;Aunque, por otra parte, ninguna de esas ciudades existe todavía.&lt;br /&gt;–Pues déjame decirte que te pareces mucho a él –fue el único comentario de K luego de un rato sumergida en las barbaridades literarias del diario–. Físicamente, quiero decir.&lt;br /&gt;Ahora estaba parada entre las ramas de la puerta, anunciándose a sí misma que iba a bajar.&lt;br /&gt;Me daba la espalda y su bata transparente me permitía ver la espalda limpia de sangre, me permitía imaginar su cuerpo sin todas esas puñaladas que recién había visto en el abdomen y los senos.&lt;br /&gt;Así: las bellas puñaladas.&lt;br /&gt;Los senos imperdonables.&lt;br /&gt;–Déjame bajar yo primero –le pedí, y ella dijo:&lt;br /&gt;–Deberías probar estar un rato tú solo en estas alturas.&lt;br /&gt;Yo no quise probarlo. Por si acaso.&lt;br /&gt;Ella esperó. Quizás bajó detrás de mí.&lt;br /&gt;Quizás ella tenía razón y ya nada tenía sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo: entonces lo anterior tampoco tiene sentido.&lt;br /&gt;Ni siquiera una intención, pueden estar seguros, en esta imagen de una cabaña de troncos que una muchacha se ha construido en la copa de un árbol, contra todo el mundo, casi al principio del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;13 de octubre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hoy anduve por los puentes, por las bocas de los túneles, me entretuve en esos ambientes que fabrica el Almendares y decidí dejar a L para mañana. Hay lugares así, de donde no quisieras moverte, donde la ciudad te promete algo que después no cumple, pero basta con la promesa. Yo tengo un mapa de esos lugares.&lt;br /&gt;En general, es importante tener siempre un mapa. O más de uno.&lt;br /&gt;Mañana, buscar a L del otro lado del río, quinta avenida adentro. Ojala no se interprete mal lo que voy a hacer, no quiero crear un problema diplomático. De todas formas, sé que siempre me perseguirán las interpretaciones erróneas, las malas lecturas. Tengo miedo a que alguien que no sepa leer encuentre un día estos fragmentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L es extranjera&lt;br /&gt;Yo también, pero ella lo es en el sentido inmediato de la palabra.&lt;br /&gt;Incluso, para mayor claridad, vive en una embajada en Miramar.&lt;br /&gt;Es decir, vivía.&lt;br /&gt;Es decir, la embajada de un país que se inaugurará dentro de unos cuantos millones de años. Como los Estados Unidos de América.&lt;br /&gt;–Tenemos un amigo común –le dije al intercomunicador de la entrada y, una vez adentro, ella me dijo:&lt;br /&gt;–Cuando te vi de lejos pensé que eras él. Pensé que volvía, como dice el dicho, al lugar del crimen. Entonces me pregunté qué estaba haciendo yo en un lugar del crimen.&lt;br /&gt;Por qué ese lugar y los otros me resultaban tan obsesivamente familiares.&lt;br /&gt;–Tú te pareces... Tú eres igual que él, pero no eres igual que él,¿verdad?&lt;br /&gt;–No sé –respondí–. Lo conocí, pero no lo conocí. ¿Cómo era?&lt;br /&gt;–Un chico malo. Un adolescente de 25 años. Uno de esos tipos solitarios que una ama precisamente porque sabe que son peligrosos e incapaces de amar de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah,yo no le dije cuánto me hubiera gustado encajar en esa descripción.&lt;br /&gt;Le quité el diario de las manos y la besé. Labios fríos. Me haló hacia una mesa encristalada,papeles y bolígrafos y otras basuras de oficina cayeron al suelo mientras nos desnudábamos con torpeza, sus muslos tan fríos y tan húmedos, todo ese cuerpo bajo cero, por supuesto que no pude. Debo haber metido la lengua en todos sus agujeros, especialmente los agujeros abiertos por la hoja del cuchillo, pero al final no pude. Ella me pidió que dejáramos de jugar, estaba harta de juegos.&lt;br /&gt;Yo también.&lt;br /&gt;Y de muchas otras cosas.&lt;br /&gt;L se levantó del cristal, y bajo el cristal de la mesa vi un mapa de La Tierra, y La Tierra tenía dos supercontinentes, al sur y al norte, divididos por una franja de mar cuya parte occidental quedaba por la zona del Mediterráneo.&lt;br /&gt;L se acomodó la ropa y volvió a la lectura. Yo sentí que algo me hacía presión en el pie y de pronto me vi en el suelo, acariciando a una estegobebé.&lt;br /&gt;Bebé de estegosaurio.&lt;br /&gt;(lugar común la silueta blindada con placas y púas, muy poco comunes los fósiles)&lt;br /&gt;–Mi mascota –dijo ella–. Su nombre es Daína Chaviano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;29 de octubre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Por extraño que parezca, escribo esto en un notebook medio infantil que tiene un personaje de South Park en la cubierta. Regalo de M, que me dijo: «Escribir es una terapia». Esta mañana, mientras removía la hoja del cuchillo dentro de alguno de sus órganos, le dije al oído: «Es la peor de las terapias», y ella me miró sin decir nada (bueno, yo le estaba tapando la boca) y murió así, con los ojos abiertos, unos instantes después.&lt;br /&gt;A las cuatro las dejé con los ojos abiertos. Estoy seguro de eso.&lt;br /&gt;Ahora esas miradas últimas me siguen a todas partes, desde los McDonald’s hasta las estaciones del metro, brillan en las luces de neón. Como si la ciudad pensara, a través de ellas y al igual que ellas, que algo no funciona bien en mi cabeza. Sé que es el resultado de llevar al límite cierta ironía, otra sustancia, nuevos movimientos. La característica principal de esta ciudad es el rechazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminé casi todo Malecón. En el mar, a lo lejos, se asomó un plesiosaurio.&lt;br /&gt;(los hay de cuello largo y cabeza pequeña y los hay de cuello corto y cabeza grande)&lt;br /&gt;Llegué al edificio. El elevador no quiso llevarme pero de todas formas no tuve que subir tanto, no hasta el apartamento de M.&lt;br /&gt;La encontré sentada en las escaleras.&lt;br /&gt;Escaleras al seudocielo de Centro Habana.&lt;br /&gt;Oscuridad. Una linterna. Me cubrí con Kenny para que no iluminara mi rostro.&lt;br /&gt;–Yo conozco ese cuaderno –dijo. Le pedí que apagara la luz y recité una introducción.&lt;br /&gt;Ella no quiso ni mirar el diario. Le resumí algunas escenas.&lt;br /&gt;–Así que soy la cuarta... ¿y la última?&lt;br /&gt;–Disculpa, pero eso no voy a decírtelo.&lt;br /&gt;Ocupé un espacio en los escalones. No nos podíamos ver las caras pero yo sí podía sentir su olor a barbie con sueños de actriz.&lt;br /&gt;Sueños cumplidos ,me dijo. Su nombre iba a ser citado cuando se hablara del cine que nos sacó del letargo.&lt;br /&gt;–Acabo de hacer una película con Terence Piard.&lt;br /&gt;–Está muerto –observé.&lt;br /&gt;–Yo también. No importa. De todas formas es la mejor película que se ha hecho en este país.&lt;br /&gt;Su olor a top girl pelirroja. El pelo recién lavado. La sangre diluida.&lt;br /&gt;–¿En qué piensa una mujer cuando piensa que ya nada ni nadie le puede hacer daño?&lt;br /&gt;Todavía no sé de dónde saqué esa pregunta. M no respondió. La luz de la linterna inundó mi rostro. Cerré los ojos y de alguna forma llegó a mí, de su cuerpo al mío, todo el estremecimiento físico. Pude sentirlo.&lt;br /&gt;–¿En qué piensa un serial killer cuando piensa que lo ha ido dejando todo atrás?&lt;br /&gt;Yo tampoco respondí. Pasó mucho tiempo en pocos segundos y después fue la oscuridad de nuevo y el sonido de sus pasos escaleras arriba y después otra vez el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí a la calle.&lt;br /&gt;Llovizna Malecón. Por cuarta vez consecutiva tuve la sensación de que todo había sido demasiado corto, demasiado tarde, demasiado nada.&lt;br /&gt;Y me dije: demasiado corto, demasiado tarde, demasiado nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;7 de noviembre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Casi 8 porque es casi medianoche. Tengo las manos vacías y no tengo sueño. Hace unas horas arrojé el cuchillo al mar tan lejos como pude. Es decir: muchas millas. Ahora debe estar en un fondo sin peces lindos, en compañía de los galeones, las balsas y los submarinos nucleares.&lt;br /&gt;Por cierto, era un cuchillo japonés. Ignoro las implicaciones.&lt;br /&gt;Está claro que no me voy a detener ahora. He pensado en una nueva serie, sin puñaladas. Otro estilo, otro diario. Llega un momento en que te das cuenta que tienes más cosas para utilizar, más de las que tú creías, y quieres utilizarlas sin demora. Creo que ya sólo encontraré el final si me sucede algo imposible, como morir de frío en La Habana. Como ser devorado por un dinosaurio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un motivo circular, pensé cuando vi de nuevo la pandilla de niños.&lt;br /&gt;Las estructuras te persiguen aunque tú quieras convertirlas en ruinas.&lt;br /&gt;Ahora estaban jugando entre las ruinas del Morro y, a ratos, ellos mismos parecían pequeñas ruinas.&lt;br /&gt;No vi a Kenny McKormick con ellos. Supuse que ya había crecido y era semejante a un dios.&lt;br /&gt;Un dios con capucha naranja y autógrafos en inglés.&lt;br /&gt;Es cierto lo que dicen: Every generation has a legend.&lt;br /&gt;Me puse a pensar en todo lo que me separaba de esos niños.&lt;br /&gt;Tengo 25 años. Tengo memoria. Tengo desesperanza y desescritura. Nada más. Fui hasta los arrecifes y lancé el diario al mar tan lejos como pude.&lt;br /&gt;Un plesiosaurio de cuello largo y cabeza pequeña lo siguió con la vista, lo atrapó con la boca, se lo tragó. Punto final.&lt;br /&gt;Aquí es donde termina esto.&lt;br /&gt;¿Alguna otra cosa que decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A propósito, no es cierto lo otro que dicen: la ciudad de la que hablo, el lugar de los lugares del crimen, no es un artificioso paraíso de reptiles.&lt;br /&gt;Por ejemplo: no encontrarán en ella un sólo T-rex.&lt;br /&gt;Tampoco velocirraptores.&lt;br /&gt;Nada de eso.&lt;br /&gt;No estamos en el Cretácico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;*&lt;br /&gt;DEL BARRO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El torno gira y gira y mis manos moldean el barro que no veo, que nunca he visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo era aprendiz de alfarero. El primer día me senté en el suelo, apoyando la espalda contra la pared mientras el maestro moldeaba el aire con sus manos. Lo miré consternado, sin comprender. ¿Te gusta?, me preguntó. Yo miré el espacio vacío adonde señalaba y respondí que sí, que me gustaba mucho. El maestro sonrió satisfecho. Aprendí que en lo sucesivo no habría nada que comprender. Aprendí, pese a la invisibilidad del barro, el oficio de mi maestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy alfarero. Ahora tengo un aprendiz que desde el suelo, con la espalda apoyada contra la pared, me mira consternado mientras trabajo. Sé que no comprende nada; aún ignora que no hay nada que comprender. ¿Te gusta?, le pregunto y él balbucea que sí, que le gusta mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temo entonces que la escena se repita ad infinitum, y mi aprendiz se haga alfarero y tenga un aprendiz que lo mire consternado y que a su vez se haga alfarero y tenga un aprendiz que lo mire consternado y que a su vez se haga alfarero y tenga un aprendiz que lo mire consternado y que a su vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto si llegará el día en que nada de esto importe, en que no quepa hablar de trivialidades tales como el barro o el torno que gira y gira o el espacio vacío –¿vacío?– donde unas manos moldean –¿moldean?– la vasija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Vasija?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;DE SISMOS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que hubo un terremoto al norte. Yo estaba en algún lado de la frontera. En un Burger fronterizo conocí al tijuanólogo. Una grieta se abrió en la calle frente a nosotros. Nos fuimos dentro de esa grieta que era un abismo. Nadie nos devolvió la mirada. Hicimos autostop. Camiones repletos de hombres-bala en dirección contraria. Carros de carrocería tiroteada. Escuchamos hablar a la gente del narco. El tijuanólogo hablaba de narcoficciones. Sostenía la tesis de que no estábamos huyendo del terremoto sino desplazándonos en él. Llegó a decir que nosotros dos éramos el terremoto. Abríamos grietas en las placas de la península para entrar y salir. ¿Hacia dónde?, le pregunté por preguntar. La península se iba volviendo árida. Calurosos los moteles del sur. Los hombres-bala que no querían saber nada de nosotros continuaban cayendo en picado sobre las carreteras. La gente seguía hablando de California, interminablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;DE GÁRGOLAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te gustan mis tetas?, preguntó, y yo no dije nada y ella dijo: Son tuyas, pellízcame, aráñame, muérdeme, no sé, lo que se te ocurra, estoy habituada al dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me negué, por supuesto, y de pronto ella dio un salto en la cama y dijo: Esto es el colmo, acabas de echarlo todo a perder, me has decepcionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces yo iba a decirle que estoy habituado a decepcionar, pero llegaron esos dos buitres y se posaron en la ventana como dos gárgolas y todo se volvió mucho más oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella les dijo: Acérquense, y los buitres se posaron frente a ella y los dos pezones quedaban justo a la altura de los dos picos y ella preguntó: ¿Les gustan mis tetas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que los buitres no respondieron sino que me miraron como pidiendo mi opinión o como esperando mi orden y ella dijo: Son suyas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces yo hice un gesto de asentimiento con la cabeza y me fui porque claro, seguramente preferían estar a solas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;DE ONDAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Tierra estaba muerta y ellos decidieron formar una banda: guitarras eléctricas, bajo y batería, teclado y sintetizador de ondas corrosivas. Se hicieron llamar Acid Rain. Se hicieron famosos. Viajes por todo el mundo con su música, hasta que un día les dijeron: «Eso es música para retrasados mentales».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces decidieron disolver el grupo y formar un grupo nuevo: ellos mismos. La Tierra seguía muerta. Se hicieron llamar Acid Rain. Viajaron mucho más que antes y su fama se multiplicó tanto como su música. Pero les dijeron: «Eso es música para espantapájaros posmodernos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces decidieron disolver el grupo y formar un grupo nuevo: ellos mismos. De nuevo la fama, de nuevo Acid Rain en todas las camisetas y todas las bocas. Casi viajaban con la esperanza de encontrar a alguien que no conociera su música. Y encontraron a alguien que les dijo: «Eso es música para sordos de otro planeta».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces decidieron, por fin, hacer sonar sus instrumentos, sobre todo el sintetizador de ondas corrosivas. De todas formas, la Tierra ya estaba muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage (La Habana, Cuba, 1979) es licenciado en Bioquímica, narrador, especialista del Centro de formación literaria “Onelio Jorge Cardoso”, jefe de redacción de la revista de narrativa El Cuentero y editor de Caja China Editorial. Ha publicado tres libros de cuentos: Yo fui un adolescente ladrón de tumbas (Editorial Extramuros, La Habana, 2004), Fragmentos encontrados en La Rampa (Casa Editora Abril, La Habana, 2004) y Los ojos de fuego verde (Casa Editora Abril, La Habana, 2005) y es autor de la novela El color de la sangre diluida (Editorial Letras cubanas 2007). Cuentos suyos han aparecido en varias antologías y revistas cubanas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Dije que había que leerlo. O intentarlo, por lo menos. Va más allá del calor y los paseos por la Rampa. Las mujeres y mulatas. La salsa. Más allá de una foto de la Habana, una foto sucia, Lage nos lleva de la mano a un abismo. Casi conectando con los límites de la ciencia ficción se decide por la sangre azulina, tornasolada. La literatura cubana transitando entre libros y mujeres muertas, norteamericanas, desangradas, que vienen y llegan por carreteras que el autor imagina veloces. Mujeres que sueñan con su sangre. Sangre, sueños, alcohol, sueño, sangre, exceso de artificio. Exceso de narrador en sí mismo. Acá un intento, una conversación con Lage y su narrativa».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Es tu libro un homenaje a American Psycho de Breat Easton Ellis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No concebí el libro como un homenaje a ningún autor en particular, aunque desde luego puede ser leído de esa manera. Hay referencias directas a Ellis, como a muchos otros escritores. Puestos a entrever homenajes y cosas por el estilo, me parece bien que sea ese nombre el que resalte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Narrar para ti es narrar el “otro vómito”, como dices en tu libro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí, podría ser. Lo que sale justamente detrás de las palabras. Narrar con esa sustancia que queda, como un malestar, como una indigestión, en el interior de la historia que estás contando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Trabajas con mezclas de sueños, películas, escritores, actores, lo reciclas todo. Pareciera a ratos una escritura dadaísta, a veces limita con lo fantástico o la ciencia ficción, pero sólo se queda en esos límites, no se interna en ellos. ¿Cómo definirías tu narrativa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;I have nI idea. No soy el lector indicado para dar definiciones. Eso que mencionas de la mezcla y el reciclaje parece ser un buen punto de partida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿A qué escritores te sientes cercano? Al parecer los norteamericanos contemporáneos como Foster Wallace, Philip K. Dick, Breat Easton Ellis, Carl Sagan, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Carl Sagan no juega en esa liga, definitivamente. Además de los tres primeros: Stephen King, Raymond Chandler, Francis Scott Fitzgerald, John Dos Passos, J. D. Salinger, Vladimir Nabokov, Charles Bukowski, William Saroyan, Lorrie Moore, Ray Bradbury, H. P. Lovecraft, Edgar Allan Poe, Mark Twain, O. Henry...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Al parecer tienes una visión negativa de algunos narradores cubanos, por no decir de toda la literatura cubana. Por ejemplo, con los del grupo diáspora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No tengo una visión negativa de Diápora(s). Todo lo contrario. Si tuviera una visión negativa no hubiera fabricado ese guiño en el cuento que se llama “Yo también fui deleuziano”. Claro que se trata de un guiño sarcástico, no podía ser de otra manera. Hubo un tiempo en que el efecto Diáspora(s) fue fundamental para mí, sobre todo como lector, y en cierto modo todavía lo es, pero llega un momento en que necesitas tomar un poco de distancia y poner las cosas en perspectiva. Con respecto a la literatura cubana, no tengo una visión negativa ni positiva de ella como totalidad. Es decir, no creo en esa totalidad. Me interesan unos cuantos narradores cubanos; algunos de ellos, incluso, están vivos. Pero en general la narrativa cubana actual, la mayoritaria, digamos, la que se publica y se premia y se clona, no me interesa para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Y con los escritores cubanos que se van al extranjero? Algunos critican ese estereotipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No sé si hay un estereotipo. Yo soy un escritor cubano que ha salido al extranjero. Si te refieres a los escritores cubanos que viven o han vivido en el extranjero, existe mucha variedad, tanta variedad como la que existe en Cuba: hay casi famosos, hay vedettes, hay pobres diablos desconocidos; hay buenos escritores y escritores mediocres, en fin... Lo que tal vez sí se ha creado es un estereotipo mediático de escritor cubano exiliado, un registro de lugares comunes que también forma parte del discurso sobre lo que significa ser un “escritor cubano” en general. Por supuesto, me interesa una escritura que reaccione contra eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En base a eso mismo, qué posibilidades tienes de desarrollar tu carrera literaria en Cuba. Digo, de publicar sin censura, o de publicar, que ya es difícil para muchos escritores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ojalá pudiera responderte eso. Ignoro qué posibilidades voy a tener en el futuro en Cuba o en otro país. Creo que el asunto de la censura todavía da para largo. Fuera de eso, lo de publicar por publicar es relativo, en Cuba muchísimas cosas se publican con bastante facilidad. Por el momento, más que una carrera, lo que me preocupa es cómo desarrollar una obra literaria lo más vital posible y de la que me sienta satisfecho. Me temo que eso va a resultar difícil en cualquier parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Ha cambiado el acceso que tienen a la compra de libros, leer a autores extranjeros en Cuba? ¿Crees que ese bloqueo ha intervenido mucho tu escritura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El problema sigue siendo clave. Los autores extranjeros contemporáneos que están en librerías son pocos, y son los que publican con mejor o peor criterio unas pocas editoriales nacionales. Cuba está prácticamente al margen del circuito de distribución de editoriales como Anagrama y Mondadori, por ejemplo, así que la circulación de los libros de muchísimos autores es un tráfico tortuoso al margen de las librerías y que depende de gestiones personales. Ese aislamiento, que yo encuentro particularmente duro, te perjudica como lector y por supuesto interviene en la escritura. Las consecuencias pueden ser negativas o no, ahí entran otros factores. Es imposible saber cómo escribiríamos de haber podido leer en determinado momento el libro que no leímos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Qué escritores tienes de referencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;... y además de los norteamericanos: Douglas Coupland, J. G. Ballard, Karel Capek, Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges, César Aira, Ricardo Piglia, Enrique Vila-Matas, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas. Etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Qué lees ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Una novela de James Ellroy. El número de marzo de la revista Quimera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es para ti la literatura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Recientemente he suscrito la afirmación de Bolaño: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Recomienda un escritor cubano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hay unos algunos poetas que derriban el techo. Hay que leer, por ejemplo, a Juan Carlos Flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Claudia Apablaza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuéntame del proyecto Centro Onelio Jorge Cardoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jorge Enrique Lage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El Centro Onelio Jorge Cardoso comenzó hace diez años como un curso-taller de técnicas narrativas dirigido Eduardo Heras León en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Después el proyecto fue creciendo y hoy cuenta con una sede institucional propia, una revista dedicada a la narrativa –El Cuentero– y una pequeña editorial –Caja China–. Cada año se seleccionan, a partir de una convocatoria, entre 50 y 60 jóvenes de todo el país para participar en el curso, que va desde cuestiones básicas del oficio de narrador hasta panorámicas de géneros como el policiaco y la ciencia-ficción. Es el único proyecto de ese tipo que existe en Cuba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;*****&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;picotazos: escape&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rompa la protección.&lt;br /&gt;Accione el mecanismo.&lt;br /&gt;Empuje la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;exterior noche jardín&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo un borracho que orina contra el muro, bajo la luna, entre los arbustos. Puede ser un muro cualquiera, un muro sin importancia, pero yo no sé de qué lado estoy. Veo pasar a los espías. Uno de ellos se detiene y me da una tarjeta y me invita a convertirme en un microalgo. «El trabajo florece», dice. «Estoy seguro de que florece», le digo, y después se va. Pienso en Epicuro. Las propuestas subversivas del viejo Epicuro. Nada más. Por ahora. El borracho se ha caído frente al muro y de algún lado del muro debo estar yo, bajo la luna, entre los arbustos, viendo pasar a los microespías, evitando narrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;stríptico II&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos años después, soñé con ella. En el sueño había una tribuna y se hablaba de héroes y de cierta calurosa manera BS tenía que ver con todo aquello. Había un fondo de música patriótica y BS se quitaba la ropa hasta quedar desnuda. El público era una multitud acalorada. De pronto, BS se hundía la mano en el pecho, abriéndose una rajadura entre los senos, y de pronto la piel de BS abierta hasta la cintura, como si hubiera bajado un zíper, como si fuera un traje completo ajustado a la otra piel, desde el cuello hasta los tobillos, y ella volvía a quedar desnuda luego de sacar los brazos y las piernas y arrojar la piel al público, el público se disputaba el traje de la piel de BS mientras ella se abría otro hueco entre los senos para quitarse otro traje y arrojarlo al público y así sucesivamente. A mí (por algún caluroso motivo yo observaba desde una esquina de la tribuna) me pareció que aquello podía no terminar nunca, que BS seguiría desnudándose y regalando al infinito los trajes de su piel desnuda. Vi a hombres (y mujeres) salir de la multitud con la piel a cuestas, vi a hombres (y mujeres) entrar a la multitud para disputarse un traje. Había algo heroico en eso. Me pregunté qué harían ellos con… «¿Qué crees tú que hagan, dirty boy?», me sonrió BS después, los dos solos en un backstage. Ella, desnuda o vestida con su piel desnuda, se echaba aire con un abanico de muchos vuelos y me miraba fijamente. Decía: «Qué calor hace en este país». Decía: «Si me das un autógrafo te doy un beso». Me pareció un mal negocio, pero al final acepté. Al final del sueño, creo, todavía se escuchaba un fondo de música patriótica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;(nota marginal BS)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En China, por ejemplo, le dijeron que unos funcionarios del Ministerio de Cultura iban a supervisar todas las actuaciones. Ella accedió a no desnudarse por completo, pero resulta que no era tan sencillo: la desnudez era sólo un caso particular. Los funcionarios del Ministerio de Cultura supervisarían además cada movimiento en el escenario, cada corte y textura de su ropa. Ella dijo que no entendía cómo cosas tan triviales podían ser un problema. «Nadie ha dicho que lo sean», le respondieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;extranjero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hipótesis en boga era que los buitres venían de otro planeta. Hipótesis que, según Frank, carecía de falsabilidad. Por lo tanto era un dogma. Frank escribió mucho acerca de ese misterioso planeta, motivo para reflexionar sobre la patria y el exilio. ¿Cómo se llama?, le pregunté. El buitre me llevó al telescopio y me dijo: observa. Allá, en el lente, remota y azul, estaba la Tierra. ¿Cómo se llama?, me preguntó Frank. La Tierra, por supuesto, respondí. No, dijo el buitre, la Tierra es aquí y ahora, donde la gente dice tener los pies. Afuera, en el espacio, sólo puede ser un planeta hipotético. Un planeta falseable. Aunque sea el tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;y así sucesivamente&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Divisiones entre ellos: distintas bandadas. Unos decían: Somos los buitres que escriben. Otros: Somos los buitres que escriben que escriben. Otros: Somos los buitres que se escriben a sí mismos. Otros: Somos los buitres que desescriben. Y así sucesivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;juguemos scrabble&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando JE se vio frente al tablero vacío, pensó: Tengo siete fichas rectangulares y en cada ficha, un símbolo y un número, pero los buitres tienen las letras. Cuando empezaron a complicarse las jugadas, pensó: Puedo combinar de mil formas diferentes todas las letras del alfabeto, pero los buitres tienen las palabras. Cuando ya había perdido toda la inocencia, hacia la mitad de la partida, pensó: Alguna palabra he logrado colocar, algunas son verdaderamente mías, pero los buitres tienen el lenguaje. Cuando casi todas las casillas estaban ocupadas y la puntuación era un abismo, pensó: Puedo decir hasta aquí he llegado, levantarme e irme, pero el caso es que allá afuera los buitres tienen las grandes narraciones, el amor, la soledad, el miedo... De pronto, JE sintió que el tablero era infinito, que las fichas no se acabarían nunca y que la puntuación nunca más volvería a cero. A su alrededor, los buitres le miraban como diciendo: Es tu turno, ¿qué esperas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;octavo arte&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Íbamos al desierto a ver las películas con los ojos de otros. Llegábamos en motocicletas viejas, arrastrando remolinos de arena más reales que nosotros mismos, y bajo aquella pantalla abandonada inmensa nos poníamos los ojos. Había que manipularlos con mucho cuidado, mantenerlos limpios, guardarlos en bolsitas de nylon para que no se estropearan. Pero nosotros éramos especialistas. Podíamos estrenar incluso los ojos recién extraídos. Ojos de crítico, ojos de anciana, ojos de adolescente romántica, ojos de actor, ojos de segunda y tercera filas, ojos B y Z, ojos freaks. Y no es que fuera divertido ver las películas cambiándonos continuamente los ojos. No. Era necesario. Esa pantalla abandonada inmensa era el único lugar y el único lugar era el desierto y allí estábamos, rodeados de cadáveres remolinos de arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;tag heuer&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Son las horas de entrenamiento solitario en piscinas anónimas lo que acaba con la mayoría de los nadadores, lee Frank, y entre otras cosas se pregunta si basta con transformar (en la cabeza) cada piscina en una aventura, si no se subestima la solidez de ciertas superficies. Cuando el agua de la piscina ha sido previamente congelada, hasta qué punto es efectivo romper el hielo (con la cabeza).&lt;br /&gt;En ese momento sale la nadadora, el cuerpo mojado, la trusa del color del agua, movimientos líquidos. La nadadora tiembla. Tiene frío. El buitre quisiera saber qué tipo de pensamientos nadan ahora en su cabeza, y cómo lo hacen, y contra qué golpean. La nadadora se acerca a él y el buitre siente (placer solitario) una erección en el pico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;tercera persona&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él es: JE. Él es: Frank. Lo interesante es que él lo sabe, y por tanto, él puede pensar a fondo su doble personalidad. Pero él está equivocado. Hay otros síndromes, menos evidentes, que no se pueden pensar desde allí, y lo primero que uno piensa siempre está equivocado. Son las desventajas de vivir en primera persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;del tiempo (con minúscula)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frank cuenta en sus memorias que durante un enorme verano en La Habana vio pasar dos ciclones, uno detrás del otro. En el intermedio, a mitad de la noche era normal caerse en un agujero abierto en la calle y partirse la rodilla en cuatro pedazos. Angustiada, la gente miraba el mar, el cielo, la televisión. Frank advirtió que hasta en los partes meteorológicos se colaba un show politiquero con mayúscula. En la calle, a mitad de ráfaga 250 km/h un tipo le dijo: «Yo espero que este sea el último». Y otro: «Yo espero que el tiempo mejore, cambien las nubes, vengan otras lluvias, haya menos calor». Y otro, lacónico: «Yo todavía espero». Luego de evocar tantos pronósticos, Frank escribe: «En la pared de un monumento encontré un grafitti que tenía por lo menos cien años: Si sobrevivo a este verano –escribió alguien– sobrevivo a cualquier cosa.»&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3512568290532351964-2044203225975535234?l=textosquedesparramanelegancia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/feeds/2044203225975535234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/jorge-enrique-lage_03.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/2044203225975535234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3512568290532351964/posts/default/2044203225975535234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosquedesparramanelegancia.blogspot.com/2009/02/jorge-enrique-lage_03.html' title='JORGE ENRIQUE LAGE'/><author><name>Andrés Nieva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14682943322110232385</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/-k8OwVbhmLF4/TZCJYFfycuI/AAAAAAAADJ8/eWLpc-4_Nuw/s220/andres.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYeh2r8YxBI/AAAAAAAACd0/py0qqYVWU3Q/s72-c/jorge+e+lage.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3512568290532351964.post-4007415633419586399</id><published>2009-02-02T10:00:00.001-02:00</published><updated>2009-02-02T12:34:54.472-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO'/><title type='text'>MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYXA7A1UBEI/AAAAAAAACdk/nZ4zV__R-hI/s1600-h/p.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 208px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_XgkUkdKH9Dg/SYXA7A1UBEI/AAAAAAAACdk/nZ4zV__R-hI/s320/p.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297852656739681346" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO&lt;br /&gt;POEMAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Mario Santiago Papasquiaro, cuyo verdadero nombre era José Alfredo Zendejas Pineda (Ciudad de México, 25 de diciembre de 1953- 10 de enero de 1998), fue un poeta mexicano, fundador del movimiento infrarrealista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ADOLESCENCIA BISIESTA&lt;br /&gt;                                 Para Blaise Cendrars&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajaba entonces con cincel de kryptonita verde&lt;br /&gt;                 /fino &amp; dañino/&lt;br /&gt;Como pocos dientes de coyote&lt;br /&gt;Como pocas ¡pocas! bolsas marsupiales&lt;br /&gt;Acariciaba mi bragueta adelante &amp; detrás de las ventanas&lt;br /&gt;Novias chinas: golpe de suerte&lt;br /&gt;&amp; estribillos de esa índole&lt;br /&gt;Escalinatas de Metro: mis sonrisas&lt;br /&gt;Toboganes de espuma: mis miradas&lt;br /&gt;Compases de 1000 puntas / cada paso&lt;br /&gt;Martillos sin 1 clavo pero lluvias muy muy lluvias&lt;br /&gt;                                                     mis bolsillos&lt;br /&gt;Poesía crecía en belleza&lt;br /&gt;Dormir era 1 despertar / en sus alvéolos&lt;br /&gt;Manotearse el pelo: rehiletear 1 ojo&lt;br /&gt;escupir caminos para los que chingan más que salvan&lt;br /&gt;                                                            los zapatos&lt;br /&gt;¡Dinero gratis! ¡autopistas gratis!&lt;br /&gt;¡Aventones para Monte Albán!&lt;br /&gt;Me enamoraba de llamas&lt;br /&gt;Conversaba con ciempiés&lt;br /&gt;Grababa en piel de yunque el chismorreo monosílabo&lt;br /&gt;                                que trompetean los semáforos&lt;br /&gt;La ciudad me era tan labio / tan capullo / tan pezón&lt;br /&gt;Jugaba con la doña a la pared &amp; los orines&lt;br /&gt;Hemoglobina no bajaba de ocurrente&lt;br /&gt;Respirar me era tan Mark Twain / tan William Burroughs&lt;br /&gt;               ...Burra cargada de...&lt;br /&gt;Botella con mecha interna &amp; hacia afuera&lt;br /&gt;El desierto ¡por fin! derrotado por la voz&lt;br /&gt;Mi pata de mambo: puro calcio&lt;br /&gt;poniéndole semillas a la tierra&lt;br /&gt;cascabeles a los botes&lt;br /&gt;-disecando las baterías del adefesio--&lt;br /&gt;Electrificando el espacio de los bailes&lt;br /&gt;única &amp; solamente con giros populares&lt;br /&gt;Muy muy muy acompañado recalentado invadido de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;15 DE JUNIO DE 1984&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiembla la lluvia La transparencia está lejos&lt;br /&gt;Mis pasos me hunden Toso de rabia Sin toquines chidos&lt;br /&gt;Monas chemos la grifa No son la llave precisa Mi sincho&lt;br /&gt;                                                                      tatuaje&lt;br /&gt;                         ((El espejo del cielo&lt;br /&gt;                         deforma mi puño))&lt;br /&gt;La transparencia Está herida  Vano fuego es ahora&lt;br /&gt;                                                          mi rostro&lt;br /&gt;Miel de abeja con ruedas la tarde Hacia arriba desfilan&lt;br /&gt;                                                  el polvo / las bandas&lt;br /&gt;Rosa negra la calle: Viento roto: Conecte: Sangre fija&lt;br /&gt;Jaurías que indican / Se siguen cayendo los puentes /&lt;br /&gt;La transparencia relincha Ausente Babeante 1 sopa de&lt;br /&gt;                                                        ojos madreados&lt;br /&gt;De guisado: rolar sin espuelas: Vibrar con el Tri /&lt;br /&gt;                                            Tricocéfalo abismo&lt;br /&gt;&amp; en la esquina De esquina en esquina Como boxeador&lt;br /&gt;                                                          en muñones&lt;br /&gt;ya te besas te rasgas te eriges en hondo estallido&lt;br /&gt;que limpia 1 instante esta ciudad de pantano&lt;br /&gt;Ponte trucha: ¿Cuánto vales en la inmensidad de estas &lt;br /&gt;                                                                   aguas?&lt;br /&gt;La lluvia es cierta Los ahogados su coro&lt;br /&gt;&amp; no hablo de autopsias&lt;br /&gt;:1 cadáver de perro nos taklea a mandarriazos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SOY &amp; NO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy &amp; no el ángel caído&lt;br /&gt;Que de puro estupor ahoga en sotol sus limpias lágrimas&lt;br /&gt;He olvidado hasta el aroma de la liana que me servía&lt;br /&gt;                                  de telescopio &amp; de columpio&lt;br /&gt;Sólo en sueños me veo vagando en esa patria toda entraña&lt;br /&gt;Luz de bengala inapagable&lt;br /&gt;Manantial de impulsos que la mierda indigestión&lt;br /&gt;                           de estos toscos días me borra&lt;br /&gt;Vuelo 1 segundo &amp; me despierta la migra garrienta del dolor&lt;br /&gt;/ restregándome en la jeta el desgarrón de mis fronteras /&lt;br /&gt;Resortea ardido mi muñón&lt;br /&gt;Mi aura se espanta de no reflejarse en mis recuerdos&lt;br /&gt;La exaltación termina por resbalarse a 1/2 esquina&lt;br /&gt;Aúllo invocando el chiflido de mi Dios / que se coagula&lt;br /&gt;Sin que pueda pellizcarle decibel chisporroteo alcaloide&lt;br /&gt;                                                       hoyo negro alguno&lt;br /&gt;Soy &amp; no este temblor que vacía en sí mismo su basura&lt;br /&gt;1 interjección de lava arrojada de improviso&lt;br /&gt;Manchado de eternidad&lt;br /&gt;De lluvias / de escozor&lt;br /&gt;De bárbaras fiebres que se tragan de 1 bocado a mi destino&lt;br /&gt;Soy &amp; no la orina congelada de Caín en plena huida&lt;br /&gt;El sobresalto que lo impulsara a castrarse sus células solares&lt;br /&gt;El terror que habría de marcarlo&lt;br /&gt;Como a res en brama que enloquece&lt;br /&gt;&amp; no embiste a su manada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CON EL CIELO POR DENTRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es 1 sueño&lt;br /&gt;&amp; sin embargo / la luz de este verso&lt;br /&gt;me conmina a nombrarlo así:&lt;br /&gt;             Camino&lt;br /&gt;/ como siempre /&lt;br /&gt;A la orilla del mar&lt;br /&gt;:: entre las dunas ::&lt;br /&gt;Explorados el tórax / las venas&lt;br /&gt;&amp; el líquido encefalorraquídeo del desierto&lt;br /&gt;              Alcohol puro&lt;br /&gt;Alto espíritu de cepa diamantina&lt;br /&gt;Me froto los ojos &amp; me rasco 1 muslo&lt;br /&gt;Mis instrumentos de comunión&lt;br /&gt;Mis puentes eléctricos con esta contundente realidad&lt;br /&gt;                                                      que me trasmina&lt;br /&gt;Su oleaje denso acaricia &amp; sobresalta&lt;br /&gt;El horno de su ojo burila en mi conciencia&lt;br /&gt;visiones que desbordan el parpadeo exacto de mi ser&lt;br /&gt;              Ahí va el golpe&lt;br /&gt;Toda experiencia en su silencio avisa&lt;br /&gt;Crece en edad la adrenalina&lt;br /&gt;El cuerpo todo se eteriza&lt;br /&gt;No hay distancia que no exprima mi tenaza&lt;br /&gt;Con el cielo por dentro&lt;br /&gt;Me sumerjo de filo en &amp; a través de este latido&lt;br /&gt;Vagido animal con que me lamo&lt;br /&gt;Montado en mi propio pellejo ((que destila espuma))&lt;br /&gt;              Caronte por hoy navega lejos&lt;br /&gt;/ Con todos sus salvoconductos &amp; su motor de borda /&lt;br /&gt;                Para llegar aquí&lt;br /&gt;                Tendría que derretir al sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIN EMBARGO SOBREVUELO&lt;br /&gt;COMO 1 DINASTÍA DE SOLES&lt;br /&gt;                              A la memoria de Alejandra Pizarnik&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A dónde me conduce esta escritura?&lt;br /&gt;/ rosa de aspavientos: espantapájaros /&lt;br /&gt;¿A qué falo de sol remojado en espuma de alabanzas?&lt;br /&gt;Si no me suicido hoy / ya me suicidaré mañana&lt;br /&gt;Querido amigo:&lt;br /&gt;La risa en la agonía es cascada flamígera&lt;br /&gt;Vivir &amp; llagarse&lt;br /&gt;llegarse / bucearse&lt;br /&gt;romper el hechizo&lt;br /&gt;cantar / sin piedad /&lt;br /&gt;No sé&lt;br /&gt;((piedra bicorne))&lt;br /&gt;((vihuela rapaz))&lt;br /&gt;Ni el camino de la lengua&lt;br /&gt;ni las leguas a Bagdad&lt;br /&gt;Odio esta Caricatura Divina&lt;br /&gt;&amp; en medio esta verga oscura&lt;br /&gt;que llora alucinada&lt;br /&gt;rompiendo todo vergel&lt;br /&gt;¿La noche por siempre noche?&lt;br /&gt;Es de imbécil &amp; poeta preguntar&lt;br /&gt;Comenzar por el final la quemadura&lt;br /&gt;Acercarse a la ardidera&lt;br /&gt;/ como ángel en su óvulo /&lt;br /&gt;El infierno -llama a llama- es musical&lt;br /&gt;La cola del dragón es su granalla&lt;br /&gt;¿Esquirlas de la mente?&lt;br /&gt;¿Alebrijes?&lt;br /&gt;Estos días terrenales&lt;br /&gt;han sido mi haikú / mi harakiri&lt;br /&gt;¿Quién chingaos seré yo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CALLEJÓN SIN SALIDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Callejón sin salida / ayúdanos&lt;br /&gt;a ensanchar nuestros sentidos&lt;br /&gt;Tú tan ninguneado&lt;br /&gt;cueva / desierto / metrópoli filosa&lt;br /&gt;árida ranchería / témpano cortante&lt;br /&gt;puente dilatado por 1 gas&lt;br /&gt;que de repente pulveriza&lt;br /&gt;los inencontrables tréboles de 4 hojas&lt;br /&gt;que oxigenan alimentan prestan sus alas&lt;br /&gt;a tus pulmones heridos / a las pezuñas de canguro&lt;br /&gt;                                 con que avanzan tus orillas&lt;br /&gt;Callejón sin salida&lt;br /&gt;tablita pirata&lt;br /&gt;salto de tigre&lt;br /&gt;transpiración entre la niebla&lt;br /&gt;LSD escurridizo&lt;br /&gt;rostro en el que vemos beber&lt;br /&gt;chupar su fuerza&lt;br /&gt;a las especies más nómadas&lt;br /&gt;de nuestros árboles de fuego&lt;br /&gt;Callejón sin salida&lt;br /&gt;voz de los inquietos&lt;br /&gt;canción de los difíciles&lt;br /&gt;biombo de cerezos&lt;br /&gt;que escogen para sus muecas los travestis&lt;br /&gt;Inyección de bastas&lt;br /&gt;papiro con signos&lt;br /&gt;al que sólo los imbéciles&lt;br /&gt;son capaces de no entregar su vista&lt;br /&gt;Cuna de motines&lt;br /&gt;incubadora de orgasmos&lt;br /&gt;hamaca carnívora&lt;br /&gt;en la que medito los jugos de jazz&lt;br /&gt;con los que saldré más fresco&lt;br /&gt;más brillante / de mis próximos incendios&lt;br /&gt;Aparentemente tú has decidido darnos la espalda&lt;br /&gt;acordonarnos los músculos del cuello&lt;br /&gt;triturarnos los fusibles&lt;br /&gt;jugar con nosotros al festín de los fantasmas&lt;br /&gt;Pero lo cierto en este crucigrama&lt;br /&gt;de barricadas temblonas&lt;br /&gt;camas destendidas&lt;br /&gt;citas inciertas&lt;br /&gt;con lo desconocido intrauterino&lt;br /&gt;Pero lo cierto en este crucigrama&lt;br /&gt;es que la lengua del poeta te visita&lt;br /&gt;el sudor del guerrillero penetra en ti / hasta los ojos&lt;br /&gt;los fetos electrizados del deseo aún insatisfecho&lt;br /&gt;bailan en tus vértebras&lt;br /&gt;forjan sus flautines&lt;br /&gt;prenden sus inciensos en tu pelvis&lt;br /&gt;Mientras tú les sonríes les conversas&lt;br /&gt;les regalas gasolina / soma vibrátil&lt;br /&gt;dentaduras trepadoras que arrancas de ti mismo&lt;br /&gt;&amp; ya puedes considerarte&lt;br /&gt;socio : complice : infrarrealista hermanito nuestro&lt;br /&gt;Crucemos cojos / desgreñados o cantando&lt;br /&gt;los gises polvorientos de esta raya&lt;br /&gt;Callejón sin salida&lt;br /&gt;autostop que me doy a mi mismo&lt;br /&gt;Tu muslo izquierdo: enfermedad&lt;br /&gt;tu muslo derecho: medicina&lt;br /&gt;A la hora en que cierran sus taquillas&lt;br /&gt;los centros nocturnos &amp; los circos&lt;br /&gt;En el momento en que se desmaya la venta de aspirinas&lt;br /&gt;                              consoladores hexámetros famosos&lt;br /&gt;es que tú apareces&lt;br /&gt;en vías de tatuarnos bajo la piel&lt;br /&gt;el rasguño primero de nuestro más obsesivo autorretrato&lt;br /&gt;&amp; ya hasta te silbamos entre sueños&lt;br /&gt;&amp; preferimos salir contigo &amp; con cero pasaportes&lt;br /&gt;a estas calles / bulevares de moho&lt;br /&gt;pasadizos lechosos / vías directas a la hemorragia ámbar&lt;br /&gt;Callejón sin salida&lt;br /&gt;dinos con 1 ojo&lt;br /&gt;rehileteando 1 pestaña&lt;br /&gt;hacia dónde disparar&lt;br /&gt;suave / febrilmente &lt;br /&gt;nuestra última mirada-picahielo&lt;br /&gt;nuestros últimos cartuchos&lt;br /&gt;remolinos de clara vida &amp; fresco semen&lt;br /&gt;Para la normalidad estamos muertos&lt;br /&gt;para la logística militar no existimos&lt;br /&gt;para las gélidas aguas del cálculo bursátil&lt;br /&gt;nuestras escamas / nuestras hélices&lt;br /&gt;             son encías fantasmagóricas&lt;br /&gt;coágulos irresistibles de 1 resplandor&lt;br /&gt;que nos pretenden negar a escopetazos&lt;br /&gt;Pero tú bien sabes&lt;br /&gt;que muy muy dentro de ti&lt;br /&gt;acariciamos probamos tu bocado&lt;br /&gt;rajamos para siempre&lt;br /&gt;las alfombras sin luz propia del horóscopo&lt;br /&gt;Callejón sin salida&lt;br /&gt;callejón de muervida&lt;br /&gt;socio : cómplica : infrarrealista hermanito nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AULLIDO DE CISNE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atorado en los pasillos del Hotel Esfinge&lt;br /&gt;El hombre es 1 ser temporal&lt;br /&gt;&amp; contingente / lanzado entre 2 nadas&lt;br /&gt;Amarrado a su propia percepción&lt;br /&gt;Floreado de azar entre luna &amp; nalga&lt;br /&gt;Cosido al garfio de su espíritu&lt;br /&gt;&amp; goteando cuerpo a lo largo &amp; a lo ancho&lt;br /&gt;de los infinitos campos de concentración&lt;br /&gt;                       Cenit &amp; Nadir&lt;br /&gt;                       : tal es su signo :&lt;br /&gt;  / la horca labrada en su molleja /&lt;br /&gt;El gesto calcinado vomita aún fulgor&lt;br /&gt;El hombre es 1 rey moral aunque astringente&lt;br /&gt;Mariposa de Extranja&lt;br /&gt;Murciélago que rompe el saco&lt;br /&gt;que transporta su asfixiada concepción&lt;br /&gt;Nació como de la gota el cielo&lt;br /&gt;&amp; como del hueso el axial dolor&lt;br /&gt;Abismo de herradura entre montañas&lt;br /&gt;Constelación-festín de hormigas rojas&lt;br /&gt;Beso sin alas donde muere el río&lt;br /&gt;El hombre es 1 ser celestial amuñonado&lt;br /&gt;Sintaxis estrellada&lt;br /&gt;Albedrío del corazón&lt;br /&gt;/ que a tamtams se desboca &am
